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“Las cosas que diga este grupo deberían escucharlas los dirigentes”

Alejandro Montecchia se animó a tatuarse el torneo que marcó la gloria. Dijo que ese equipo hoy está volviéndose a unir. También, recordó los 20 años del título de la Liga Sudamericana con Olimpia. Desde mañana, como asistente de Bahía Basket, disfrutará del mismo certamen.
“Las cosas que diga este grupo deberían escucharlas los dirigentes”. Deportes. La Nueva. Bahía Blanca

Por Fernando Rodríguez / ferodriguez@lanueva.com

   Atenas 2004, Argentina campeón olímpico en básquetbol, con Alejandro Montecchia como uno de los bases. Pekín 2008 remueve sentimientos en El Puma; con Londres 2012 repite sensaciones. Llega Río 2016, algunos quedan de aquel 2004. Ale celebra, sufre, contiene en cada partido... Exterioriza poco. La procesión va por dentro.

   Se terminan los Juegos. Nocioni y Manu confirman su retiro de la Selección. Ale lo mira a la distancia. Scola pasa a ser el único sobreviviente de la hazaña argentina.

   Al Puma se le vienen imágenes, momentos: el pase para la palomita de Manu y triunfo en el último segundo en el debut ante Serbia... La victoria frente a Estados Unidos en semifinales... El cierre de torneo frente a Italia abrazándose en cancha a Manu y Pepe, dos que vio crecer a la vuelta de su casa. Irrepetible. Recuerdos que jamás se borrarán de su disco rígido.

   Ese sentimiento guardado del campeón olímpico, 12 años después también brota a flor de piel.

   “Hace dos días me lo tatué”, apunta, en referencia al “Athens 2004” que se grabó en su bíceps interior derecho y abajo, ilustrado con los aros olímpicos.

   “Me animé”, cuenta.

   “Lo venía masticando desde hacía rato, pero no me decidía. Creo que los últimos Juegos Olímpicos -opina- me terminaron de decidir. En esta época me vienen muchos recuerdos y me invade la nostalgia. Valió la pena...”.

   —¿Es “el” torneo que tenés grabado de tu carrera?

   —Sí, obvio; por el equipo, por lo que se logró...

   —¿El tiempo va incrementando el valor de la medalla de oro?

   —Cada vez más. Inclusive, los que integramos ese equipo estamos empezando a unirnos más, porque después de esos Juegos perdimos el contacto fluido.

   —¿Será una necesidad generalizada?

   —Puede ser. También, porque creo que todos tenemos muchas cosas en la cabeza como para tratar de sumar en el básquet. Así, tirar ideas y comentar lo que va sucediendo. Este equipo (el campeón olímpico) tiene que tener peso; las cosas que pueda llegar a decir este grupo creo que deberían escucharlas los dirigentes.

   —¿Existen ideas formadas?

   —Algunos ya tomaron la posta con la Confederación, buscando cambiar, tratando de solucionar el caos que se había generado. Y seguramente con el tiempo se seguirán involucrando en decisiones importantes para mejorar el básquet argentino.

Esperando con Bahía Basket y el recuerdo de los sillazos en Brasil

   En su álbum de recuerdos, en este caso a nivel de clubes, Montecchia también tiene guardado el título con Olimpia de Venado Tuerto, en 1996, de la primera edición de la Liga Sudamericana (también ganó con Regatas Corrientes la Liga de 2008), la misma competencia que desde mañana disputará Bahía Basket, en su etapa semifinal, en La Banda.

   —¿Hace 20 años se veía más lejos la competencia internacional?

   —Era una novedad. Antes lo internacional era el Sudamericano de Clubes y nada más. Con el tema de los viajes era todo novedoso. La disfrutamos mucho.

   —¿Fue, de alguna manera, empezar a ver los frutos de la Liga Nacional?

   —Sí. Al año siguiente la ganó Atenas y fue al Open Mc Donald's. Los equipos argentinos empezaron a mostrarse en el mundo. De hecho, nosotros jugamos con Panathinaikos la Copa Intercontinental (perdieron 2-1). Fue un empezar para todo lo que vino después.

   Olimpia perdió en el debut ante Hebraica de Uruguay (98-95) y ganó los siguientes 11 partidos, incluida la final ante Corinthians de Brasil. En Venado Tuerto, por 112 a 97. Y la serie se trasladó a San Pablo.

   “Recuerdo que nos mandó a suplementario Oscar con un triple casi de mitad de cancha (88-88). Debimos cortar con foul”, reconoce Montecchia.

   “En el suplementario -repasa el bahiense-, Jorge (Racca) la rompió toda (decretó el triunfo 101-100 con un triple a 13s08/10 del final)”.

   Lo peor estaba por venir, con los simpatizantes locales enfurecidos. Si bien las imágenes de entonces muestran la violencia por parte de los brasileños, el tiempo llevó a recordar la situación a modo de anécdota divertida.

   “En el video se ve que salimos todos corriendo para el vestuario y Jorge (Racca) se fue para el otro lado. Pasaron 10 segundos y se lo ve corriendo a toda velocidad para el otro lado, je. Fue bravo”, admite.

   “Tengo la imagen -agrega- de Michael Wilson haciéndole frente a la hinchada, porque empezaron a volar sillas y le pegaron a un asistente nuestro (Juan José Bravo) y quedó tirado. Una de las sillas la agarró al vuelo y se puso a defenderlo. Tremendo. Nos dieron la copa en el vestuario”.

Mirá el video de los triples y el caotico final en Brasil

   —Pensando en el crecimiento del este equipo de Bahía Basket, ¿hubiese sido mejor jugar las semifinales de la Sudamericana en otro país?

   —Todo lo nuevo, el ver distintos equipos y lugares puede sumarle mucho. Particularmente, no me gusta mucho el sistema de disputa. Hay que jugar. Será un cuadrangular intenso.

   Bahía Basket, ya instalado en La Banda (Santiago del Estero), debutará mañana ante el grupo E ante UniCEUB de Brasil, a las 20.15, por las semifinales.