Bahía Blanca | Miércoles, 11 de marzo

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Ganó Bella Vista, pero los aplausos se los llevó otro Gallego

El albiverde vapuleó futbolísticamente a Villa Mitre, que no fue goleado gracias a su arquero García.

Por Sergio Daniel Peyssé / [email protected]

Si yo le digo que un equipo creó diecisiete situaciones claras de pregol y que durante 75 minutos vapuleó y humilló a su adversario con un dialéctico futbolístico de alta gama, usted me preguntaría sin vacilar: ¿y cuánto ganó?

Me cuesta decir que Bella Vista sólo ganó 2-1, porque jugó un partido para golear, para ponerlo en un "cuadrito", para recordar para siempre...

Con un 4-3-1-2 y con mayoría de titulares, al albiverde le costó entrar en ritmo. Recién después del cuarto de hora inicial empezó a enterrar los fantasmas del pasado, a olvidarse de la escandalosa eliminación del Federal B y de dejar de pensar que el árbitro Lucas Gualdieri no tiene nada que ver con el "demonio".

Y con Machain, Belleggia, Priore, Lucas Martínez y Roa enchufados, empezó el show. Con toques cortos, combinaciones exactas y pases precisos, descompensó por completo a un Villa Mitre que, con un 3-1-4-2, murió en la suya, porque arriesgó siempre, trató de salir jugando y no especuló frente a un adversario que le caminó por encima.

Pero la fiesta que armó el dueño de casa tuvo un infiltrado inesperado: el arquero Martín García, quien tapó ¡11 pelotas con destino de red!

El arquerito ex Olimpo mantuvo con vida a su equipo, que a los 47 minutos del ST tuvo la oportunidad de llegar al 2-2 con un cabezazo de Nungeser que venció a Luján, aunque la acción, por off-side, fue anulada por el asistente Ariel Turcumán. Ninguna cámara de TV tomó la posición exacta de Alan cuando partió el tiro libre de Manchado, pero desde mi posición no pareció posición adelantada.

Igual, hubiese sido inmerecido, porque el albiverde, aún con un 4-4-2 tras la salida de Priore, atropelló, desbordó y desinfló a la "Villa" con un juego de alto voltaje.

La 55 despidió con cánticos aturdidores a su equipo, pero el hincha común también aplaudió, y con justa razón, a otro "Gallego": a Martín Julián García.