Bahía Blanca | Domingo, 15 de febrero

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Museo de Radios Antiguas: un renacer que solo sabe de solidaridad y empatía

“La fuerza de la gente fue lo que me permitió ser resiliente”, dijo el Ing. Elec. Carlos Benítez, titular de la entidad bahiense.Tras el 7M, la referencia histórica luce renovada y suma piezas.
 

Ahora sí: las sonrisas y los nuevos proyectos del museo vuelven a ilusionar a Carlos Benítez./ Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

El Ing. Elec. Carlos Benítez lo pensó varias veces y tomó la decisión: cerrar el Museo de Radios Antiguas Carlos Gardel, que él mismo fundó y abrió el 11 de diciembre de 2018 en Laprida 268 de nuestra ciudad.

Fue tras la inundación del 7 de marzo último, cuando el agua llegó a casi un metro de altura y dañó a la mayoría de las piezas históricas e inéditas que allí se albergaban, así como afectó a las paredes y al piso de pinotea. En realidad, solo se salvó el taller, porque se encuentra en el entrepiso.

“Sí, claro, honestamente lo digo: iba a cerrar. Sin embargo, el apoyo de los amigos, mis propias ganas y la difusión por parte de los medios de prensa, que mostraron el desastre en que quedó el museo, me hicieron cambiar de opinión. Fue la fuerza de la gente fue lo que me permitió ser resiliente”.

Totalmente renovado, más amplio, con paredes remodeladas y nuevas radios, el museo se reinauguró el último sábado 6 de diciembre y, en las tardes de lunes a viernes, con acceso libre y gratuito, la gente ya puede recorrerlo, así como han comenzado las gestiones desde instituciones escolares para las visitas a partir de marzo.

Tras el trágico evento climatológico, el apoyo para el museo llegó de diferentes maneras.

“Una de las claves fue la nota con Fernando Bravo en Radio Mitre, que generó una cadena de llamados de todo el país y hasta del exterior. Alguien de Bolívar me regaló seis radios de primer nivel y, sorprendentemente, un museo de Frankfurt, en Alemania, me donó una radio Nordmende Rigoletto de 1950. Hizo un viaje larguísimo por avión pasando por Madrid y Buenos Aires. Y lo más increíble es que, apenas la conecté en Bahía Blanca, salió funcionando. Es una unidad que cuenta con FM, algo destacable para un equipo de mediados del siglo XX.

“Además, el propio Bravo me trajo personalmente la radio que él usaba en la localidad de San Pedro cuando era chico. También el cónsul general de Italia en Bahía Blanca, Nicola Bazzani, donó la radio que lo acompañó en toda su labor diplomática por diversos países del mundo, así como otros aporte de Les Luthiers, por medio de Tato Turano, y de Mario Iaquinandi”.

—¿Con qué novedades se encuentran los visitantes?

—El museo ha elevado la calidad con piezas que no teníamos antes. Por ejemplo, hemos incorporado bailarines mecánicos sobre las viejas vitrolas, incluyendo figuras de Carlos Gardel con Mona Maris, algo que divierte mucho a los chicos.

“También tenemos piezas curiosas como un gladiador medieval, que es una estatua antigua con una radio dentro que funciona a la perfección”.

—¿Qué se ha modificado en cuanto a la infraestructura?

—Al tirarse dos paredes logramos una sala mucho más versátil, amplia y cómoda. Ahora tenemos un espacio mayor para eventos como, por ejemplo, presentaciones de cantantes de tango. En cuanto a las unidades, la cantidad es incluso mayor que antes, aunque todavía tengo unas 20 radios de colección dañadas en mi taller, que hoy parece un cementerio de radios. Las iré arreglando y rotando paulatinamente.

—Respecto a las obras de remodelación, ¿contó con recursos económicos de las autoridades?

—Solo un pequeño aporte del Instituto Cultural. Con la excusa de que no se trataba de una vivienda particular, ni la Nación ni la Provincia ayudaron.

“Fue una situación decepcionante, ya que no valoran que este no es un proyecto comercial, sino un aporte puramente cultural. He estado molesto con este tema, como es lógico suponer, pero ahora prefiero concentrarme en el trabajo”.

—¿Cuál es el aporte del museo a la cultura de Bahía Blanca?

—Mi objetivo es hacer entender, sobre todo a los jóvenes, que la radio fue el punto inicial que culturizó y sociabilizó a la gente a partir de 1920. Siempre digo que el impacto que provocó en aquel entonces fue similar al shock que generó internet en el año 2000. Es decir, la radio no es solo un objeto de colección, sino el motor que permitió la integración cultural y social de la sociedad moderna.

De qué se trata

El Museo de Radios Antiguas Carlos Gardel en una entidad privada, dinámica e interactiva, sin fines de lucro y única en la Argentina por sus características conceptuales.

Está al servicio del público en general y de expertos en el tema desde su inauguración oficial, producida el 11 de diciembre de 2018.

Se exhibe únicamente material específico: radios antiguas (todas funcionando) desde 1920 a 1970 (algunas incunables), radios didácticas y a kerosene, antiguos cilindros Edison, discos de pasta y vinilos, fonógrafos, gramófonos (victrolas) de todo tipo y libros específicos de consulta.

Además, se cuenta con una sala de microcine con proyector.

Asimismo, se realizan reparaciones y restauraciones de radios antiguas y gramófonos a privados y/o empresas públicas y privadas.

Está situado en calle Laprida 268, a la altura de Rodríguez al 700.

Para la coordinación de visitas particulares, grupales y para muestras itinerantes en Bahía Blanca u otras ciudades (todas de carácter gratuito), los interesados pueden comunicarse:

—WhatsApp: 0291 154 223928.

—Directo: +54 9 291 4223928.

—Facebook: Carlos Benítez o Museo de Radios Antiguas Carlos Gardel.

—Correo electrónico: [email protected].

—Instagram: charlyb2019 y museoderadios.