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Del glamour de Babasónicos a la fuerza de Las Pelotas

El grupo Babasónicos fue el número de mayor envergadura artística de la segunda fecha del Cosquín Rock 2004, en una noche en la que arrancó aplausos entre la multitud y a la vez cosechó silbidos por parte de un grupo de impacientes fans de Las Pelotas que clamaba por ver a la banda que tenía a su cargo el cierre de la velada.


 CORDOBA (Télam) -- El grupo Babasónicos fue el número de mayor envergadura artística de la segunda fecha del Cosquín Rock 2004, en una noche en la que arrancó aplausos entre la multitud y a la vez cosechó silbidos por parte de un grupo de impacientes fans de Las Pelotas que clamaba por ver a la banda que tenía a su cargo el cierre de la velada.


 Con una actuación que se basó en los temas de Infame y Jessico, sus dos últimos compactos, Babasónicos dejó en claro porqué es una de las bandas que más aportó a la renovación estética del rock argentino en los últimos años.
Guiados por la glamorosa figura del cantante Adrián Dargelos, quien salió a escena con un impecable traje blanco y zapatos al tono, la banda de Lanús desgranó sobre el escenario un contundente y provocativo show, pese a que debió sortear problemas de sonido indisimulables, los que tuvieron a maltraer a varios grupos que subieron al escenario Atahualpa Yupanqui.



 En el arranque, la sugestiva voz de Dargelos se lució con el provocador hit Y qué?, donde el cantante confiesa: "Sí, estoy mirando a tu novia ¿y qué?".


 Tras esa "confesión de parte" inicial, siguieron 70 minutos en los que la banda viajó sin escalas desde el rock duro de Calmado, matamos al venado, los aires de música disco de Fiebre Roller hasta llegar al bolero Mareo, en el que Babasónicos se atreve a abordar la canción popular romántica.


 Quizás en eso estuvo la mayor provocación de la noche al proponer canciones románticas a un público enfervorizado que demanda "agite", para prender bengalas, flamear banderas y tirar bombas de estruendo.


 Con los bises llegaron los silbidos de la tribuna popular que coreaba con cantos tribuneros el nombre de Las Pelotas, a lo que los músicos replicaron con su último tema, Putita, donde reflexionan de manera irónica sobre la fama, el éxito y la infamia.


 Por su parte, el grupo Las Pelotas cumplió con las expectativas de las 25.000 personas que desde las primeras horas de la tarde poblaron la plaza Próspero Molina, al poner sobre el escenario un show a la altura de la trayectoria de sus integrantes.


 La banda liderada por los ex Sumo, Alejandro Sokol y Germán Daffunchio, subió al escenario precedida de un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el cielo coscoíno mientras sonaban los primeros acordes del hit La Clave del éxito.


 A partir de allí, se escucharon temas del nuevo disco Esperando el Milagro y otras canciones del vasto repertorio `pelotero'.


 También se destacaron La 25, con su rock stone de pura cepa, los Callejeros, en la tónica del rock barrial porteño y Almafuerte, banda que lidera el viejo luchador del heavy nacional, Ricardo Iorio.