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Un descendiente de Tornquist le hizo honor a su historia

A pesar de que Marcos Uberti unió en diez días, a bordo de su bicicleta, la ciudad de Buenos Aires y la Estancia de la Ventana (Estancia Chica-Tornquist), su historia no es la de un simple aventurero que efectuó un viaje soñado, sino mucho más. Es que este joven estudiante de 21 años es nada menos que el chozno-nieto de Ernesto Tornquist, quien fue un ilustre defensor de la producción y la industria argentina, además de fundador de diversas poblaciones, entre ellas la comunidad bonaerense que hoy lleva su nombre.


 A pesar de que Marcos Uberti unió en diez días, a bordo de su bicicleta, la ciudad de Buenos Aires y la Estancia de la Ventana (Estancia Chica-Tornquist), su historia no es la de un simple aventurero que efectuó un viaje soñado, sino mucho más.


 Es que este joven estudiante de 21 años es nada menos que el chozno-nieto de Ernesto Tornquist, quien fue un ilustre defensor de la producción y la industria argentina, además de fundador de diversas poblaciones, entre ellas la comunidad bonaerense que hoy lleva su nombre.


 "Para mí fue algo alucinante poder unir, luego de tantos meses de preparación, Buenos Aires con Tornquist, la ciudad que fundó y lleva el nombre de mi gran antepasado", contó Marcos.


 "Esto es algo que empecé a soñar desde muy chiquito; después de varias generaciones, tuve el orgullo de ser yo el primero de mi familia en realizar este viaje", contó, orgulloso, mientras descansaba en uno de los jardines de la Estancia de la Ventana, a escasos metros del denominado Castillo de Ernesto Tornquist.


 Reveló que, cuando comenzó a incursionar en el cicloturismo, decidió hacer un viaje piloto que uniera Buenos Aires con Pergamino.


 "Allí surgió la idea de duplicar la apuesta y, algún día, intentar llegar hasta Tornquist, con todo el significado personal que eso significaba", añadió, mientras la abundante vegetación del castillo se erigía a su alrededor, en absoluta calma, como tratando de escuchar el minucioso relato del joven.


 Mientras el sol se perdía en el horizonte y daba sus últimos destellos sobre los empinados picos del castillo, Marcos recordó que la preparación del viaje le demandó cinco meses de entrenamiento físico.


 "Todo el trayecto lo hice según lo previsto, pero lo más importante fue que, en los diez días que me llevó hacer el viaje, tuve la fortuna de poder conocer a mucha gente maravillosa que supo darme una mano o una voz de aliento para continuar mi recorrido", comentó Marcos.


 
El viaje.
Dormir en un cuartel de bomberos, compartir anécdotas y mates con gente de los pueblos a los que visitaba y descansar a la vera de los arroyos luego de transitar varias horas por la ruta soportando las elevadas temperaturas del verano fueron algunas de las situaciones que vivió Marcos, y que planea describir en su futuro diario de viajero.




 "La primera etapa del viaje consistió en hacer cuatro días de pedaleo inicial hasta Azul, donde permanecí un día para descansar. Luego, el programa de viaje prosiguió con tres jornadas de pedaleo hasta llegar a San Eloy. Allí descansé un día e inmediatamente me encaminé hacia el último tramo que me condujo hasta aquí (el Castillo de La Ventana)", detalló el chozno-nieto del fundador de esta ciudad.


 "Sin dudas, la etapa más difícil del recorrido fueron los últimos 70 kilómetros, donde tuve que cruzar el sector serrano con viento en contra. Después de tantos días de viaje, cuando llegué a San Eloy sentí un poco de nostalgia porque se estaba terminando algo para lo que había trabajado y planeado con gran dedicación durante varios meses", puntualizó.


 Marcos destacó el apoyo incondicional de familiares y amigos para poder llevar adelante el desafío.


 "Si bien es cierto que viajar solo tiene sus riesgos, el empuje de quienes me quieren y de todas aquellas personas que ocasionalmente se cruzaron en mi camino fue fundamental para darme fuerzas", aseguró.


 "La gente que conocí en cada trayecto que hacía enriqueció profundamente mi vida, porque se produjo una apertura de ambas partes. De hecho, me permitieron ser parte de sus vidas, fueron solidarios, me alentaron y se preocuparon de mí aún luego de que los despedí, ya que durante el viaje me escribían mensajes de texto al celular para saber cómo iba todo", resaltó.

Lo que viene.
Mientras disfruta del objetivo alcanzado, Marcos ya se encuentra pensando en un próximo viaje que deje imborrables recuerdos en su memoria y en su libro de viajero.





 "Mi próxima meta es llegar hasta Mendoza y luego quiero unir esta provincia con la de San Juan, donde vive una tía. Como para ello voy a requerir un año de preparación, calculo que recién durante el verano próximo (2008) estaría comenzando el viaje", remarcó.


 Marcos adelantó que, entre los futuros viajes a bordo de su bicicleta, también figura la idea de conocer otras ciudades del país cuya historia está estrechamente vinculada al visionario Ernesto Tornquist.



Algo personal

* Nombre y apellido: Marcos Uberti.
* Edad: 21 años.
* Lugar de residencia: Acasuso (Gran Buenos Aires)
* Estudios: Estudiante de tercer año de Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires.
* Actividades que practica: cicloturismo e danzas folklóricas.








¿Quién fue Ernesto Carlos Tornquist?

* Ernesto Carlos Tornquist fue un notable defensor de la producción y la industria nacional, fundador de pueblos del interior argentino y uno de los más influyentes funcionarios de la economía argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX.

* Si bien comenzó como empleado de una firma exportadora de lanas y cueros, pronto llegó a dirigir esa compañía y logró financiación para diversificar sus actividades.

* En 1891, adquirió el frigorífico La Negra, fundado por Gastón Sansinena, y decidió instalar una planta en Cuatreros (hoy General Daniel Cerri), en terrenos de su propiedad que luego loteó para dar lugar al pueblo.

* En 1902 adquirió la firma Curumalán Land Co. Limitada, propietaria de 250 mil hectáreas de tierra, y comenzó un fenomenal despliegue: compró el principal taller metalúrgico del país y creó la fábrica de artículos enlozados Ferrum, la Compañía Argentina de Pesca y la Compañía Azucarera Tucumana.

* Además, se involucró en la búsqueda de petróleo en Mendoza y en la explotación del quebracho en Santiago del Estero. Su banco se convirtió en uno de los más sólidos del país.

* Asimismo, en Mar del Plata construyó el Bristol Hotel y el edificio del Torreón; y, en Buenos Aires, el Plaza Hotel y el Club de Golf de Palermo.

* Además de ser un férreo defensor de la industria nacional, fue el responsable de establecer, en 1899, una ley de conversión que dio un precio estable al peso en relación con el oro, lo que redujo la especulación y dio seguridad a los inversores.

* En su condición de prestigioso economista, fue asesor del gobierno nacional. Creyó fuertemente en la potencialidad del interior del país y propició el afianzamiento de criollos e inmigrantes en sus tierras.

* Tal fue el caso del distrito bonaerense que hoy lleva su nombre. En esa zona, Tornquist adquirió campos y organizó no sólo establecimientos ganaderos, sino colonias agrícolas con inmigrantes alemanes, suizos, austriacos y rusos. Además, el 17 de abril de 1883 inauguró la primera casa comercial del pueblo (hoy, esa es considerada la fecha fundacional de la ciudad de Tornquist).

* Don Ernesto también fue fundador de las localidades de Ramona y Colonia Bicha (ambas en Santa Fe) y Quimilí (en Santiago del Estero. Ramona y Bicha eran los sobrenombres de Ernestina y María Luisa, dos de los 10 hijos que tuvo con su mujer, Rosa Altgelt.

* En 1903, Estanislao Zeballos escribió: "Llevamos 23 años de una estabilidad política excesiva. Dos influencias han predominado en la dirección del país: la del general Julio A. Roca, en política, y la del señor Ernesto Tornquist, en finanzas".

* Nacido el 31 diciembre de 1842, Tornquist falleció el 17 de junio de 1908, a los 65 años de edad, víctima de una cruel enfermedad. Así quedó reflejado en las páginas de "La Nueva Provincia" el 18 de junio de 1908.

* El 4 de noviembre de 1910, la Legislatura bonaerense impuso su nombre al hasta ese momento Partido de las Sierras.









Aráuz tuvo una visita similar en 2006



























































 JACINTO ARAUZ (A) -- Al igual que Tornquist recibió la visita de Marcos Uberti, esta comunidad pampeana tuvo el orgullo de reencontrarse, meses atrás, con Guillermo Atila Aráuz y Guillermo Aráuz, nieto y un bisnieto, respectivamente, de Jacinto Aráuz, el hombre que donó las tierras en las que se construyó la estación de ferrocarril local que dio origen al pueblo.


 "A mis 86 años, me pareció que ya era momento de conocer la zona en la que había ejercido alguna influencia mi abuelo, a quien lamentablemente no alcancé a conocer, ya que falleció a finales del siglo XIX", comentó Guillermo Atila Aráuz.


 Recordó que su abuelo era de apellido Aráuz Alsina, que era primo hermano de Adolfo Alsina y sobrino de Valentín Alsina, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires.


 "Mi abuelo era muy amigo de Adolfo Alsina, quien aún no ha obtenido el reconocimiento debido como prócer civil de la Argentina. Un amigo mío, el doctor Emilio Ardoy, conocedor de la gestión de Alsina, sostenía que no ha habido un prócer civil de mayor magnitud, reveló.


 Guillermo Atila Aráuz recordó que es probable que las tierras en las que hoy se erige la población le hayan sido cedidas a su abuelo a modo de retribución por los servicios prestados como senador y diputado provincial, diputado nacional e integrante de los ejércitos que combatieron contra Juan Manuel de Rosas en la batalla de Cepeda.


 "Estamos hablando de tierras en zonas a conquistar, porque se las otorgaron años antes de terminar la Conquista del Desierto, en la que mi abuelo participó en forma categórica. Recuerdo que mi padre contaba que los planos de la campaña eran realizados sobre la mesa del comedor de la estancia El Atalaya, de mi abuelo", mencionó.


 El nieto de Jacinto Aráuz reconoció que ver el pueblo lo llenó de satisfacción, y mencionó que el trato de los araucenses fue excelente.


 "La plaza local tiene un mantenimiento muy especial. Vivo en Mar del Plata y no hay una, allá, que esté en tan buenas condiciones", recalcó.


 Guillermo Aráuz, bisnieto de don Jacinto, remarcó la belleza de las arboledas y los edificios araucenses.


 "Estuvimos en estación de ferrocarril que fue recuperada y funciona como Museo del Médico Rural Doctor René Favaloro. Eso está muy bien, pero es un disparate que el ferrocarril, que forjó el desarrollo de la Argentina, hoy no funcione", concluyó.