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Para servir a la patria

Mientras cumplían con el Servicio Militar en el Regimiento 5, Jacobo Frenkel y Jorge Nunzi pudieron sobrevivir a uno de los más dramáticos capítulos de la historia argentina moderna. Hoy se reencontrarán con varios de los colimbas de entonces. Jacobo Frenkel y Jorge Nunzi son de aquellas épocas en las que poder hacer el Servicio Militar Obligatorio era todo un orgullo. Hoy, que ya andan por los 71 años, y hace 50 que fueron "llamados por la patria", reviven esos tiempos en el Regimiento 5 de Infantería.


Mientras cumplían con el Servicio Militar en el Regimiento 5, Jacobo Frenkel y Jorge Nunzi pudieron sobrevivir a uno de los más dramáticos capítulos de la historia argentina moderna. Hoy se reencontrarán con varios de los colimbas de entonces.









 Jacobo Frenkel y Jorge Nunzi son de aquellas épocas en las que poder hacer el Servicio Militar Obligatorio era todo un orgullo. Hoy, que ya andan por los 71 años, y hace 50 que fueron "llamados por la patria", reviven esos tiempos en el Regimiento 5 de Infantería.


 "Era la primera vez que salía de Rivera por tanto tiempo. Yo vivía en el campo y mi mamá me hacía hasta el desayuno. De pronto tuve que hacer todo por mí mismo, pero el Servicio Militar me regaló amigos que aún conservo", indica Jacobo.


 Por eso tomó la posta, ahora con Jorge Nunzi, que le dejaron Héctor Boland y Ernesto Heguilén, ya fallecidos, los pioneros en organizar estos reencuentros. La primera reunión fue en 1958, en un restaurante llamado Hue-telén (Alem al 200) y la última, hace tres años.


 Criado en el barrio Almafuerte, Nunzi fue convocado por el Ejército mientras era empleado en la tienda El Siglo, donde se le guardó el puesto. Con él se multiplican los recuerdos. Entonces vuelve a Villa Floresta, a la famosa revisación médica, que ambos pasaron sin problemas, y a los destinos. Uno, a la compañía de Combate (Jorge), y otro, a la de Abastecimiento (Jacobo).


 "El jefe, Mario Monaldi, necesitaba un soldado que le pudiera amansar un caballo que llamaba 'Diablo Negro'. Como yo era del campo, me dieron ese trabajo. Pude domarlo y me acomodé con Monaldi", evoca Frenkel.


 A Jorge, en cambio, le tocó "sufrir" al oficial Alberto Basile.


 "En mi compañía, practicábamos el manejo de las armas y la defensa. Basile era muy estricto y cuando hacíamos los ejercicios, los vivía como si estuviéramos en la guerra".

Perón, la revolución y las bombas.
El Regimiento 5 integraba el sector del Ejército que respaldaba al presidente Juan Domingo Perón, quien el 17 de septiembre de 1955 fue derrocado por la Revolución Libertadora que lideraron el almirante Isaac Francisco Rojas y los generales Pedro Eugenio Aramburu y Eduardo Lonardi.





 Jorge comenta que durante 9 días fueron prisioneros de la Armada. Jacobo estuvo a punto de morir.


 "Me salvo un suboficial de apellido Romero. Estábamos atrincherados en una zanja y teníamos la orden de no disparar, pero a un soldado de los nuestros se le escapó un tiro y nos atacaron. Una bomba hizo saltar todo y quedé tapado. Habré estado dos minutos. No sabés lo que pesa la tierra. Me sacaron ahogado".


 Jorge repasa el momento de la rendición, enmarcado por la destrucción del puente de Las Oscuras por parte de la Armada, hecho que impidió la llegada de los tanques del Ejército.


 "Así, no tuvimos posibilidades de resistir".


 Jacobo agrega que estuvieron casi 30 horas sin agua y sin comida.


 "Cuando volvimos al Regimiento 5, sólo nos dieron una latita de paté. No teníamos cómo abrirla y las aplastamos contra el suelo. Comimos lo que pudimos hasta que después volvió todo a la normalidad".


 Eran tiempos en los que no todos tenían teléfono y las familias sabían poco y nada sobre la suerte de sus hijos. Jacobo mandó un telegrama a Rivera, para avisar que estaba sano y salvo. Jorge pudo llamar a su madre.


 "Por la influencia de mi padre, yo era radical. Pero las órdenes no se contradecían y, además, no sabíamos muy bien qué pasaba. Lo único que escuché por parte de mi jefe directo fue un `por fin lo vamos a sacar a Perón`", afirma Jacobo, quien asegura que dentro de la misma compañía había quienes estaban a favor y en contra del líder peronista.


 "Las jóvenes de antes no teníamos idea de la política y lo peor de todo fue que peleamos entre hermanos", se lamenta Jacobo, quien dos meses después del 17 de septiembre recibió la baja y volvió a Rivera. Jorge tuvo que esperar hasta febrero de 1956.


 Tras un tiempo en el campo, Frenkel regresó a Bahía. Hoy, atiende el quiosco de Alsina y San Martín. Jorge trabajó en El Siglo y luego en LU2, hasta que en 1992 se jubiló.
Maximiliano Palou


GRISADO

La cita de hoy

Los ex soldados de la clase 1934 se reunirán hoy, a las 12, en las instalaciones del Comando V Cuerpo de Ejército. A las 12.30 serán recibidos por las autoridades, luego descubrirán una placa, en la Plaza de Armas, y recordarán a los compañeros fallecidos. Mas tarde, compartirán el almuerzo.


DESGLOSE

Principio y final

















 El Servicio Militar fue creado el 6 de diciembre de 1901, por el teniente general Pablo Ricchieri, mediante la Ley 4.031. Comprendía a todo argentino que tuviera entre 20 y 25 años.


 La medida argumentó que esa incorporación a las Fuerzas Armadas serviría para unir a los criollos con los inmigrantes, además de facilitar el acceso a la alfabetización, a la asistencia médica y a la instrucción laboral de jóvenes de todos los rincones del país.


 "Algunos chicos que venían del Norte o de las villas de Buenos Aires terminaron la escuela primaria durante el tiempo que hicieron el servicio militar", ejemplifica Jorge Nunzi.


 La conscripción se comenzó a cuestionar al final de la Guerra de las Malvinas, en 1982. Tras la muerte del soldado Omar Octavio Carrasco, ocurrida el 16 de marzo de 1994, en un cuartel de Zapala, el Servicio Militar Obligatorio se transformó en Voluntario el 10 de enero de 1995, según la Ley 24.429 que firmó Carlos Saúl Menem.