A 10 años de su creación, la ARDA consolida su crecimiento a nivel regional
La Asociación Rosaleña de Árbitros cumplió una década de trabajo sostenido en la formación y profesionalización del arbitraje en Punta Alta.
Subjefe de la Sección Deportes con especialización en temas deportivos. Más de 30 años comentando fútbol y otro tipo de actividades; además de haber realizado coberturas en todo el país con la incursión de los elencos bahienses en la elite del fútbol nacional. También coberturas del seleccionado Argentino en acontecimientos como Copa América y amistosos internacionales.
La Asociación Rosaleña de Árbitros (ARDA) cumplió una década de trabajo sostenido en la formación y profesionalización del arbitraje en Punta Alta y la región. Con presencia en ligas importantes, una escuela activa y un fuerte espíritu de pertenencia, la institución atraviesa uno de sus mejores momentos.
Su presidente, Pablo Zaragoza, repasa el recorrido, los desafíos y los sueños a futuro.
-Pablo, después de diez años, ¿cómo encuentra a la Asociación Rosaleña de Árbitros?
-En crecimiento. Logramos algo que en Punta Alta parecía imposible, la continuidad y permanencia de una escuela de árbitros. Tenemos una asociación con personería jurídica, proyectos a largo plazo y representación en la Liga del Sur y de Coronel Dorrego.
-¿Cómo fueron los inicios de ARDA?
-Arrancó con un grupo de árbitros independientes que dirigían sin identidad. Cuando me sumo, allá por 2014, empezamos a pensar en tener un nombre, un escudo, indumentaria propia. En 2017 dimos un gran salto con la creación formal de la Escuela de Árbitros en Punta Alta, para que los chicos no tuvieran que viajar a Bahía a capacitarse.
-¿Quiénes fueron claves en ese proceso?
-Alberto Martínez, un referente enorme en la instrucción arbitral. Tras su salida continuó Miguel Retamoso, que hoy es nuestro instructor nacional y con quien estamos muy conformes. La formación es un pilar fundamental.
-¿Cómo fueron los inicios arbitrales?
-Dirigiendo ligas barriales, formativas y la LIFIPA. Luego dimos un paso importante al dirigir la Liga de la Base Naval Puerto Belgrano y, más adelante, llegamos a las oficiales: Coronel Dorrego y la Liga del Sur.
"En formativas de la Liga del Sur llevamos cuatro años. A partir de ahí comenzaron a surgir oportunidades en Primera.
-¿El árbitro que debutó en Primera?
-Adrián Paniagua. Rompió el hielo en la Liga del Sur, hacia fines de 2023, y yo lo hice en Coronel Dorrego.
-¿Qué valores destacan como escuela arbitral?
-La formación inicial y la capacitación permanente. Somos muy insistentes en que el árbitro no dé nunca por sabida la regla. Hay que actualizarse, analizar jugadas, ver videos, trabajar el posicionamiento y tomarse el tiempo para decidir. Y destaco la camaradería y el acompañamiento, no somos un número más.
-¿Cómo funciona la escuela?
-Son semanales, combinando teoría y práctica. El curso dura entre siete y ocho meses, desde marzo hasta fines de noviembre. Se trabaja reglamento, posicionamiento y situaciones reales de partido, que luego se consolidan con la experiencia en cancha.
-¿Tienen espacio para las mujeres en el arbitraje?
-El cupo femenino siempre estuvo abierto y crece año a año. Tenemos casos muy importantes como Leticia Giménez y Silvana Aranda, que marcó un hito al dirigir el clásico Sporting–Rosario en fútbol femenino.
-¿Qué falta para saltar a categorías superiores?
-Continuidad y cantidad de partidos en Primera. Tenemos árbitros jóvenes y con proyección, pero los requisitos son exigentes. También influyen las plazas disponibles por liga, que muchas veces ya están ocupadas.
-El ejemplo de Facundo Tello demuestra que es posible llegar lejos.
-Facundo nos mostró que con enseñanza, disciplina y compromiso se puede llegar. Es un espejo para todos y un amigo de la casa, que siempre nos ha apoyado.
-¿Qué significa dirigir en la Liga del Sur?
-Tocar el techo con las manos. Hace diez años era una idea tirada entre hermanos (Fernando) en un quincho, y hoy pudimos dirigir playoffs en la Liga del Sur. El resultado de un trabajo serio y valorado.
-¿Una anécdota que te haya marcado?
-(Risas) Me recibí de árbitro el día que aguanté una escupida desde la tribuna, en la cancha de Libertad, siendo cuarto árbitro. Entendí que esto es parte del rol. Estando cerca de un alambrado, como cuarto árbitro, me escupieron durante todo el partido; fue en cancha de Libertad y ahí pude templar mi temperamento, fui capaz de soportar esa situación adversa. Lo insultos molestan, pero eso es algo desagradable para cualquier persona.
Y otra muy linda fue cobrar un penal en el último minuto de una final de Liga Rosaleña en cancha de Sporting. La tribuna explotó y todavía se me pone la piel de gallina.
"Jugaban Villa Arias contra el equipo de la Fundación Escudero (Sport). Villa Arias perdía y me tocó cobrarles un penal en contra en el último minuto, aunque luego fueron a la definición desde los doce pasos y el campeón fue el equipo de los hermanos Escudero. Lo que me sorprendió era el lleno total que tenía esa tribuna y cómo explotó de euforia cuando cobré la pena máxima. Te puedo asegurar que me quedé mirando la felicidad de esa gente, porque el fallo fue más festejado que el gol del empate, jaja", aseguró Zaragoza