"No estoy conforme para nada, fue un año complejo"
A poco de cumplir su primer año de mandato, el intendente rosaleño dijo que "las respuestas llegan de la Provincia".
Por Natalia Miguel
El intendente municipal rosaleño Rodrigo Aristimuño enfatizó, a pocos días de cumplir su primer año de mandato (asumió el 12 de diciembre de 2023) que resultó un año muy complejo, con una herencia complicada y sin el apoyo del gobierno nacional.
Destacó, por otro lado, que lo realizado hasta ahora y lo que se hará será merced a la Provincia, con el respaldo del gobernador Axel Kicillof, y auguró mejores años por venir, aunque entiende que la coyuntura no es la mejor.
En diálogo con La Nueva., el jefe comunal dijo que "fue un año complejo, por donde se lo mire".
"Primero, asumimos en un contexto difícil, con una herencia recibida con déficit en materia automotor, edilicia y de caja. No estaba la plata para pagar los sueldos de los empleados y tuvimos que pedir un anticipo de la coparticipación".
"Nos encontramos con deuda flotante, que no estaba reconocida y tuvimos que enviarla al Concejo Deliberante. Nos aparecían facturas de proveedores".
A cuatro días de asumir, sostuvo que "el temporal (del 16 de diciembre) fue muy complicado para el distrito. Por suerte, con la ayuda de la comunidad pudimos ir resolviendo".
Y, por otro lado, indicó que "se remarcó el contexto económico, con decisiones de un gobierno nacional que no han sido las mejores para nuestra ciudad".
En este sentido, dijo que "a principios de año sufrimos el despido de casi 70 trabajadores de las Fuerzas Armadas, a lo cual se sumó la complejidad que a diario vive el comercio y el aumento de los servicios. Todo ello repercute en las arcas municipales".
“El gobierno nacional decidió no hacer obra pública. Desguazaron el Enosa, que en Punta Alta hacía obras de agua y cloacas. No hay ningún tipo de programa del Estado nacional que es el más fuerte, el que más recauda plata y no hay absolutamente nada que se vuelque a la comunidad”.
"Luego la propia situación de la economía: el gobierno nacional le ajusta a la provincia y ésta a los municipios".
Para el primer año -continuó- "se había hablado con mi equipo de ordenamiento interno. De hecho, pudimos ordenar las cuentas y hoy tenemos la tranquilidad de pagar los sueldos de diciembre y los aguinaldos".
"En términos de expectativas fue un año malo. Teníamos otra mirada. El desafío era inaugurar escuelas mediante gestiones a nivel nacional y no lo pudimos hacer porque hay un Estado ausente", insistió.
“No estoy conforme porque no pudimos hacer lo que teníamos pensado. El contexto no lo ha permitido, a pesar de golpear puertas. Y debo decir que la obra pública que hay y habrá en el distrito es gracias al gobernador. Debo ser muy agradecido porque hoy la provincia de Buenos Aires es la que apuesta a la obra pública, la educación y la salud”.
“Por ello, recibimos una ambulancia, anunciamos el pavimento de calle Paso, se compraron luminarias y se proyectó la defensa costera de Pehuen Co. Sin la provincia, la situación sería pésima. Si la pregunta es sobre los objetivos cumplidos, la respuesta es que no estoy para nada conforme”.
A futuro
Aristimuño espera que la coyuntura cambie. "Si siguen estas políticas, no le veo, particularmente, un cambio muy profundo".
En este punto, aseveró: “Hay una cuestión que tiene que ver con una disociación. ¿Cómo medimos que al gobierno le vaya bien? Al gobierno municipal le puede ir bien si presta servicios, asfalta cuadras y hace obra pública. Todo esto el gobierna nacional no lo hace y es muy difícil que lo pueda hacer el municipal. La poca obra pública que hay es de la provincia”.
“Entonces trabajo mucho con el gobernador (Axel Kicillof), sé de su compromiso con Coronel Rosales y tengo la fortaleza ahí. Y luego se deben administrar las cuentas del municipio de manera equilibrada y eficiente, que es lo que hemos hecho hasta el momento. Hacemos esfuerzos en todos los sentidos”.
“Veremos que nos deparan estos próximos años y ojalá cambie el rumbo el presidente y tenga un país que incorpore a todos porque, de lo contrario, se hace muy difícil. Lo sostengo en términos de política: la baja de inflación, ¿a costo de qué? Al costo del no consumo. Yo quiero un Coronel Rosales que cuando pase por Irigoyen (principal calle céntrica) no esté a oscuras porque los comerciantes tienen miedo a la factura de luz. Es lo que está pasando ahora”.
"Cuando un intendente gestiona, tiene que haber del otro lado una mirada para aceptar esa gestión. Al intendente se le pide, por lógica, una escuela, un jardín y pavimento. Yo puedo gestionar mucho, golpear puertas. Pero si del otro lado, la decisión política es no abrir puertas, el camino se estrangula", subrayó.
"Nosotros gestionamos con la provincia y allí encontramos buenas noticias. Además debo decir, que esta es una ciudad que en su mayoría depende del Estado nacional, que le otorga el 1% de paritarias a sus trabajadores. Lo más factible es que cuando vaya al almacén del barrio no pueda comprar y ese local tienda a cerrar".
Luego recordó: "(Hugo) Starc (ex intendente vecinalista) logró en 10 años el apoyo nacional con mucha obra pública. A (Mariano) Uset le tocó gestionar, primero, con su espacio político, con Vidal y Macri, y no venía nada, nada, para Coronel Rosales. Después le tocó Alberto (Fernández) y la pandemia, que le bajó un montón de recursos, lo que fue una decisión política".
“Estuve hace un tiempo en un distrito vecino que está haciendo una escuela gracias a nuestro ex gobierno nacional. Es un decisión política. Milei no hace una sola escuela. Por más que yo gestione, que lo hago, no hay resultados porque no escuchan, no quieren, no creen. Y allí tenemos esa mirada que se contrapone: como se vota y después lo que se exige. Cuando se va a las urnas, después hay que hacerse cargo en términos de la definición de lo que se quiere. Si no, se produce la disociación”, dijo el intendente rosaleño.
Gracias al puerto
"Estamos trabajando con la provincia de Buenos Aires en proyectos de pavimentación, ordenamiento de espacios verdes, en intervención de un barrio popular, el hospital, anunciamos pavimento en Paso, protección costera de Pehuen Co, iluminación de Triunvirato y pista de salud. Y hacemos grandes esfuerzos para lograr el edificio de la Escuela Secundaria 1", dijo Aristimuño.
"Habrá obras de la provincia, como ya las hubo, pero “hay que saber que nuestro máximo empleador no tiene una política proactiva y tendremos una ciudad medio dormitorio. Hoy la ciudad se mueve gracias al Puerto", destacó.
Agregó que "cuando transito por la ciudad y observo los comercios, me da mucha tristeza. Aspiro a que eso cambie".
"Lo más cómodo sería decir que vamos a estar mejor. Yo puedo hacer un presupuesto por determinado monto y mañana el presidente se levanta y dice 'quiero que el dólar valga tanto' y rompe todos los esquemas. Tengo 20 años en la administración pública (en Puerto Rosales) y nunca viví algo así. El gobierno nacional le debe a la provincia 500 millones de dólares para Seguridad. Yo gasto 200 millones de pesos en combustible para la Policía, sin mencionar los repuestos porque hay móviles de 500 mil kilómetros que se rompen", manifestó.
"Entonces si me preguntan si soy pesimista, respondo que estamos trabajando con muchísima fuerza con la provincia de Buenos Aires y menos mal que está el gobernador porque en un distrito como el nuestro es muy difícil sostener las cuentas".
En tal caso, dijo que “nos aumentaron los medicamentos, están dejando sin cobertura a los jubilados, que van a pedirnos los remedios a nosotros. Lo que no hace el Estado nacional, tiene que responder el provincial y municipal. Le sacó los subsidios al transporte".
Frente a este panorama, se preguntó: ¿Hay alguna señal de cambio? No, se profundiza. ¿Hay alguna buena noticia para los trabajadores, los docentes, los jubilados? Por naturaleza soy optimista y por eso hago política, para intentar cambiar la realidad. Pero desde que gobierna este presidente, soy muy cauto. Kicillof es lo único bueno que hay y me permite pensar que hay presente y también futuro y que es una alternativa de gobierno que nos incluye a todos".
"La gente tiene que saber cuál es la realidad. Una ciudad que en un balotaje votó en 72% a Milei y pide obra pública, tiene que repensar. Nosotros también tenemos que ver que hizo mal nuestro espacio político. Hay que ser autocrítico", finalizó.