La pampa húmeda, seca como nunca
La falta de lluvias en momentos claves de este año en toda la región, los pobres rindes de las últimas cosechas fina y gruesa y la escasez de alimentación para los animales, están poniendo en jaque al sector agrícologanadero de la región, de acuerdo con un relevamiento llevado a cabo por este medio, en el que fueron consultados distintos productores, directivos rurales y profesionales en la materia.
Además, algunos de ellos reconocieron que, si bien el nivel de precipitaciones pluviales es similar al del año pasado, la mayoría de ellas se produjeron en febrero, momento en el que su incidencia sobre la tierra --salvo para algunos sembrados de granos gruesos-- fue mínima.
Tal es el caso de Tornquist, donde la sequía lleva ya dos meses y en los campos se comienza a vislumbrar un paisaje amarillento, producto de la paulatina desaparición de los verdeos de invierno.
El presidente de la Asociación Rural, Alfredo Belardinelli, sostuvo que el presente para el sector es muy complicado debido a la falta de agua y a las medidas que ha tomado el gobierno nacional en relación a ese dicho sector.
"Hace dos meses que no llueve y el pronóstico no es nada favorable, ya que anuncia precipitaciones importantes recién para septiembre", dijo.
"Como si fuera poco, las heladas que están cayendo son más severas que las del año pasado", agregó.
"Además, si bien durante la temporada pasada también tuvimos que soportar la sequía, por lo menos podíamos vender vacas y tapar algunos huecos. Hoy, no podemos hacer lo mismo debido al corte de las exportaciones y otras medidas nacionales", lamentó.
Por su parte, Marta Borda, profesional de la Chacra Experimental Integrada de Barrow --organismo dependiente del INTA, que tiene a su cargo la supervisión del crecimiento de los cultivos en Coronel Dorrego, Adolfo Gonzales Chaves, San Cayetano y Tres Arroyos--, indicó que la situación es preocupante.
"En Tres Arroyos, la sequía comenzó a sentirse a fines de marzo. Si bien habíamos tenido períodos alentadores --en febrero se registró un buen aporte de agua--, esas precipitaciones no fueron iguales para todas las zonas y sólo en algunos casos sirvió para favorecer los cultivos de gruesa", comentó.
Además, señaló que la falta de precipitaciones de marzo --el registro de lluvias fue inferior en casi 60 milímetros-- afectó a los verdeos, convirtiendo a la ganadería en la actividad más afectada por este fenómeno.
"Por lo general, nuestras lluvias se dan en otoño y en primavera, ya que los inviernos se caracterizan por ser secos. No obstante, en los últimos años --sobre todo en 2005--, las precipitaciones se dieron en época estival", subrayó.
En ese sentido, Borda reconoció que la situación es preocupante, ya que no se efectúa la necesaria recarga de humedad en el perfil de los suelos.
"Lógicamente, esta situación atrasa la siembra y acentúa el problema de pasturas y alimentación para los animales", finalizó.
Pedro Eddy, presidente de la Sociedad Rural de Patagones, señaló a "La Nueva Provincia" que el último registro de lluvia en el distrito data del 13 de abril, fecha en la que cayeron 53 milímetros en Carmen de Patagones y 39,5 en Cardenal Cagliero. Agregó que, en el mes anterior, el promedio mensual había sido de 8 milímetros.
"Al no haber realizado los laboreos en tiempo y en forma, los productores ahora esperan que llueva para sembrar trigo a fin de este mes, o en junio. Si esto no ocurre, no van a poder hacerlo", sostuvo.
Mano de plomo
Belardinelli mencionó que al productor se le presenta un año difícil, debido a que en 2005 se perdió la cosecha, y que el panorama actual no permitirá producir para recuperar parte de su inversión.
"Son muy pocos los chacareros que decidieron comenzar con los trabajos de suelo pensando en la cosecha fina, debido a la ausencia de lluvias que se anuncia en los pronósticos meteorológicos", señaló.
"Muchos tienen miedo de que nazca el trigo y después se les seque. La realidad es que no vemos soluciones a corto ni mediano plazo, mientras la mano de plomo del gobierno nos continúe aplastando", enfatizó.
La ganadería, complicada
El difícil momento que está atravesando el sector rural también se ve reflejado en la ganadería regional y particularmente, en los remates feria, eventos que se realizan cada vez con más frecuencia y con mayor cantidad de cabezas a la venta.
"Por ejemplo, este fin de semana, tuvimos 2.700 animales en la exposición de terneros que llevamos a cabo en Carmen de Patagones. Sin dudas, este número se debe a la gran sequía que hay en la zona", aclaró Pedro Eddy, titular de la rural de Patagones.
"Esto nos genera sensaciones encontradas, porque por un lado las expectativas de venta eran muy buenas, pero por otro continúa el éxodo de hacienda hacia el norte del río Colorado", añadió.
En este sentido, señaló que "por suerte" los animales todavía están en buenas condiciones, situación que puede cambiar si persiste la sequía.
Por su parte, Carlos Bilbao, titular de la Sociedad Rural de Guaminí, remarcó que las pasturas que fueron sembradas en marzo y abril, junto con los verdeos de fin de febrero, están sufriendo muchísimo y ya comenzaron a secarse.
Además, afirmó que los problemas que enfrenta el productor no se deben solamente a la situación climatológica, sino también a las políticas que el gobierno nacional aplica en el sector.
"La situación de la ganadería es mala, primero por la parte política y, ahora, por la falta de lluvias. Sigue habiendo remates y la invernada ha bajado muchísimo. Asimismo, los chacareros están comprando muy poco, debido a la gran incertidumbre política y también por la baja capacidad de pasto", sostuvo.
¿Qué dicen los pronósticos?
Carlos Bilbao, titular de la Sociedad Rural de Guaminí, destacó que varios pronósticos meteorológicos aseguran que no lloverá hasta el mes de septiembre. "Según dicen los entendidos, como el océano Atlántico está más frío que lo normal, podría haber menos precipitaciones entre Viedma y el sur de Brasil. Pero eso no quiere decir que en determinadas zonas no se puedan dar buenas lluvias", comentó.