Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

My name is...

Uno de cada cuatro negocios ubicados en la calle Alsina entre el 100 y el 200 tiene nombre en inglés. Pero esos no son los únicos. Además, muchos prefieren lanzar temporadas u ofertar en esa lengua. "Le puso factory porque es un outlet", contestó el chico. Y no sirvió para entender qué era factory y mucho menos, outlet.
En Alsina al 200 prevalecen los carteles en inglés, aunque también hay lugar para algún mensaje en italiano.



Uno de cada cuatro negocios ubicados en la calle Alsina entre el 100 y el 200 tiene nombre en inglés. Pero esos no son los únicos. Además, muchos prefieren lanzar temporadas u ofertar en esa lengua.








 "Le puso factory porque es un outlet", contestó el chico.


 Y no sirvió para entender qué era factory y mucho menos, outlet.


 Fue cuando caminaba por Chiclana al 100 y vi unos lindos zapatos en la vidriera. Entré, y de paso pregunté al vendedor por qué a la versión barata de Roal le pusieron Roal Factory.


 No es el único caso. Dos de las cuadras emblemáticas del centro comercial bahiense son Alsina al 100 y al 200. Allí, uno de cada cuatro comercios tienen nombres en inglés, sin contar los que están dentro de Galerías Plaza.


 Gustavo, propietario de Partner New Concept, dijo que cuando compró el comercio, hace unos tres años, ya venía con el nombre y que no lo quiso cambiar porque la marca estaba impuesta.


 "Soy técnico en marketing y en los 90 surgió eso de `nuevo concepto', aunque ya no sé si pega tanto. Supongo que algunos lo ponen en inglés para posicionar las marcas en el mercado internacional", agregó.


 Francisco, de la zapatería Free Look, dijo que eligió el nombre en 1987 junto a su hermano.


 "Es la idea de un look libre. Supongo que nos inclinamos por el inglés por una cuestión de moda."


 Skoops Babies & Juniors es una sucursal de la casa ubicada en Bragado. Fabián explicó que eligieron el inglés porque les gustaba: "No hicimos estudio de mercado".


 Leonardo Meschini denominó a dos de sus zapaterías con nombres extranjeros. Tanto Lemon Pie como Giorgio Scarpe Uomo fueron una cuestión de gusto. Y nada más.

No lo eligieron ellos.




 Adrián Lliteras es el nuevo propietario del bar North Western: el nombre vino prendido.


 "Quizá más adelante lo cambie. No me gusta mucho esto del inglés", dijo el "Pato" Lliteras, también propietario de Pelícano.


 Azulino Babies & Kids también les llegó a Adriana Noceda y su socio.


 "Probablemente, si lo hubiéramos elegido nosotros le hubiésemos puesto un nombre en castellano. Cuando promocionamos descuentos u ofertas especiales lo hacemos en castellano."


 Adriana cree que el uso del inglés tiene que ver con una tendencia a copiar a las marcas líderes, que son las que más lo utilizan.


 Silvia también heredó del dueño anterior el Only For Men de su negocio.


 "No me molesta. Lo conocían así y preferí dejarlo", explicó.


 Carlos, de Kevingston House, también tiene una explicación: "Kevingston tiene diferenciados sus locales en cuatro categorías: adultos, chicos, adultos y chicos y segunda selección. Cada una de estas opciones tiene una denominación y para la que elegimos nosotros (adultos y chicos) junto a la marca va el `House'. Yo también hubiera usado el inglés, porque tiene buena llegada al target de nuestros clientes".

Más allá de Alsina.




 En la segunda cuadra de Estomba promocionan juegos en red de Taco Net con un net games.


 "Pienso que es una tendencia del modernismo", dijo el joven empleado del turno siesta.


 El de Shell Shop explicó que es una decisión de la empresa extranjera, aunque cerca de las mangueras de combustible se lee "Lavado" y "Cambio de aceite".


 Lisandro Melinsky eligió Happiness Catering Integral para su emprendimiento.


 "Happiness es un término relacionado con la felicidad. Eso nos permitía ampliarnos. Si bien nació con los desayunos, hoy ya prestamos varios servicios relacionados con la gastronomía. Elegimos el inglés porque nos parecía demasiado cursi ponerle Felicidad."


 En las vidrieras de Dufour (San Martín y Belgrano) se ve que empezó el Winter 06. La temporada de invierno, bah.


 "Nos pareció una manera práctica de comunicarlo", dijo, desde Buenos Aires, la responsable del área marketing de la empresa. Y agregó: "Nuestros clientes saben lo que quiere decir tanto winter como summer (verano), por más que no sepan hablar en inglés. Esta vez elegimos el inglés, pero no siempre lo hacemos. Algunas campañas son en castellano".


 ¡Ah! Un diccionario me aclaró la duda inicial: factory es fábrica y outlet, si bien es salida, se puede utilizar como concepto de segunda selección.

MAXIMILIANO PALOU
DESGLOSES

¿Y las faltas de ortografía?









 La fuerte influencia de la estética también llegó a la ortografía.


 "Dejar sin acento (ortográfico) a las mayúsculas es una cuestión de estilo. Lo mismo pasa con los signos de admiración que sólo cierran una frase o una palabra: se ponen más grandes para que llamen la atención y por lo general no se abren como marcan las reglas ortográficas", explicó el técnico en comunicación y diseñador gráfico, Gerónimo Castro, de Printer Publicidad Gráfica.


 Gabriel Caldentey, de Logo Art, afirmó con total seguridad que las mayúsculas no llevan acento: "Nosotros no les ponemos".


 Según el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española, el empleo de la mayúscula no exime de poner tilde (o acento ortográfico) cuando así lo exigen las reglas de acentuación.


 Pero igualmente no es raro ver "galerias" como Florida y Plaza; "fabrica" de camperas en Belgrano y San Martín o "cotillon bahia" en la primera cuadra de Belgrano.


 En cambio, el local épica (en la primera cuadra de San Martín) se escribe con minúscula porque a Silvana Rodríguez, la propietaria, le pareció más original.


 "La falta de acento y de punto en la i del cartel no es por un error. Simplemente es porque se cayeron, pero ya lo estamos arreglando", aclaró.

....

Una carta de hace 13 años








 En 1993 un lector envió una carta a "La Nueva Provincia" en la que ya denunciaba la invasión del inglés en los comercios locales.


 Este es el texto principal de la carta:


 "Cuando salgo a caminar, no sé si estoy en Bahía o en Nueva York. A cada paso me encuentro con comercios cuyos nombres no tienen nada que ver con nuestro idioma. Casi todo es inglés, complementado con el francés y el italiano. Cuando no, se deforma el propio castellano con incomprensibles agregados o alteraciones.


 "Esta es una tendencia que de a poco se va acentuando. Y después nos llenamos la boca hablando de nacionalismo y acusando a los yanquis de imperialistas, dominadores y no sé cuántas cosas más. ¿No tendremos que buscar las culpas entre nosotros? ¿Dónde está el sentimiento argentino del que tantos hacen gala?


 "Quisiera que alguien me explicara los motivos por los cuales cada comercio que abre --con honrosas excepciones--, lleva, pareciera que obligatoriamente, un nombre extranjero. ¡Con el rico y hermoso idioma que tenemos!


 "Salvo mejor información, me animo a arriesgar los probables motivos que en este momento se me ocurren:


 1) La onda viene por ese lado.


 2) Un nombre extranjero le da más jerarquía.


 3) Permite aumentar los precios porque se supone que los productos son de calidad superior.


 4) Bautizar el local con una expresión nuestra sería vulgar.


 5) El comerciante carece de personalidad y se deja arrastrar por la corriente.


 "Hoy, las ventas especiales ya no se anuncian como liquidaciones. Ni como saldos y retazos. Eso sería perder categoría. Ahora los carteles dicen sale (pronunciar "séil"), como en los Estados Unidos, aunque la mayoría del público no sepa inglés. En un local de la primera cuadra de Alsina, la ropa de la próxima temporada estival se ofrece como Summer 93, porque "Verano 93" no tendría jerarquía.


 "En una de las esquinas de San Martín y Alsina, los precios están indicados así: Price list, 22; cash, 20.


 "Me pregunto: para comprar en todos estos locales, ¿habrá que saber inglés o francés?


 "Entonces, cortemos por lo sano y quitémonos la careta: suprimamos el idioma. Total, cada vez lo usamos menos.


 "Suprimamos definitivamente el peso y quedémonos para siempre con el dólar. Total...


 "Suprimamos el che, el pibe, el asado, los tangos de Gardel, la Bombonera, el mate, el café con los gomías, los almuerzos de Mirtha, el dulce de leche, el choripán, las Criollitas, el colectivo.


 "Suprimamos a Discépolo, a Los Chalchaleros, a Güiraldes, a Martín Fierro, a Fontanarrosa, al Coco Basile, a Dieguito, a Julio Bocca, a Olmedo, a Zanotta, al Chueco Fangio, a Gagliardi, a Ariel Ramírez, a Almafuerte, a Bioy Casares y a Favaloro. Total...".
GRISADO

X, Y, W





 No fue caprichosa la elección de Daniel al ponerle a su negocio de Galerías Plaza On Box Urban Wear.


 "En marketing dicen que tienen éxito las palabras que lleven in u on. Además, explican que las letras cruzadas, como X, Y o W crean un efecto de retención en el cliente."


 A la hora de aclarar por qué eligió el inglés urban wear (ropa urbana), dijo que al vender ropa de la empresa Lacos Urban Wear dejaron la denominación.

No comment




 Los responsables del tradicional Signori New Classic, de la esquina de San Martín y Alsina, prefirieron no contestar las razones del nombre.
OPINION

Una cuestión cultural

Alicia Dieter (*)











 El uso del inglés en anuncios o nombres de comercios es una cuestión cultural.


 Así como se copian hábitos de consumo como comer hamburguesas, se emulan estos tipos de comunicación a nivel empresarial.


 El fenómeno es cultural porque algunos perciben que dicho en inglés vende mejor, es de mejor calidad o tiene más onda.


 Se termina aceptando porque cuando se vio por primera vez sale quizás no todos lo entendieron, pero después alguien les explicó que eso era una oferta.


 Es válido comercialmente en tanto quienes lo consuman lo vean como algo mejor.


 También es cierto que la persona más formada, la que entiende cómo es el fenómeno, compra lo que le gusta o lo que le parece bien, así tenga el nombre en inglés o en castellano.


 Si tuviera que asesorar a alguien no recomendaría el uso de inglés, porque estamos en nuestro país y tenemos un idioma hermoso. Pero eso va en la mente de cada uno y en lo que cree quien crea una marca o emprende un negocio.

(*) Contadora pública, profesora de Comercialización de la Universidad Nacional del Sur.