Diario de viaje, día 9: los permitidos del fútbol
Sensaciones, experiencias, comentarios y mucho más de lo que implica cubrir los XIII Juegos Suramericanos.
Periodista. En La Nueva desde 2013. Especializado en el movimiento olímpico. Asistió a los Juegos Olímpicos de Río 2016, a los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, a los Juegos Suramericanos de la Juventud Rosario 2022, a los Juegos Suramericanos Asunción 2022, a los Juegos Panamericanos Santiago 2023, los Juegos Olímpicos París 2024, los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025 y los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, entre otros eventos internacionales.
Hay cosas que solamente parecen normales porque suceden en una cancha de fútbol.
Es una de las conclusiones que me dejó el Argentina-Venezuela de los Juegos Suramericanos, aquí en Rosario; aunque las vemos a diario, sabemos de ellas y, sin embargo, las aceptamos. Dale que va.
No necesariamente tienen que ver con el partido, que terminó siendo una de esas historias que el fútbol sabe fabricar como ninguna otra: Argentina perdía 1-0, necesitaba al menos empatar para avanzar y Ramiro Tulián encontró el 1-1 en el descuento, cuando todo parecía terminado. Con ese punto, la sub 19 de Diego Placente se metió en semifinales y sigue camino a la medalla.
El problema estuvo en otro lado.
Había alrededor de 25.000 personas en el Coloso Marcelo Bielsa. Familias, camisetas argentinas, banderas, chicos y una multitud que le dio al partido un clima extraordinario, pese al viento, la baja temperatura y a tratarse de un lunes a las 15.
Pero también apareció ese otro fútbol, el que parece tener permiso para hacer cosas que fuera de una cancha serían difíciles de justificar.
Silbar un himno, insultar a viva voz a los rivales, arrojar botellas al campo de juego (tuvo que intervenir la voz del estadio, para que frenen un poco) o robarle la camiseta a uno de Central. Cantarle a jugadores de 18 o 19 años, que están haciendo sus primeras experiencias internacionales con una camiseta nacional, la canción de cancha que todos conocemos: “ju-ga-doooo-res, la...”, cuando el resultado era adverso.
"Ahí hay algo mal que no está bien", diría un amigo. Estos Juegos Suramericanos están construidos sobre una idea que, al menos en teoría, va bastante más allá del resultado. Competir, sí. Ganar, por supuesto. Buscar una medalla. Pero también representar a un país, convivir con deportistas de otros lugares, respetar al rival, aceptar una derrota y entender que la competencia es una parte de algo mucho más grande.
Dentro del rectángulo de juego, esas premisas se cumplieron bastante bien. Pero en las tribunas prevalecieron otras actitudes.
En casi cualquier otro escenario de estos Juegos, determinadas conductas nos resultarían extrañas. Sería difícil imaginar a un grupo de espectadores insultando a un atleta durante una prueba de natación, tirándole una botella a un jugador de squash o dedicándole una canción ofensiva a un gimnasta de 15 años. En el fútbol, en cambio, hay cosas que parecen formar parte del paisaje.
“Lo lindo del fulbo", diría otro amigo. Y con esas palabras damos por aceptadas conductas que, en cualquier otro contexto, probablemente cuestionaríamos.
No pretendo descubrir ahora que el fútbol tiene códigos propios. Tampoco que se nutre de una pasión incomparable, una capacidad para reunir multitudes y una manera de convertir un partido en una experiencia colectiva que —sobre todo para los argetinos— difícilmente se encuentre en otro deporte. Pero hay límites.
Quizá lo más curioso sea que esto ocurrió dentro de unos Juegos Suramericanos. Es decir, dentro de un evento que justamente intenta poner en primer plano valores que exceden el resultado.
El partido, paradójicamente, terminó ofreciendo una postal mucho más cercana a lo que uno espera de estos Juegos. Adrenalina, esperanza, emoción. El fútbol tiene cosas maravillosas.
También tiene algunas que, sinceramente, estaría bueno dejar atrás.
Hasta mañana.
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12/9 al 26/9 - XIII Juegos Suramericanos (Santa Fe, Rosario y Rafaela, Argentina)
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2031
II Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior
XXI Juegos Panamericanos (Asunción, Paraguay)
2032
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