Inauguraciones gastronómicas

5/12/2020 | 10:51 |

   Lugares clásicos de la ciudad, que marcaron toda una época.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

 

   Hace 57 años, en diciembre de 1963, la ciudad sumaba nuevos locales gastronómicos, destinados a marcar páginas relevantes en los usos y costumbres de los bahienses.

   “¡La familia Orope aumenta!” marcaba una publicidad para anunciar la apertura de Orope Centro, en una dirección emblemática como era Donado 25, el sitio que hasta un año antea y durante décadas ocupara LU2 radio Bahía Blanca antes de mudarse a sus nuevos estudios en Sarmiento 64.

   Orope Centro era sugerido como el lugar ideal para “a la salida del cine, del teatro, durante el paseo y en todo momento”, para “hacer las delicias de quienes gustan un café, una bebida fresca o riquísimos helados”.

   A pocas cuadras de ahí, en San Martín 82, abrió sus puertas el Grand Grill, recordado restaurante “en pleno centro”, “el verdadero y auténtico Grill que Bahía Blanca reclamaba”, según rezaba la publicidad, con un sensacional asador giratorio gigante, más la propuesta de minutas, chopps, copetines, comidas a domicilio, fiambres caseros y el clásico copetín de diez platillos. Todo de primera categoría y, se decía, “con precios más bajos que en cualquier parte”. El lugar era administrado por Félix Cantarelli, Tomás Suñer Ochoa y Andrés Martínez y se convirtió en un reducto de todos los tangueros de la época. Allí cenaron, en una noche mágica y compartiendo la mesa, Aníbal Troilo y Atahualpa Yupanqui.

   Por último, en Zelarrayán 51 abrió sus puertas El Caballito Blanco, con su típico patio alemán, “con flores y plantas de lúpulo”, materia prima de excelencia en la elaboración de cerveza, además de ofrecer parriladas, chopp y platos típicos en un ambiente con capacidad para 300 personas atendido por sus dueños, Willy und Frits.

   Sitios de encuentro y compañía, muchos de ellos vivos en la memoria colectiva.

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