Bahía Blanca | Domingo, 15 de febrero

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Repararán el Centro Cultural Islas Malvinas afectado por la inundación

Iniciada su construcción en 1992, el edificio de Zelarrayán y Cuyo fue el primer monumento ideado para homenajear a los caídos en Malvinas en Bahía Blanca. 
 

Fotos: Emmanuel Briane y Emilia Maineri-La Nueva.

Con un presupuesto oficial de 39,9 millones de pesos, la municipalidad convocó a licitación para la reparación del Centro cultural Islas Malvinas, ubicado en Zelarrayán y Cuyo, cuya estructura resultó afectada por la inundación del pasado 7 de marzo y también por la granizada de febrero 2025.

Las tareas a realizar incluyen el retiro de la membrana de la terraza y losa de altillo, dejando la cubierta y cargas preparadas para la colocación de un nuevo tratamiento de impermeabilización. 

El trabajo contempla la reparación integral de contrapisos y carpeta, el sellado de fisuras y la adecuación de los desagües pluviales.

Se realizará también el retiro de baldosas en el cantero exterior, con el suficiente cuidado de modo de poder reutilizarlas. También se quitará el revoque exterior de los muretes perimetrales del edificio para realizar uno nuevo.

Interior del edificio en su inauguración, 2011

En el interior se demolerán todos los revestimientos hasta dos metros de altura, así como en los lugares donde se detecté humedad.

En el baño de discapacitados se demolerán piso y contrapiso para realizar nuevamente la instalación cloacal para los artefactos existentes. Luego se colocará un piso nuevo.

Se retirarán las placas de yeso y perfilería del cielorraso afectadas por humedad en la sala de exposiciones, salón, depósito y baños. 

El objetivo es realizar un tratamiento integral del edificio para que no tenga humedad. 

Para eso la empresa contratista deberá realizar la reparación de las fisuras o grietas que pudieran detectarse en la mampostería, escalera, terraza, losa de altillo y cubierta de la sala.

Terminadas la reparación se procederá a la pintura de muros y carpinterías.

De espaldas a la calle

Iniciada su construcción en 1992, el edificio de Zelarrayán y Cuyo fue el primer monumento ideado para homenajear a los caídos en Malvinas en Bahía Blanca. 

Como consecuencia del penoso proceso de desmalvinización iniciado una vez terminado el conflicto, la obra se postergó una y otra vez, siendo inaugurada 21 años después de su inicio, con la particularidad de que la parte esencial del proyecto todavía está pendiente de ejecución, es decir que se trata de una obra sin terminar.

El Centro Cultural Islas Malvinas del paseo Cuyo, a la altura de calle Zelarrayán, es un edificio de planta circular, revestido exteriormente con cerámica blanca y que luce en su frente las siluetas de las islas en color azul.

Fue la primera construcción pensada para rendir homenaje a quienes dieron su vida por un reclamo justo pero cuyos protagonistas regresaron envueltos en un manto de neblina por la insensatez de quienes decidieron llevar adelante la invasión.

El edificio es sólo una parte del memorial proyectado, por eso está ubicado de espaldas a la calle, con su acceso principal hacia el paseo y su terraza orientada hacia ese espacio.

La explicación es que el complejo incluye el tratamiento del espacio exterior, generando un sitio de contemplación y evocación de los héroes. Hacia ese lugar (inexistente) se abre el inmueble, de ese modo se entiende su ubicación.

Historia y reflexión

La obra fue resultado de un concurso provincial de ideas realizado en 1992, cuyo primer premio correspondió al estudio de los arquitectos Alejandro Bostal y Horacio Scabuzzo.

La propuesta disponía de dos componentes, una plazoleta y un inmueble que serviría de museo o centro social. El espacio planteado a cielo abierto era el corazón del diseño. 

Con un suave declive y la silueta de las islas materializadas en el piso, ese sitio quedaría limitado por taludes de tierra que lo aislaban del ruido de las calles y que ayudaban a generar un ambiente intimista, un lugar de reflexión.

Recreación del memorial, diseño completo

En esos taludes se colocarían  placas con los nombres de los caídos en la guerra mientras que una hilera de álamos rodeando al conjunto lo orientaba hacia al sur, “al lugar de la reivindicación y la guerra”. 

 

Los autores del proyecto mencionaron en su momento que en la época del concurso percibían que el 2 de abril revestía “significados muy distintos para los bahienses” y que no estaba resuelto con claridad qué lugar darle a los militares –responsables de lo ocurrido—y cual a los soldados. Por eso evitaron en su propuesta con significaciones directas sobre la contienda, salvo el nombre de los caídos y la causa por la que se luchó, presente en la silueta de las islas y en los álamos.

Prueba de la complejidad que durante años acompañó a la cuestión Malvinas es que la obra demoró 21 años en completarse. O mejor dicho, en terminar el edificio, habilitado el 2 de abril de 2011.

Una parte relevante del proyecto, quizá su alma, sigue ausente. Casi como una metáfora de un conflicto que todavía sigue siendo un rompecabezas donde muchas piezas no terminan todavía de encontrar su lugar.