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Reimers y Valdovino, sonido y carácter para un exponente clásico la época muda

"Generalmente se hace musicalización de cine mudo con el piano solo. Pero esta vez, afortunadamente, me acompañará Luisa Reimers", anunció el músico Héctor Valdovino, responsable de aportarle sonido a la exhibición del filme de 1925 El fantasma de la ópera". La cita se cumplirá esta noche, a partir de las 20, en el auditorio de avenida Colón 80, en el marco del ciclo "Sin palabras... el cine", organizado por el Centro de Estudios Cinematográficos de Bahía Blanca, con auspicio del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, Distrito X.
Reimers y Valdovino, sonido y carácter para un exponente clásico la época muda. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 "Generalmente se hace musicalización de cine mudo con el piano solo. Pero esta vez, afortunadamente, me acompañará Luisa Reimers", anunció el músico Héctor Valdovino, responsable de aportarle sonido a la exhibición del filme de 1925 El fantasma de la ópera".


 La cita se cumplirá esta noche, a partir de las 20, en el auditorio de avenida Colón 80, en el marco del ciclo "Sin palabras... el cine", organizado por el Centro de Estudios Cinematográficos de Bahía Blanca, con auspicio del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, Distrito X.


 El fantasma de la ópera, dirigida por Rupert Julian, fue una superproducción de la Universal Internacional, de 74 minutos de duración, con actuación protagónica de Lon Chaney.


 Basada en la novela de Gastón Leroux, su historia se centra en un hombre deforme que vive en los sótanos de la Opera de París, y cuyas escasas apariciones nocturnas le han ganado la fama de fantasma.


 Enamorado de una joven que sueña con convertirse en cantante, él se esmera por enseñarle las artes de la ópera y el bel canto. Pero este misterioso vínculo depara trágicas consecuencias.

Un debut exigente pero divertido. "Nos divertimos, aunque no seamos los protagonistas, porque el público verá la película y nosotros estaremos en un rincón, iluminados apenas por unos spots", confesó Reimers acerca de la trastienda de este espectáculo.




 La vocalista --es dable aclararlo--, cantará por primera vez en su carrera, y exclusivamente para esta propuesta, la ópera Fausto, de Gounod, y para llegar en tiempo y forma con este compromiso se ha reunido día por medio, durante las últimas dos semanas, con el maestro Valdovino.


 "El desarrollo de la película incluye muchas escenas de canto que tienen que estar bien definidas. Con la participación de Luisa hemos formado un conjunto de música con piano, órgano y voz", intervino el tecladista.


 "La película impone ciertas obras. No nos permite improvisar o modificar de algún modo el repertorio. En toda la película se hace Fausto en la Opera de París, así que esa es la música que debemos interpretar --continuó ella, quien ya había aportado su arte para la exhibición de Juana de Arco, en 2004, acompañada al piano por Luciano Pipig.


 "En aquella oportunidad el trabajo fue mucho más libre. Buscamos temas cuyas letras coincidieran con la narración, que además era mucho más lenta.


 "Para El fantasma... las arias están impuestas inclusive desde el relato, por el propio personaje del fantasma, que en determinado momento envía una carta donde ordena que la soprano de quien está enamorado tiene que cantar el aria de Margarita", añadió.


 "Es una experiencia linda y única", definió.

Atento al piano




 Valdovino, quien reúne varios años de experiencia en estos ciclos, tuvo oportunidad de musicalizar filmes cómicos de Buster Keaton, Chaplin y Laurel y Harley; o con el drama de El acorazado de Potemkin", calificó a esta tarea aparentemente secundaria como un verdadero desafío.


 "Uno tiene que sentarse al piano rememorando lo que hacían los pianistas en la época del cine mudo, quienes al ver la película tenían que seguir más o menos el estilo de la escena y adaptar la melodía a ella. Aunque también habían orquestas (y yo tengo originales de las partituras que se tocaban aquí en Bahía Blanca), el piano tenía un rol fundamental para poner énfasis, porque las melodías ya escritas eran más bien de fondo y no siempre se adaptaban bien a las escenas", subrayó.


 "En las películas cómicas, los gags se suceden y duran segundos, lo que obliga a estar viendo la película y que los compases resulten exactos", explicó el músico que integra la Orquesta Sinfónica Provincial de nuestra ciudad.


 En el mismo sentido, Reimers puso como ejemplo el agudo final de las arias que para la presentación de esta noche significó uno de las mayores dificultades a sortear.


 "Tiene que coincidir exactamente con la caída de la lámpara principal del edificio de la Opera que se ve en pantalla, y ese final no puede durar un segundo más o menos de lo precisado", puntualizó.


 ¿Habrán logrado estos excelentes representantes de la música local el objetivo? La manera de averiguarlo será accediendo a esta oferta que ya reunió a 4.850 cinéfilos en 17 funciones, todas con entrada libre y gratuita.

Próximas fechas. En los mismos días, a la misma hora y en el mismo lugar, otras proyecciones para agendar.

* Martes 21: En el ciclo "El mejor cine del mundo", Sunshine, el amanecer de un siglo (Hungría, 1999), dirigida por Istvan Szabó y protagonizada por Ralph Fiennes, Rachel Weisz y William Hurt.






 Historia épica y romántica de una familia judía a lo largo de tres generaciones que atraviesan los momentos más tempestuosos del siglo XX. Los prejuicios antisemitas, la pérdida de la identidad, amores imposibles y una odisea histórica e íntimamente personal se convierten en una poderosa metáfora sobre la Europa de fin de siglo.

* Martes 12 de diciembre: En el ciclo "Las mejores películas de la historia del cine", Qué bello es vivir (1946), de Frank Capra, con James Steward, Donna Reed y Lionel Barrymore.




 Un clásico total, regresa para cerrar la temporada 2006. Es la emotiva historia de un hombre desesperado y al borde del suicidio, y un ángel enviado para ayudarle a reconocer el valor de su existencia para quienes lo rodean.