Se cumplen hoy 25 años del fallecimiento de Gaby Riofrío, jugando para Estudiantes
Esa noche tan triste como inolvidable, el albo visitaba a Libertad, en Sunchales, por la Liga Nacional.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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Instagram: ferodriguez_
Aquella noche del 7 de enero de 2001 quedará grabada para siempre en la memoria del ambiente basquetbolístico nacional.
En épocas de mucha menos tecnología y llegada que en la actualidad, la noticia fue difícil de conseguir desde la calurosa ciudad de Sunchales.
Esperando el final en la redacción de "La Nueva" y con el resto de los partidos de Liga Nacional finalizados, la falta de respuesta a la distancia empezó a generar incertidumbre, más allá del resultado del partido entre el local Libertad y Estudiantes de nuestra ciudad.
La devolución de un primer contacto certificó que estaba sucediendo algo fuera de lo normal al trámite del partido.
El dato era la detención del mismo, restando 5m19, con el aurinegro ganando 79 a 55.
En ese momento, mientras retrocedía defensivamente, a la altura del tiro libre rival, Gabriel Riofrío, de 23 años, se desplomó y cayó de espaldas.
La situación, en medio del desconcierto, naturalmente generó muchísima preocupación, sobre todo después de intentar reanimarlo y ser trasladado a la clínica local.
En el Hogar de los Tigres los dos equipos intentaron completar el tiempo de juego restante. No había ánimo para nada, al punto que, restando 30 segundos los árbitros decidieron terminar el partido: 94-65.
Inmediatamente la atención se focalizó en el estado de salud del cordobés. Mientras tanto, acá en Bahía, con el cierre de diario papel que apuraba, la incertidumbre fue creciendo por la falta de respuesta a la distancia.
Hasta que llegó la peor noticia: una arritmia ventricular había provocado el fallecimiento de una de las mayores promesas del básquetbol argentino. ¡Durísimo! Difícil de asimilar.
Buscando mayor información para profundizar la triste y dura noticia con la que muchos amanecerían al ver el diario, y en medio del dolor, la confusión y lo difícil de ponerle punto final a una crónica compartida con el entonces compañero de sección Maxi Palou, el archivo me llevó al primer entrenamiento de Gaby en el Casanova -días después que el resto- con el equipo que dirigía Daniel "Zeta" Rodríguez.
"¿Por qué me sumé más tarde? Me hice un estudio cardíaco de rutina, como acostumbro desde hace un año, y el último viernes un resultado no convenció al médico. Por lo tanto me exigió otro más completo, con esfuerzo físico, y ayer me dio el ok para que comience a trabajar", contó Gaby.
Lo cierto es que terminaba los partidos extenuado: “Voy a morirme en una cancha”, le había confesado a su mamá poco antes del final.
Y así sucedió. Un día como hoy, hace 25 años. Tan triste como inolvidable.