El equipo de 4600 personas que será clave para los Juegos Suramericanos
Mientras los atletas buscarán el podio, los voluntarios trabajarán lejos de las cámaras para recibir a las delegaciones, resolver necesidades y acompañar cada instancia de la competencia.
Periodista y comunicadora. Forma parte del equipo de redacción de La Nueva desde 2022, donde cubre eventos locales, nacionales e internacionales, generando contenido para las ediciones impresa y digital, además de sus redes sociales.
Cuando comiencen los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, las miradas estarán puestas sobre los atletas, las medallas y los resultados. Habrá carreras que se definirán por milésimas, partidos que se resolverán en los últimos segundos y deportistas que buscarán convertir años de preparación en un lugar en el podio.
Pero para que todo eso ocurra habrá otro equipo que también deberá estar en movimiento.
Serán 4600 voluntarios distribuidos entre Rosario (2500), Santa Fe (1500) y Rafaela (6009. No competirán, no subirán al podio y difícilmente aparezcan en las estadísticas deportivas. Sin embargo, estarán detrás de buena parte de lo que suceda durante la competencia: recibirán delegaciones, acompañarán a los deportistas, orientarán al público, colaborarán con las acreditaciones y la logística y estarán presentes en los escenarios, la Villa y otros puntos vinculados con la organización.
Su trabajo comenzará mucho antes de que se encienda la primera luz de un escenario deportivo y continuará hasta que se retire la última delegación. De hecho, una buena parte de ellos ya está colaborando más allá de que la Ceremonia de Apertura está prevista recién para este sábado.
La dimensión del equipo permite, además, poner en perspectiva cómo fue creciendo el voluntariado en las últimas ediciones de los Juegos Suramericanos. En Medellín 2010, la organización había seleccionado unas 3500 personas para su programa, aunque durante la competencia fueron alrededor de 2300 quienes trabajaron efectivamente en los escenarios, la Villa Suramericana y otros puntos de la ciudad.
Ocho años después, en Cochabamba 2018, el balance de los Juegos registró 2000 voluntarios. En Asunción 2022, en tanto, la cifra volvió a crecer hasta alcanzar los 4000, distribuidos entre las áreas técnicas deportivas y otras funciones necesarias para el desarrollo del evento.
Ahora, Santa Fe se prepara con 4600 voluntarios seleccionados. Es una cifra superior a la registrada en las últimas ediciones con datos comparables y que convierte al programa en uno de los componentes de mayor escala de estos Juegos.
Una convocatoria que siguió creciendo
El número final también cuenta una historia propia.
La convocatoria abrió en marzo y cerró el 30 de abril. En mayo, la organización había informado que recibió 8214 postulaciones y que esperaba conformar un equipo de alrededor de 4500 personas.
El interés, sin embargo, fue todavía mayor al previsto. En agosto se actualizó la cifra y se informó que finalmente habían sido 9000 las personas que se postularon para formar parte de los Juegos. De ellas, 4600 fueron seleccionadas y otras tantas permanece en una lista de espera, agazapadas por si toca salir a escena.
En otras palabras, aproximadamente la mitad de quienes quisieron vivir el evento desde adentro terminaron convirtiéndose en parte de la estructura que lo hará posible.
No todos tendrán la misma tarea. Tampoco estarán en los mismos lugares. Algunos recibirán y acompañarán a las delegaciones; otros trabajarán con las acreditaciones, la logística, la atención al público o el apoyo en los escenarios deportivos. También habrá funciones vinculadas con distintas áreas operativas de la organización.
Cada puesto requiere preparación. Por eso, después de la selección llegaron las capacitaciones generales y específicas, destinadas a que cada voluntario conociera las tareas, responsabilidades y área en la que deberá desempeñarse.
Ahora comienza la parte más visible de ese aprendizaje: ponerlo en práctica.
La primera cara que verá quien llega
Hay algo que los 4600 voluntarios tendrán en común, más allá de sus funciones: muchos serán el primer contacto que los visitantes tendrán con Santa Fe.
Para un atleta que llega por primera vez a la provincia, una indicación puede ser suficiente para encontrar el lugar al que debe dirigirse. Para una delegación, será importante saber dónde está el transporte que la llevará a una competencia. Para un espectador, una orientación puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo o perderse el comienzo de una prueba. Cuando los periodistas busquemos nuestra acreditación y más tarde, llegar a un escenario recurrirá, probablemente, a alguno de ellos.
Son situaciones aparentemente pequeñas. Pero en un evento que reunirá a miles de personas durante dos semanas, se multiplican una y otra vez, le dan dinámica a ese engranaje perfecto que se necesita para que todo funcione. Por eso, el rol de los voluntarios excederá la logística.
"Ustedes son la cara visible", les dijo Gisela Scaglia, diputada nacional y exvicegobernadora de Santa Fe, durante uno de los encuentros con los voluntarios.
La frase resume una responsabilidad que no figura en ninguna planilla de competencias. Además de contribuir a que los horarios se cumplan y las delegaciones lleguen donde deben estar, serán quienes transmitan, en buena medida, la primera impresión de las ciudades anfitrionas. También tendrán la responsabilidad de dotar de buena onda a unos Juegos que, como para los atletas y el público, también será inolvidable para cada uno de ellos.
Los Juegos terminarán. Las medallas tendrán sus dueños y las competencias quedarán en los registros. Pero uno de los objetivos de la organización es que quienes lleguen desde otras ciudades o países se lleven algo más que el recuerdo de un resultado deportivo: que también recuerden cómo fueron acompañados en Santa Fe 2026.