Suris asumió la responsabilidad y comprometió a varias empresas
Juan Pablo Gorbal / [email protected]
Días después de que fuera trasladado a la cárcel de Saavedra, procesado por ser supuesto cabecilla de una banda dedicada al narcotráfico, el nombre de Juan Ignacio Suris, su polémico accionar y las derivaciones del caso siguen dejando mucha tela para cortar.
Ayer, al ampliar su declaración indagatoria por la otra causa que se lo vincula, relacionada con la venta de facturas truchas, reconoció su autoría, aunque asumió toda la responsabilidad de los actos y desvinculó a los coprocesados, entre los que se encuentra su padre, Eduardo.
Tanto el padre de Suris, como el contador Tomás Goenaga y Flavio Carrano -otros dos imputados- habían declarado el martes en el mismo sentido, es decir, desvinculándose de los hechos.
"Suris dijo que él se dedicaba a todo. El conformaba y manejaba las sociedades y tomaba todas las decisiones", explicó el fiscal general federal Alejandro Cantaro, quien participó de la diligencia procesal encabezada por el juez Santiago Ulpiano Martínez, el mismo que tiene a su cargo investigar a la narcobanda.
En ese marco, el detenido, según la declaración a la que tuvo acceso "La Nueva.", negó haberle vendido facturas apócrifas a la Municipalidad de Bahía Blanca y al Coprotur.
"No tenía relación alguna de ningún tipo y no sabía ni siquiera que existía el Coprotur hasta el día que surgió en los medios", aseguró Suris, asesorado por el abogado local Leonardo Gómez Talamoni.
Contó que en principio inició sus trabajos empresariales junto a su padre ("el laburó toda su vida", afirmó) y que luego comenzó a ocuparse casi exclusivamente de las facturaciones. "Constituí sociedades para organizar servicios a diversas empresas de la ciudad y Argentina (...) en su mayoría real y hay movimientos de sobrefacturación o venta de facturación de servicios que no existen", confesó.
Dijo que "creó" varias empresas (CVP, Attimo, Mmagna, Scarsur, Bahía Acoplar y E&J, entre otras) para poder presentarse en las respectivas licitaciones sin riesgo de sufrir una impugnación.