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Iones negativos en positivo

La costumbre de sumergirse en las aguas termales se remonta a la antigüedad, ya que los romanos apreciaban el efecto relajante y revitalizador de sus baños, considerándolos parte de su actividad diaria. Hoy en día, el termalismo es considerado como un complemento terapéutico para dolencias de diferente índole, ya sean enfermedades reumatológicas, respiratorias, dermatológicas y problemas neurológicos, entre otras.


 La costumbre de sumergirse en las aguas termales se remonta a la antigüedad, ya que los romanos apreciaban el efecto relajante y revitalizador de sus baños, considerándolos parte de su actividad diaria.


 Hoy en día, el termalismo es considerado como un complemento terapéutico para dolencias de diferente índole, ya sean enfermedades reumatológicas, respiratorias, dermatológicas y problemas neurológicos, entre otras.


 Al mismo tiempo, las termas son benéficas para aliviar las tensiones cotidianas y constituyen un eficaz recurso en los trastornos del estrés y la ansiedad.


 Significan, a la vez, una gran ayuda a la hora de encarar regímenes para bajar de peso, ya que las aguas termales aceleran y estimulan el metabolismo.


 Un laboratorio especializado en productos biotermales, a través de su directora, Nelly Rossi, describe las características y beneficios de los baños termales.

Bajo supervisión médica. Al someterse a un baño termal, la persona recibe la acción directa de la temperatura del agua y de los minerales que son absorbidos por la piel.




 Por tal razón, la cantidad de baños, el tipo de agua y su frecuencia, debe ser indicada por el médico de cabecera y no realizarlos al azar.


 Para comprender mejor el concepto de las aguas termales, hay que destacar que se tratan de aguas ionizadas.


 ¿Qué significa esto?


 Los iones son moléculas de sustancias minerales que se cargan de electricidad (positiva o negativa) y se transforman en elementos de gran energía y con gran capacidad de penetración en el organismo.


 Los iones positivos son irritantes y provocan nerviosismo y excitación, mientras que los iones negativos, son relajantes y sedantes.


 Por tal causa, se dice que las aguas termales son ricas en iones negativos. De allí, su comprobada acción de relax natural.

Elemento vital. Las aguas termales se forman en el seno de la tierra y surgen en forma espontánea, llamadas "surgentes", o por perforaciones, es decir "por captado".




 Sus propiedades se centran en mejorar la salud, gracias a su compleja composición química y energética.


 Por ejemplo, la provincia de San Juan tiene el privilegio de ser la zona de la Argentina con mayor cantidad de fuentes termominerales.


 Pismanta aparece en valles envueltos en microclimas saludables, enmarcados por picos nevados.


 Cerca afloran pueblos centenarios tales como Achango, Las Flores, Tudcum, Tocota, llenos de historia y de una cultura artesanal, propia del lugar.


 Aguas volcánicas, livianas y de sabor agradable, con silicatos de aluminio, sodio y sulfatos de calcio y magnesio, son ideales para tratar alergias, problemas de la piel, trastornos metabólicos, hipertensión arterial, para aliviar dolencias reumáticas, musculares y articulares, estimular las defensas.


 Funcionan también como analgésico, espasmódico, cicatrizante, favoreciendo --por otra parte-- la diuresis y la evacuación intestinal.


 Las creencias de los aborigenes, quienes realizaban extensas distancias desde el Camino del Inca, daban cuenta de sus variadas bondades curativas.


 Los mismos, afirmaban que en la vertiente del pozo de Pismanta moraba una divinidad subterránea que curaba todos los males físicos y mentales y que se enojaba y embravecía, si alguien se atrevía a perturbar su tranquilidad.


 Por eso, la mayoría de los enfermos se acercaban a dicho lugar y arrojaban una ofrenda.


 Si la misma desaparecía, significaba que su curación sería concedida, teniendo que bañarse y beber esas aguas para asegurar su bienestar.

Prevenir es curar. Independientemente de las aguas termales, los parámetro para tomar un baño termal son cuatro: temperatura, frecuencia, tiempo y el indispensable reposo posterior, ya que resulta tan importante como el baño, porque el organismo necesita estar en reposo físico, anímico y espiritual, para aprovechar bien la constelación de energía que le brinda este baño vital.




 Lo ideal es pasar unos 10 días en las termas, con un tratamiento de dos baños diarios, aunque también tienen mucho éxito pasar aunque sólo sea un fin de semana, para lograr un nivel de relajación inigualable.


 Para ser más gráfico, si uno toma un baño termal antes de acostarse, se asegura una noche de sueño profundo y de descanso verdadero.


 Una metodología razonable es empezar con cinco minutos el primer día, aumentando dos minutos diarios hasta llegar a un total de 20 minutos como máximo.


 Lo interesante es que los baños pueden ser realizados desde niños hasta ancianos.


 En personas sanas, las termas funcionan como medicina preventiva o como terapias de revitalización, gracias a los conocidos aportes que posee esta agua privilegiada.


 Hay que recalcar, sin embargo, que queda erradicada la duda que generalmente tiene la gente que no acude a las termas: el temor a contagiarse enfermedades al compartir las piscinas comunes.


 Tal riesgo es el mismo que existe en cualquier ámbito de la vida.


 Con respecto a las enfermedades que tiene mal aspecto como por ejemplo el acné, la psoriasis, etc, es fundamental saber que no son contagiosas y que --por sobre todas las cosas-- las aguas tienen efectos bactericidas y fungicidas.


 Cabe destacar que al margen de las virtudes anteriormente descriptas, las termas también brindan la oportunidad de realizar programas de adelgazamiento, ya que son verdaderamente efectivas en dicho aspecto.


 Estar en las termas, hacen que las personas logren su metas en un régimen para adelgazar, porque gracias a que se abandona el nerviosismo, también se erradica el hábito de ingerir alimentos compulsivamente como consecuencia de la ansiedad.

Sugerencias termales
1. No creer que cuanto más caliente es el agua termal, más beneficiosa es para la salud.
2. No abusar del tiempo de permanencia. Quedarse 20 minutos como máximo.
3. Controlarse periódicamente la presión arterial mientras dure la permanencia en las termas.
4. En el caso de padecer una enfermedad, el baño termal debe ser prescripto por el médico.
5. Descansar luego de este tipo de baños.
6. Recuerde que la composición del agua varía de acuerdo a la zona donde se encuentra la terma.

En dos trazos

Entre gotas y copos














 Una mañana cualquiera de comienzos de junio, el spa de Chillán, en el sur de Chile, parecía el calco del día anterior.


 Caprichosa, la lluvia, se había constituido en la protagonista del clima, lavando un paisaje cargado de lengas vacías, en un baño al pie de dos volcanes milenarios.


 Hombres y mujeres llegaban con su bata impecablemente blanca y se internaban en cualquiera de las decenas de servicios diferentes.


 Al principio algunos nombres sonaron extraños, como fangoterapia, aromaterapia, hidroterapia, shiatsu, pero también aparecieron otros, más claros, como cosmetología, masajes de relajación o sauna.


 Unos y otros pasaron de la curiosidad al placer, en medio de un fantástico centro que trata de devolver la salud que se pierde cuando la ciudad se empecina en cargar al cuerpo de un agobiante estrés.


 Unos y otros se fueron sumando, aprovechándose la "inclemencia" de un tiempo donde la lluvia era lo que menos pedía el flamante invierno.


 En el corazón del complejo, un techo transparente, una pileta circular y... el agua termal.


 Que no sólo terminaba sorprendiendo por su temperatura y la densidad, sino que, a través de un túnel se prolongaba en otro círculo a la intemperie.


 Aquí quedaba el cuerpo cubierto, mientras la cabeza recibía gotas desde cualquier nube cercana, en una suerte de fresca bendición natural.


 Hasta que, de pronto, llegaron los copos.


 "Tibios" y pequeños al comienzo. Fríos y grandes, después.


 En pocos minutos, seguíamos sumergidos en el agua termal, buscando salud. Claro que a nuestro alrededor, la interminable belleza del paisaje empezaba a perder los pocos colores del invierno para transformarse en un dibujo exclusivamente blanco.


 Para la mayoría, pronto comenzaría, con otro atuendo, un lento ascenso a la montaña en busca de un tobogán gigante.


 Atrás quedaría, descartada, la bata blanca.


 Adentro nuestro, una salud fortalecida.


 Y el relax...

David Roldán/"La Nueva Provincia"