Bahía Blanca | Jueves, 26 de marzo

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El padre Jorge Crisafulli, ante un nuevo desafío: "Lo que yo no pueda hacer, lo va a hacer Dios"

El 29º Capítulo General de la Congregación Salesiana ha designado al padre bahiense como nuevo consejero general para las Misiones del mundo. Hasta ahora, Crisafulli se desempeñaba como superior de la Inspectoría África Nigeria Níger (ANN), donde lideró importantes proyectos en favor de los jóvenes vulnerables.

Desde Nigeria, en sus declaraciones, el padre Crisafulli expresó su gratitud y emoción por esta nueva etapa en su vida, aunque admitió que no es fácil dejar atrás 30 años consecutivos de trabajo en África.

"De ahora en adelante voy a estar asentado en Roma, donde tenemos nuestra casa Generalicia. No es fácil dejar Africa pero así es Dios, siempre nos pide nuevos éxodos en la vida. Estaba muy bien en Ghana y el Señor me pidió ir a Sierra Leona donde fui muy feliz haciendo el trabajo de cura callejero, recorriendo las calles y ayudando a chicos vulnerables que vivían y trabajaban en la calle y me pidió un nuevo éxodo, dejar todo eso que tanto amaba en Don Bosco Fambul, en Freetown y comenzar una nueva tarea como provincial superior en Nigeria y en Níger y ahora seguimos camino hacia Roma, con los nuevos desafíos que me pone Dios en el camino".

Desde Ghana hasta Sierra Leona, y más recientemente en Nigeria y Níger, Crisafulli ha dedicado su vida a ayudar a niños y niñas en situación de vulnerabilidad, creando casas para chicos y chicas de la calle y un gran centro profesional en Lagos y otro en Abulla, la capital.

El padre Crisafulli destacó que su nueva misión en Roma implica un desafío mayor: animar el trabajo misionero en los cinco continentes.

"Es universalizar un poco más el corazón, tener un corazón más grande para abrazar a todos”, afirmó. Además, subrayó la importancia de que cada salesiano, independientemente de su ubicación, se sienta misionero y lleve el mensaje de amor y esperanza de Dios a los más necesitados.

"No hace falta ir al África o a China a ser misionero. Cada salesiano, consagrado, sacerdote, hermano, cada salesiana, hermanita, cada laico trabajando en una obra salesiana tiene que sentirse misionero. Recuerdo a la Madre Teresa, cuando una vez le preguntaron sobre el éxito en su ministerio y ella le contestó al periodista que 'Dios no la llamaba a ser exitosa, sino que Dios la llamaba a ser obediente'. Y así me siento, eso es lo que soy, simplemente me han dado una nueva obediencia y la acepto con gusto aunque sé de mis límites y que seguramente no entro en el perfil que tiene la gente sobre una persona para trabajar en esa misión, en ese ministerio. Pero me abandono en las manos de Dios y haré todo lo que pueda desde mi naturaleza, mis talentos mi capacidad física, intelectual y espiritual y misionera. Y lo que yo no pueda hacer, lo va a hacer Dios. De eso estoy 100% seguro".

En su trayectoria, Crisafulli ha sido testigo de situaciones extremas, como la guerra civil en Sierra Leona y la epidemia de ébola. Durante estos períodos, lideró iniciativas para rescatar a niños soldados y huérfanos, brindándoles refugio, educación y esperanza. “Es en esos momentos de mayor vulnerabilidad donde uno entiende la importancia de ser un instrumento de Dios”, afirmó.

Además, el padre Crisafulli subrayó la necesidad de innovar en las estructuras tradicionales de la misión salesiana.

“Tal vez no sintiéndonos tan seguros en nuestras estructuras, dejándolas de lado y abriéndonos a otras modalidades, ideas e iniciativas sobre todo en las nuevas fronteras, con los migrantes, muchachos que sufren adicciones o problemas mentales, de depresión, problemas espirituales o la ausencia de Dios".

Sus orígenes

El padre Jorge Mario Crisafulli nació el 19 de marzo de 1961 en Bahía Blanca, Argentina, hijo de Salvatore Crisafulli y Gladia Gamberini. Ingresó posteriormente al noviciado “San Miguel” de La Plata, donde emitió los primeros votos religiosos el 31 de enero de 1980, y seis años después, en 1986, los votos perpetuos, en Junín de los Andes. Fue ordenado sacerdote en Bahía Blanca el 5 de mayo de 1990.

Después de un año como vicario en la comunidad de Villa Regina, en el sur de Argentina, el padre Crisafulli trabajó durante dos años en Bahía Blanca, y en 1996 partió como misionero a África Occidental, pasando así a formar parte de la Inspectoría de África Occidental Anglófona (AFW).

Fue encargado (1998-99) y luego director (1999-2003) de la comunidad de Sunyani, en Ghana, posteriormente también encargado (2004-06), y luego director (2006-09) de la Casa Inspectorial de Ashaiman, también en Ghana.

Posteriormente fue nombrado superior de la Inspectoría AFW para el sexenio 2010-2016, cargo tras el cual asumió durante otros seis años el rol de director de la comunidad “Don Bosco Fambul” de Freetown, en Sierra Leona, impulsando significativamente el trabajo social a favor de los miles de niños y niñas de la calle en la ciudad.

Finalmente, en 2022 fue nombrado primer superior de la nueva Inspectoría “San Artémides Zatti” de África Nigeria-Níger (ANN). El padre Crisafulli habla español, inglés e italiano. (Infoans)