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¿Qué sabemos de salud?

Informarse sobre temas de salud no sólo permite discutir en forma más igualitaria con los médicos y con el resto de los integrantes del sistema de salud. Diversos estudios han demostrado que, además, un paciente bien informado y que realmente comprende las indicaciones de su médico, tiene un mejor acceso al sistema de salud, menores tasas de hospitalizaciones y un mejor control de enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.


 Informarse sobre temas de salud no sólo permite discutir en forma más igualitaria con los médicos y con el resto de los integrantes del sistema de salud.


 Diversos estudios han demostrado que, además, un paciente bien informado y que realmente comprende las indicaciones de su médico, tiene un mejor acceso al sistema de salud, menores tasas de hospitalizaciones y un mejor control de enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.


 En los Estados Unidos, país en el que desde los 90 hubo una agresiva movida para fomentar la información y el lenguaje médico en la población, se ha acuñado el concepto de "health literacy" (cuya traducción aproximada sería "instrucción en salud") para definir la capacidad de las personas de comprender la información de salud y, especialmente, aquellas indicaciones sobre prevención y tratamiento que los médicos dispensan a sus pacientes.


 Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de ese país definen a la instrucción en salud como "el grado de capacidad de los individuos de obtener, procesar y comprender la información básica y los servicios médicos de modo de poder tomar decisiones de salud apropiadas".


 Esa capacidad, al menos en los Estados Unidos, no parece estar muy extendida: 90 millones de norteamericanos carecen de la misma, según se afirma en los resultados de estudios federales hechos en ese país.


 "Este problema afecta a personas de todas las edades, las razas, los ingresos y los niveles educacionales", declaró al respecto el doctor Richard H. Carmona, cirujano general de los Estados Unidos, un cargo equivalente al de Ministro de Salud de la Argentina.


 Ahora bien, ¿cuáles son los problemas que enfrentan las personas que no pueden comprender la información médica básica?


 Un estudio de la Universidad de Cornell, de los Estados Unidos, realizada en pacientes con asma concluyó que la incapacidad de comprender información médica se asocia con una peor calidad de vida, un peor estado físico y una mayor necesidad de requerir atención de emergencia por crisis asmáticas.


 Otro estudio, realizado en una clínica de Shreveport, Estados Unidos, y publicado en la revista "Journal of the American Medical Association (JAMA)", mostró que las personas con dificultades para comprender información médica eran tres veces más propensas a pasar por alto las advertencias sobre efectos adversos de las etiquetas y los prospectos de los medicamentos de venta bajo prescripción.


 Otro estudio, esta vez publicado en la revista "Cancer Treatment", mostró que las personas con cáncer que tenían dificultades para comprender los resultados de los estudios médicos tendían a ser diagnosticadas en estadios más avanzados de la enfermedad.


 Al contrario de lo que afirma el doctor Carmona, un informe de expertos en "health literacy" (la Asociación Médica de los Estados Unidos) sostiene que la dificultad para comprender información médica básica tiende a afectar mayormente a las personas mayores de 65 años, a los integrantes de minorías étnicas, a los inmigrantes y a las personas de menores ingresos.

El vaso medio lleno




 Desde una mirada positiva de este tema de evidente relevancia sanitaria, se puede afirmar que las personas que se mantienen informadas en temas de salud tienden a comprender mejor las indicaciones médicas y poner en práctica, en forma más efectiva, las medidas de prevención y de tratamiento de las enfermedades.


 En ese sentido, diversos estudios realizados por el doctor Dean Schillinger, profesor asociado de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos, muestran que los pacientes diabéticos que entienden sobre salud logran un mejor control de la enfermedad.


 "Entre los pacientes con diabetes tipo II de atención primaria, una adecuada comprensión de la información médica se asocia con un mejor control de los niveles de glucosa en sangre y con menores tasas de complicaciones, como la retinopatía diabética", escribió el doctor Schillinger en las conclusiones de un estudio, publicado también en el JAMA.


 Con respecto a los pacientes con hipertensión, el JAMA publicó también un estudio del doctor Mark Williams, de la Escuela Universitaria de Medicina Emory.


 En este estudio se muestra que aquellos que cuentan con un alto nivel de instrucción en temas de salud tenían un mejor conocimiento de las medidas para controlar los niveles de presión arterial.


 Estar informado sobre temas de salud, agrega un estudio publicado en la revista "Medical Care", aumenta las posibilidades de que las personas accedan a servicios claves para el cuidado de la salud, como la mamografía, el Papanicolau o la vacuna antigripal.