Los Auténticos Decadentes ponen el ritmo
CARHUE (A) -- Los Auténticos Decadentes serán los encargados de cerrar hoy, desde las 22, la segunda edición del Epecuén Rock Festival 2005, que se desarrolla en el escenario del balneario La Isla, con entrada libre y gratuita.
Como teloneros tocarán el grupo local Mentes a Mil y la banda La Chakra de Agüero, de Santa Rosa.
En las últimas horas, es incesante el arribo de turistas de diferentes edades y ciudades, quienes se acercan para vivir y disfrutar a pleno de los shows en vivo que se llevan a cabo durante este mes y los que están programados para febrero.
Ya este viernes, había llegado mucha gente para presenciar el show de "La Mona" Jiménez que, en gran parte, se vio frustrado por la lluvia, sólo minutos antes que se iniciara el recital.
Al cierre de esta edición, estaba prevista la presentación del grupo mendocino Karamelo Santo.
Los Decadentes es una banda integrada por Pablo "Pablito" Armesto: bajo, Gastón "El Francés" Bernardou: percusión, Diego "Cebolla" Demarco: voz, guitarra y coros, Guillermo "Capanga" Eijo: trompeta, Mariano Franceschelli: batería, Martín "La Mosca" Lorenzo: percusión y coros, Gustavo "Nito" Montecchia: guitarra y coros.
También Gustavo "Cucho" Parisi: voz, coros y teclado, Pablo Rodríguez: saxo, Jorge "Perro Viejo" Serrano: guitarra y voz, Eduardo "Animal" Trípodi: percusión y coros, Daniel "Danyboy" Zimbello: trombón.
En 1986, un grupo de amigos de barrio se reunía para armar una banda de rock, tocaban en peñas de colegios y festipunks.
Sin embargo, los temas del disco explotaron en las radios... y las hinchadas de fútbol adoptaron las melodías: Loco, Entregó el marrón y Vení Raquel.
La banda aprovechó ese momento para lanzar inmediatamente la segunda placa, Supersónico en el año 1991.
Luego, junto a Alberto Castillo, grabaron Siga el baile, el hit del tercer álbum, El nuevo milagro (1992).
En total, han realizado más de 1.000 shows en vivo y han logrado vender 300.000 discos. También "telonearon" a B-52's en Vélez.
En 1995 prepararon el cuarto trabajo discográfico, Mi vida loca, con diferentes ritmos que van desde la chacarera hasta el ska y el reggae.
Los temas más importantes de difusión fueron El pájaro vio el cielo y se voló y La guitarra, continuando con Cualquiera puede cantar, en 1997.
Durante 1998 tocan en el estadio obras de Buenos Aires y también en el monumental de Santiago de Chile, en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú Venezuela, Estados Unidos y España.
En 1999 se presentan en Chile, Argentina y comienzan a preparar su próximo disco.
En febrero del 2000 tocan ante 60.000 personas en el estadio de River, junto a "La Mona" Jiménez y Kapanga, en el ciclo "Buenos Aires vivo".
Luego llegó el espectacular Recital en Obras Sanitarias el 21 de Octubre (2000), presentando el Disco Hoy Trasnoche en Buenos Aires y continuó la gira por Perú y México donde se presentaron en el festival Vive Latino.
Mientras que, en el mes de abril del 2001, se van de gira por Estados Unidos. Tocan en el Festival Argentino de Miami, junto a Celeste Carballo, Pappo, etc.
Luego de Estados Unidos, viajan a Méjico en donde sobrepasan las expectativas de los productores, quedando por show alrededor de 200 personas sin entradas.
Después llegaron las grabaciones de Los reyes de la canción, en 2001; Sigue tu camino, en 2003; y el reciente 12 vivos, en 2004.
Hartazgo
En 1990, Los Auténticos Decadentes llegaron al disco con El milagro argentino, grabado en caóticas sesiones de los estudios Panda. Ellos mismos confiesan que el verdadero milagro fue que el disco pudiera salir a la calle: "Llegábamos con asado frío, damajuanas de vino, cerveza, ginebra, granadina... el dueño un día se hartó y casi nos borra la cinta", dijo uno de ellos.
Los actos por los 128 años
CARHUE (A) -- Los festejos por el 128º aniversario de la ciudad de Carhué continuaron --en la noche de la antevíspera-- en el escenario del balneario La Isla, donde, en el acto protocolar, las autoridades del Concejo Deliberante entregaron a la cooperadora del hospital General José de San Martín, el Premio Anual del distrito de Adolfo Alsina.
Su presidente, Marisa Urrutia, agradeció la distinción a las autoridades correspondientes, al tiempo que destacó el orgullo y estimulo que significa para esta institución un reconocimiento de este tenor.
"Quiero comprometer a las autoridades para que nos sigan apoyando y, de esta manera, poder lograr todos nuestros objetivos, así como a la comunidad para que, por favor, se acerque y colabore con nuestro hospital", expresó.
Seguidamente, el intendente municipal Alberto Gutt y el presidente del Spar, Juan María Vignale, firmaron un convenio entre el municipio de Adolfo Alsina y el Departamento de Saneamiento y Desarrollo Tecnológico de la provincia de Buenos Aires, para la realización de obras de agua potable en las localidades de San Miguel Arcángel y Esteban Agustín Gascón, que constará de perforación de explotación, cisterna de agua cruda, cisterna de agua tratada y planta de ósmosis inversa.
Por otro lado, llegaron los reconocimientos y presentes para las autoridades, así como para Celeste Medina, quien recibió el escudo de armas por su representación en los Torneos Juveniles Bonaerenses 2004, donde ganó la medalla de oro.
Luego, fue el turno para el propietario del Hotel Avenida, Angel Sánchez, en reconocimiento a la labor desarrollada en pro del turismo, desde el año 1997, cuando comenzó en su hotel a brindar baños termales a unos turistas coreanos.
No obstante, el ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires Raúl Rivara, transmitió el saludo del gobernador de la provincia Felipe Solá, al tiempo que se disculpó y lamentó por no haber podido asistir a este acontecimiento, ya que se encontraba en Francia con el presidente Néstor Kirchner.
Finalmente, el intendente Alberto Gutt se dirigió a los presentes, enumerando una serie de obras programadas para el presente año, fundamentalmente en el sector turístico, para dar paso a los fuegos artificiales que enmarcaron el cumpleaños de Carhué.
Ni la lluvia pudo detener a "La Mona"
Con leves intermitencias, la lluvia ya se había hecho, entre viento y relámpagos, dueña de la noche del sábado carhuense.
La gente, que había colmado el balneario La Isla desde horas de la tarde, había comenzado hacía un buen rato el éxodo hacia sus hogares en forma cabizbaja, cuando las condiciones climáticas parecían ya haber decretado la suspensión de todas las actividades --hasta los fuegos artificiales--, sabiendo que era prácticamente imposible un milagro que hiciera que el espectáculo pudiera continuar.
"Al final --dijo alguien, al pasar-- al espectáculo le fue como la mona".
Sin embargo, una camioneta policial, perteneciente al destacamento de Carhué, ingresó al predio, seguida por un montón de gente que, desde atrás, vivaba al personaje que venía parado, con la puerta abierta, arriba del vehículo.
Y fue nomás "La Mona" (Jiménez), quien provocó que el milagro y el espectáculo --aunque corto-- se pudiera llevar a cabo, sin importarle ni el viento ni la lluvia, que golpeaban de frente al cuartetero y a todos sus músicos.
"La Mona' no arrugó, `La mona' no se va", coreaba la gente que, corriendo, volvía al anfiteatro, sin importarle lo que pudiera pasar, cubriéndose --en algunos casos-- hasta con sombrillas de playa.
Cuando "La Mona" subió al escenario, los gritos y los aplausos inundaron el lugar. Y la música empezó, aunque enseguida debió detenerse, porque el peligro de electrocución para el cantante y los músicos era muy grande, ya que el escenario estaba completamente mojado.
No le importó, y siguió cantando sólo para la gente, que saltaba y bailaba con él, mientras se desarmaban los equipos.
"Tenemos un problema, y es que, por la lluvia, les está agarrando corriente a los músicos... Aunque sea algunos temas vamos a tocar", prometió al público.
"Esta lluvia de ... no quiere parar/ esta lluvia de ... no quiere parar / pero `La Mona'/ pero `La Mona'/ va a cantar", contestaba la multitud que, según los organizadores, en ese momento alcanzaba las 6 mil personas y una cantidad aún mayor ya se había retirado del predio debido a las precipitaciones.
Le pidieron que se vaya del escenario, y él fue a discutir la decisión, porque quería seguir cantando. Hasta sufrió una descarga de tensión al pisar un cable y casi se pelea con uno de los organizadores, que no quería que vuelva al anfiteatro.
Pero volvió. Y comenzó a bailar y a cantar sin micrófonos ni música, mientras los gritos de la multitud enmudecían cualquier tipo de comunicación que quería entablar con el público.
"Ahora no lo sacamos más --decía uno de sus utileros--. Aunque se pueda electrocutar, caerse, o lo que sea, con el estado en que está la gente, de ahí no va a querer bajarse nunca más".
Al final, tuvo que bajarse del escenario nomás, pero no lo hizo por las bambalinas, sino por el frente: le pidió a los encargados de seguridad que lo ayudaran a descender (el escenario está a unos dos metros de altura) y, saludó a todas las personas que estaban contra las rejas de contención (que cubrían unos 60 metros de longitud).
Al final, debieron forzarlo a subir al colectivo en el que se traslada normalmente, rodeándolo entre varios, porque el espectáculo fue finalmente suspendido. Y la gente, en su mayoría, se fue caminando bajo la lluvia, satisfecha.
Otros, se quedaron saltando y esperando el regreso del cuartetero, que finalmente no se daría.
Sin embargo, la expresión de alegría en todos y en cada uno de los espectadores fue total, ya que todos habían llegado a Carhué para ver a "La Mona" Jiménez; y lo habían hecho.
No les importó que el piso estuviera lleno de charcos y que la lluvia y el viento azotaran en todo momento. No les interesó que los fuegos artificiales se suspendieran y que, al final, el espectáculo haya durado sólo 20 minutos.
Fueron a ver a un artista que se brinda a la gente, y que en ningún momento le importó qué podía pasar estando arriba de un escenario inundado, repletos de cables conectados a la red eléctrica.
Tan sólo pensó que había un montón de gente esperando por él... Lo demás fue una fiesta.
Como habían dicho por ahí, al espectáculo no le fue "como la mona", sino que el espectáculo fue "La Mona".
"Gracias por los servicios, disculpen por las molestias"
En una improvisada conferencia de prensa, realizada en el hall del Gran Hotel Levalle, el cuartetero "La Mona" Jiménez manifestó que su vigencia y permanencia en la música, tal vez, se deba a que es dicharachero y alegre.
"Aparte, tengo la `cocusa' bien y el corazón y el alma contentos. Empecé a los 15 años a cantar cuarteto y hoy, a los 54 años, estoy para más", expresó Jiménez.
Respecto de su presencia en esta ciudad, señaló que hace 128 años que Carhué lo está esperando, al tiempo que resaltó que era un honor y un gusto "juntarse con las pieles y los corazones de este lugar", dijo.
También tuvo tiempo para referirse a la tragedia en República Cromagnon.
"Es terrible lo que les sucedió a los chicos de Callejeros, porque le podría haber pasado a cualquiera. Y, obviamente, es un dolor por todas las muertes que hubo", agregó.
"En los bailes de cuarteto no hay luz de bengala, sino que los chicos bailan, se divierten y hacen señas con las manos", aclaró "La Mona".
"A la gente, le quiero decir que es muy inteligente, les gusta la alegría y la diversión. Por eso les deseo suerte, amor y felicidad", señaló.
Para finalizar, el músico cordobés --que tiene grabados 72 discos y en 20 días comenzará a mezclar su trabajo número 73--, cerró la entrevista con una frase que lo pinta en cuerpo y alma: "Gracias por los servicios, disculpen por las molestias".