Bahía Blanca | Jueves, 26 de marzo

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Apuestas online: la alarmante problemática que afecta a niños y adolescentes

“La propuesta de las apuestas online es macabra: generan una maquinaria tecnológica que fabrica adictos”, sentenció Federico Pavlovsky, psiquiatra especialista en adicciones.

Fotos: Emilia Manieri y Emmanuel Briane-La Nueva.

El tema de las apuestas online ha encendido alarmas en el ámbito educativo. Cada vez más escuelas reportan situaciones preocupantes relacionadas con estas prácticas, que afectan principalmente a niños y adolescentes.

Las apuestas online tienen un impacto significativo en la salud mental de los jovenes, ya que fomentan comportamientos adictivos y aumentan los riesgos de ansiedad y depresión.

Precisamente, las aplicaciones pueden ser la puerta hacia un mundo de recompensas aleatorias y compulsión. Los adolescentes, en una etapa de la vida en la que aún están desarrollando la regulación emocional y el autocontrol, son especialmente vulnerables a estos estímulos.

“La propuesta de las apuestas online es macabra: generan una maquinaria tecnológica que fabrica adictos”, sentenció Federico Pavlovsky, psiquiatra especialista en adicciones que compiló distintos ensayos en su nuevo libro, titulado “Apuestas online: la tormenta perfecta”.

Precisamente, en medio de los constantes desafíos que supone el consumo excesivo de tecnología dentro de las labores de crianza ya se habla de ludopatía infantil y juvenil.

“Existe una combinación inédita: la emancipación digital, el fácil acceso a las plataformas, un desarrollo tecnológico vertiginoso, padres y madres que subestiman por desconocimiento la virtualidad y la promoción de casas de apuestas a todo público con mecanismos de verificación poco eficientes”, amplió el facultativo. 

La problemática

Según una encuesta del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires sobre una base de 434 estudiantes de nivel secundario, el 34% de los adolescentes habían realizado apuestas online al menos una vez.

El propósito de una apuesta es beneficiarse de un pronóstico o predicción hecha para que el apostador trate de ganar dinero de su conjetura. Pueden ser deportivas, o de otras temáticas, como juegos de casino o lotería; hay para todos los gustos.

Los sitios legales de apuestas no permiten la participación de menores de 18 años, mientras que los ilegales no exigen la validación de edad de los usuarios y ponen en riesgo la información personal de los apostadores.

Además, la encuesta arrojó que el mayor momento de juego es durante la noche (68,7%) y que el 32,4% dice apostar estando solo, mientras que el 33,1% para ganar plata para sí mismo.

Por otra parte, una encuesta de la empresa Ibope sobre 10 mil personas arrojó que la opción de apuesta online más elegida en la Argentina -no en los adolescentes, sino a nivel general- está vinculada con el fútbol (41,2%), seguida por los bingos (37%) y boxeo (16,8%).

Otra encuesta de la consultora Opinaia realizada en mayo último arrojó que el 9% de los encuestados reconoció que realiza apuestas online y que entre los jóvenes la cifra de participación en este tipo de transacciones trepa al 16%. Además, 3 de cada 10 personas en el país conoce a alguien de su entorno social afectado por la ludopatía o adicción al juego.

El otro foco de preocupación se encuentra en la cantidad de sitios ilegales de apuestas online existentes. Se estima que el 70% de las apuestas se realizan a través de sitios clandestinos, que no están legalmente radicados ni establecidos en el país. Esto no solo dificulta enormemente la regulación y el control, sino que también expone a los usuarios, especialmente a los menores, a riesgos adicionales como fraudes o extorsiones.

La ilegalidad de los sitios de apuestas preocupa, especialmente, a las cámaras y asociaciones de loterías a lo largo de todo el país. Por ejemplo, la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (CASCBA) denunciaron, en junio de 2024, a 254 sitios ilegales que dejan ingresar a menores de edad. En muchos casos, es complejo dar de baja esos sitios no legales porque tienen dominios radicados en otros países.

¿Cuánto dinero apuestan? Determinadas preguntas buscaron conocer sobre la cantidad de dinero y tiempo que los jóvenes invierten en las apuestas digitales.  Al respecto, se destaca que más del 46% de los encuestados afirmó que apuestan entre $1000 y $5000 por semana, el 10% gasta entre 5.000 y $10.000 y el 9,3% invierte más de $10.000.

Una información no menor y también en relación al dinero, afirma que los jugadores obtienen el dinero para apostar de distintas maneras: el 64.2% usa su mensualidad, el 38.3% gasta el dinero de merienda, almuerzo, transporte o fotocopias; por su parte, el 25.9 % reunió el dinero en su grupo de amigos, el 18.5 % vendió cosas personales, el 8.6 % sacó o sustrajo plata de la caja de ahorro de sus padres, el 9.3 % no respondió y el 7.4 % se endeudó o pidió un préstamo.

La preocupación

Los especialistas señalan que el fenómeno es cada vez más preocupante y ponen especial foco de preocupación en la publicidad de los sitios legales, así como la existencia de gran cantidad de sitios ilegales que no requieren validación de edad para participar.

“Los influencers, el bombardeo de las publicidades de casas de apuestas en estadios y remeras de fútbol y el acceso de los adolescentes a las billeteras virtuales son factores que agravan todavía más la problemática”, opinó Pavlosky.

Precisamente, esta cuestión visibiliza un tema que ya hace unos años comenzó a preocupar y que hoy es una realidad acuciante.

“Se está poniendo en serio riesgo la salud mental de niños y adolescentes. Detrás de todo esto se está generando una maquinaria tecnológica que fabrica adictos”.

Y añadió: “Los teléfonos inteligentes, las redes sociales, una publicidad muy agresiva sin regulación y los influencers, sólo por citar algunos actores, están instalando las apuestas on line como una puerta al éxito y a la salvación económica. Cuando todos sabemos que no es así. El tema es que apuntan a un sector poblacional que no tienen ese poder de discernimiento y ponen en juego la salud mental de este grupo etario”.

Según Pavlovsky, las redes sociales tienen muchos mecanismos en común con las apuestas.

“Hay un modelo de negocio, que se denomina Economía de la atención, cuyo objetivo es lograr la atención total de esa persona. Así comienzan a aparecer aplicaciones diseñadas especialmente para que la gente pase mucho tiempo en ellas. Allí comienza a jugar un mecanismo psicológico denominado pensamiento aleatorio, el que lleva a pensar que en algún momento voy a ganar, pero no sé en qué momento. Lo mismo sucede cuando cuelgo una foto en mi red social; lo que se busca es la aprobación o el reconocimiento mediante likes o me gusta”.

Los desarrolladores de tecnologías comienzan a confesar este mecanismo macabro.

“Yo digo que muchos tienen el sindrome de Hopenheimer, que se dedicó cuatro años a construir la bomba atómica y cuando ve la detonación dice: 'nos equivocamos'. Muchos se arrepienten de lo que crearon”.

Las apuestas son un producto más de toda esta maquinaria, que genera, como definió Pavlosky, “la tormenta perfecta”.

“Las apuestas existen prácticamente desde el inicio mismo de la humanidad, pero lo que consiguió el avance de la tecnología fue masificarla y llevarla a la mano de cada individuo. Hace mucho que me dedico a la psiquiatría y cada tanto atendía algún paciente con problemas en apuestas on line. Pero jamás pensé que iba a empezar a recibir adolescentes de 15 años con esta problemática. Y no es uno; ya son varios”.

Según dijo, un número importante es llevado por los propios padres, que no pueden contener la situación y buscan ayuda.

“Pero la gran mayoría llega por el tema de las deudas que se originan, que en muchos casos supera las posibilidades de la familia. Porque es muy fácil acceder a las apuestas. Prácticamente no hay filtros en los sitios legales y mucho menos en los ilegales, que hoy son muchísimos. Y se pueden realizar en cualquier momento y desde cualquier lugar. De hecho, está comprobado que algunos apuestan desde el mismo colegio”.

Y ejemplificó que es más rigurosa la verificación de identidad de un billetera virtual como Mercado Pago que de un sitio de apuestas legal.

“Hay que imaginarse qué tan riguroso debe ser el de un sitio ilegal, que hoy son muchísimos. Es imposible frenarlo por ese lado y la publicidad al respecto abruma”.

Según manifestó Pavlosky, los videojuegos son la puerta de entrada ideal a las apuestas on line.

“Estamos viendo un nuevo tipo de paciente, chicos muy jóvenes, incluso preadolescentes, que desarrollan dinámicas de azar en los videojuegos y luego pasan a las apuestas online”.

Sin embargo, el psiquiatra advirtió que no se debe encasillar rápidamente estos casos como ludopatía, porque sería simplificar demasiado una realidad compleja.

“En este caso, puede ser más útil ver el fenómeno como un hecho social que afecta a los adolescentes de una manera masiva y no solo como un trastorno individual como sería la ludopatía”, señaló.

Pero hay que reconocer que el apostar es problemático en sí mismo.

“Es igual que con el alcohol, no existe el consumo responsable a los 13 años, simplemente porque carecen de la capacidad para que así sea. Y es malo porque afecta un cerebro que se está formando. Es un consumo problemático”.

La naturalización de las apuestas es otra circunstancia que juega en contra.

“Hoy el planteamiento es inverso. El mensaje que llega es: ¿porqué no jugás? ¿porqué rechazás jugar? Si lo hacen todos, lo publicitan todos, hasta tus deportistas preferidos lo hacen. Para un chico no es fácil rechazar esa tentación, ese estímulo a obtener gratificaciones a corto plazo”.

La ludopatía o juego patológico es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afecta diversos aspectos de la vida personal, familiar, laboral, social y económica, de quien la padece.
Se ve perjudicada su capacidad de autocontrol y le resulta difícil decir “no” siendo incapaz de aplazar el impulso o deseo por jugar.

Cuando la adicción por el juego se da en los adolescentes, la situación es más grave aún.

“Es importante que hablemos de ludopatía, porque los chicos dejaron de jugar como algo placentero, como algo de descarga, esa idea de jugar con otros, los chicos están apostando, no están jugando. Los centros que atendían solamente adultos ahora ya se abren para chicos a partir de los 14 años”, señaló Charo Maroño, doctora en Psicología, integrante del Departamento de Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Y agregó: “Estamos encontrando chicos que se han endeudado, que han llegado al suicidio, que cada vez comienzan a apostar a edad más temprana, y se ve afectado todo el proceso adolescente. Aparece esta idea de ganar plata de manera rápida y casi mágica, algo que es ilusorio, comienzan ganando pero después comienzan a perder, con la fantasía de que lo van a recuperar y se meten en una deuda cada vez mayor”.

Un bombardeo constante

No es casual que las publicidades mayores de las casas de apuestas on line estén en los eventos deportivos de mayor difusión.

“La selección, River, Boca, muchísimos equipos de Primera, muchísimos deportistas de élite. Simplemente porque las ligan al éxito rápido”, esgrimió Pavlosky.

Tampoco es casual que otorguen dinero gratuito para ingresar y que luego las primeras apuestas sean por poco monto.

“Esas son las carnadas. Hoy está todo dado para que un adolescente apueste como si eso fuera lo más normal del mundo y sin que le parezca riesgoso, no sólo desde el aspecto económico sino desde su salud mental. La posibilidad de generar plata fácil, en un momento en el que no abunda el trabajo, también es una carnada apetecible”.

Aunque es improbable que un adolescente admita que apuesta o que tiene inconvenientes con ese tema, Pavlovsky brindó algunos tips para identificar la problemática.

“Se suelen poner muy monotemáticos, empiezan a seguir resultados deportivos, empiezan a ver deportes que antes ni registraban, empiezan a festejar resultados de equipos que no son simpatizantes. Algunos se ponen a estudiar estadísticas. Duermen menos, están más irritables, pasan de la euforia a la tristeza en un momento muy corto, empiezan a solicitar dinero más seguido y para gastos que no pueden justificar. En las billeteras virtuales entra dinero y se va dinero periódicamente”.

Porque también, estas aplicaciones de apuestas, suelen dar premios.

“Lo hacen para generar el estímulo. Si el chico ve que pierde siempre, deja de jugar. De este modo, le hacen creer que va a recuperar lo que perdió, cuando en realidad va a seguir perdiendo. Y cuando gane será mucho menos de lo que ya apostó”.

La gran mayoría de los apostadores son varones.

“A las chicas no les atrae tanto el tema de las apuestas. Y los más afectados van desde los 18 hasta los 25 años, que tienen un acceso al dinero un poco mayor que los menores”.

¿Una solución?

Según Pavlosvky, se debe intentar una estrategia colectiva, en la que participen las familias y también las escuelas.

“Yo no le pediría a los maestros y profesores más de lo que han hecho porque han cumplido un rol social fenomenal. Ellos han visto el problema y han dado el aviso de alerta antes que nadie”.

De todos modos, en este contexto, el papel de las escuelas y las familias es fundamental para enfrentar este desafío.

Pavlovsky enfatizó la importancia de generar entornos de diálogo y apoyo, y recalcó que las soluciones individuales no son suficientes frente a una dinámica que invierte millones en mantener a los jóvenes enganchados.

Por eso, propuso que las escuelas implementen “contratos grupales”: acuerdos colectivos donde se definan límites y normas claras sobre el uso de la tecnología y las apuestas. Estos contratos no solo buscan reducir la exposición a las apuestas, sino también repensar cómo se integra la tecnología en la vida diaria.

“Los acuerdos podrían incluir pautas sobre el uso de dispositivos móviles durante la jornada escolar, así como normas sobre el manejo del tiempo libre. La idea es crear un entorno que refuerce la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones informadas y responsables. Muchos estudiantes, de hecho, reconocían los beneficios de reducir su uso de dispositivos, notando mejoras en su bienestar y relaciones interpersonales”, señaló el especialista.

Y añadió: “Los consejos más importantes no se encuentran en Instagram o en Youtube, sino en los propios padres, en las propias familias. Eso no queda más claro que ahora. Y esto no hace más que revitalizar el valor de la familia”.

Mientras se discute proyectos de ley que buscan limitar el acceso de los menores a estas plataformas y regular la publicidad que las promueve, Pavlovsky advirtió que la respuesta legislativa no siempre podía seguir el ritmo acelerado del mercado.

“Estamos tratando de entender qué está pasando, pero la tecnología avanza mucho más rápido que las regulaciones”, reflexionó.

Y agregó: “Una ley no va a ser la solución definitiva. Va a ser una herramienta más para contrarrestar los efectos. Ya hay pasos que se han dado, por ejemplo el hecho de que no se puedan utilizar los teléfonos en las escuelas. Son pequeñas batallas que hay que dar. El siguiente paso sería regular las publicidades, perseguir los sitios ilegales y darle un marco a los legales.

“Hay que tener en cuenta que las apuestas no van a desaparecer. Por lo que se torna necesario darles un marco legal. Prohibir no sirve de nada y es poco útil. Pero sí se puede regular de modo tal que la tecnología se utilice para cuestiones positivas”.

Para identificar los sitios autorizados es necesario observar el dominio, que tiene que ser “bet.ar”. Bet significa “apuesta” en inglés.