La política cayó en un ciclo de días grises
La columna política del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.
La coyuntura política y económica nacional impacta de lleno sobre la crisis integral de financiamiento que atraviesa la provincia de Buenos Aires. Para peor, la relación institucional entre ambas administraciones viene empantanada por tensiones de toda clase, y ahora se trasladó a un área extremadamente sensible como los programas de asistencia social, ante un contexto atravesado por el deterioro general de los indicadores económicos.
Tras una serie de reproches cruzados y pases de factura entre la ministra de Capital Humano nacional, Sandra Pettovello, y su par bonaerense, Andrés Larroque, la Provincia anunció un aumento para garantizar el servicio en comedores escolares, junto con la duplicación de la asistencia alimentaria a municipios.
Casi a modo de réplica, legisladores libertarios aprovecharon el encontronazo por las responsabilidades en el financiamiento de la política alimentaria buscando subir al plano parlamentario la polémica con la Rosada. En rigor, la pulseada arrancó con la presentación de un controvertido proyecto de ley impulsado por el camporismo para que la gestión bonaerense declare la “Emergencia alimentaria y nutricional”, dejando expuesto al propio Larroque.
En paralelo, y como era lógico después de tantas quejas públicas, Axel Kicillof se puso al frente de una audiencia ante la Suprema Corte por una deuda de $2,3 billones que la ANSES le adeuda al sistema jubilatorio provincial. Ahora el gobierno libertario tiene tiempo hasta el 10 de junio para presentar una propuesta concreta de pago.
En ese contexto, el gobernador no sólo busca resistir el ahogo financiero que le impone la motosierra de Javier Milei, sino que también intenta mecanismos de supervivencia ante las operaciones del kirchnerismo duro.
Días atrás, incluso, buscaron bajarle el precio con un rumor atribuido a la expresidenta Cristina Kirchner, según el cual se indicaba que ella preferiría a cualquier candidato presidencial que no sea Kicillof para las elecciones de 2027.
El PJ parece no detectar que estos deberían ser tiempos de prudencia y construcción política. “Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”, afirma el antiguo dicho, que debería ser tenido en cuenta en estos días, en medio de la sucesión de traspiés que enfrenta Milei, con el consecuente escenario de deterioro político.
Dicho de otro modo, las tensiones en torno a las figuras del gobernador y la exmandataria pueden terminar siendo funcionales a los intereses electorales de La Libertad Avanza. Quizá por eso Kicillof sostuvo que no planea “forzar una candidatura y provocar una ruptura total del peronismo”, según aclaró, para no agitar más sus diferencias con La Cámpora
Desde el entorno gubernamental platense ponen el foco en la necesidad de fortalecer la unidad del peronismo y ensanchar un armado político sin condicionamientos ideológicos que pueda motorizar una vuelta a la Casa Rosada a partir de diciembre de 2027.
Mientras tanto, la tentación por instalar públicamente candidatos para disputar la Gobernación bonaerense parece irresistible para varios.
En esa disputa precoz caen decenas de dirigentes del kirchnerismo puro y otros sectores limítrofes al gobernador, así como no pocos libertarios, que buscan imponer a Sebastián Pareja por ser mano derecha de Karina Milei, mientras desde el PRO reclaman la construcción de una sociedad electoral para vencer al aparato peronista, y otros, por experiencia en gestión bonaerense, prefieren promover al ministro del Interior, Diego Santilli, como aspirante a la sede de calle 6.
Lo concreto es que frente a este grisáceo contexto económico y social, el forcejeo por querer entrar en una suerte de bolillero virtual para posicionarse en el futuro sorteo de postulantes demuestra nuevamente la enorme desconexión de la política con la realidad cotidiana de los ciudadanos bonaerenses.
En paralelo, legisladores del arco opositor insisten con impulsar este año el tratamiento de proyectos de ley vinculados a la reforma política en la PBA, como la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), la modificación de las elecciones primarias (PASO), el desdoblamiento electoral y la autonomía municipal de cara a los comicios de 2027.
La discusión de ese tipo de temáticas debería darse durante este año, aprovechando que no hay ninguna convocatoria a las urnas, pero se le atribuye a la interna del oficialismo -escenificada en estos tiempos por el kirchnerismo duro y el sector de Kicillof- la inactividad de las comisiones parlamentarias que aún no fueron conformadas dentro del ámbito legislativo.
La definición estaría al caer más allá de alguna que otra discordia doméstica entre las tres patas del bloque peronista de Unión por la Patria, capitaneado por Sergio Berni.
Según adelantan en las diagonales platenses un calendario electoral bonaerense diferenciado de la Nación permitiría enfocar el debate sobre distintas problemáticas concretas del distrito.
Un dato extra: el oficialismo legislativo tiene mayoría y por lo tanto quórum propio en el Senado con lo cual puede bloquear cualquier avanzada puntual de modificación de la llamada “Reforma política”
En medio de tantas incógnitas, la única certeza es que en breve llegará la cortina de humo más eficaz para la política: un “Alto el fuego” entre todas las facciones durante la participación de la Selección argentina en el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.