Un fantástico museo resuelto en espiral
La arquitectura del siglo XXI es innovadora en proyectos y materiales pero a veces se inspira en edificios de otras épocas,.Es el caso de este teatro en China.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
En 1959 el arquitecto Frank Lloyd Wright diseñó en Nueva York una de las obras icónicas de la arquitectura al idear un edificio cilíndrico que se recorre mediantes rampas que siguen esa forma hasta al piso superior.
Esa forma, tan singular, es de alguna manera la que ahora se hace presente en la costa de Haikou, en la isla Hainan, China, con el Museo de Ciencias proyectado por Ma Yansong/MAD Architects, “un elemento singular a partir de un enfoque reflexivo”.
El museo ha sido proyectado para adaptarse al clima tropical de una isla que se está convirtiendo en centro económico, político, tecnológico y cultural de la ciudad costera de Haikou, famosa por su clima cálido, playas de arena blanca y paisajes exuberantes.
El proyecto tiene seis plantas en las que se desarrolla el programa que se desplega según una rampa sinuosa, ofreciendo vistas del jardín y a la galería, una serie de espacios naturales interactivos para que las personas descubran los misterios de la ciencia.
Sus formas han sido pensadas para evitar espacios innecesarios, optimizando las circulaciones y su estructura, dando lugar a una forma fluida mediante un muro cortina reforzado con fibra de vidrio.
MAD buscó combinar ese contexto tropical, donde la tecnología y la ciencia se encuentran con la naturaleza.
La forma
El museo presenta una forma biomórfica, con formas fluidas y suaves, imitando el movimiento ascendente del aire caliente desde la superficie. Para lograrlo, el muro cortina se compone de 843 piezas de plástico reforzado que incluyen costuras abiertas y ranuras para guiar el agua para su drenaje.
Tiene cinco plantas de 28.000 m2. La rampa asciende como una hélice de ADN, enroscándose desde la planta baja hasta el sexto piso a través del espacio de exposición. La luz del sol se filtra a través de su cúpula de cristal, iluminando todo el atrio y la rampa.
«Un museo de ciencias trata sobre educación e imaginar el futuro; queremos que la naturaleza también sea parte de esa visión», dicen los autores
Alrededor del edificio hay plazas y humedales con plantas tropicales, diseñadas para que las personas se relajen, aprendan y fomenten la interacción.
.