Especialistas aseguran que lo de Silvina Luna evidencia la crueldad de encajar en cánones de belleza
A partir del fallecimiento de la actriz y modelo, expertos señalan la presión social existente hacia las mujeres, la violencia estética y las representaciones que impone el bombardeo de estereotipos.
Agencia Télam
Los estándares estéticos de belleza someten a los cuerpos a “una serie de prácticas invasivas sin ningún tipo de problematización social”, sostuvieron especialistas en género a raíz del fallecimiento de la actriz y modelo Silvina Luna, un caso que visibilizó el “nivel de crueldad” al que fue expuesta, junto con la “impunidad de quien tuvo y tiene el poder de manipular cuerpos en el sistema médico”.
“El caso de Silvina Luna es icónico porque hace visible algo que es muchísimo más común de lo que se piensa, que es cómo en esta búsqueda infinita, porque no tiene límite, de encajar en el estándar de belleza que nos rige en este momento, pone en riesgo la salud y la vida”, dijo a Télam Lala Pasquinelli, fundadora del proyecto “Mujeres que no fueron tapa”.
Pasquinelli destacó que esta búsqueda del canon de belleza es una “presión social insistente”, derivado de un bombardeo de propuestas “para intervenir los cuerpos, transformarlos y someterlos a una serie de prácticas tremendamente invasivas sin ningún tipo de problematización social”.
Silvina Luna falleció el último jueves a los 43 años en el Hospital Italiano del barrio porteño de Almagro, donde estuvo internada desde el pasado 13 de junio, como consecuencia de un agravamiento de su estado de salud producto de una mala praxis del cirujano plástico Aníbal Lotocki, que en 2011 le produjo una intoxicación de metacrilato que le provocó hipercalcemia e insuficiencia renal.
“Yo caí en la trampa de los estereotipos. Que no existen en realidad, pero quería verme de determinada manera. Estaba en una etapa de teatro de revista, trabajaba con el físico. Yo creía que quien era no era suficiente”, había relatado Luna durante una entrevista con la periodista María Laura Santillán en abril de este año.
Fabiana Solano, socióloga y periodista, sostuvo que el caso de Silvina Luna “permite dar visibilidad a una problemática que es histórica, mucho más amplia, más compleja y que es casi estructural de nuestra sociedad, que tiene que ver con el disciplinamiento de los cuerpos de las mujeres a través de los estándares estéticos de belleza”.
En este sentido, la socióloga señaló que el caso se “vuelve paradigmático” ya que aporta visibilidad sobre el “nivel de crueldad” al que fue expuesta Luna, al tiempo que muestra la “impunidad de quien tuvo y tiene el poder de manipular cuerpos en el sistema médico”, en referencia a su cirujano, Aníbal Lotocki.
La modelo había iniciado una demanda conjunta con Stefanía Xipolitakis, Pamela Sosa y Gabriela Trenchi, otras víctimas del cirujano, que fue acusado por “lesiones graves” y condenado en febrero de 2022 a cuatro años de prisión y cinco de inhabilitación para ejercer la medicina, por decisión del Tribunal Oral y Correccional 28 de la Ciudad de Buenos Aires.
“Lotocki estuvo en los medios durante mucho tiempo, o sea, recién ahora se están viendo los productos de su permanencia”, aseveró Solano y añadió que es posible “ver los eslabones de una cadena de violencias que fueron atravesando la vida de Silvina Luna desde Gran Hermano”.
La escritora y doctora en Ciencias Sociales Esther Pineda se refirió en junio de este año a la violencia estética como un conjunto de narrativas, representaciones, prácticas e instituciones que bombardean con los estereotipos y cánones de belleza que presionan a las mujeres a responder a ellos, que discrimina a aquellas que no satisfacen esa expectativa.
Este fenómeno también implica “las consecuencias de la realización de los procedimientos y cirugías estéticas”, explicó.
Dentro de esta lógica, las profesionales coincidieron en que los medios de comunicación y las redes sociales tienen un rol fundamental, en el proceso de reforzamiento de la violencia estética.
“Hay un reforzamiento permanente de la idea de que para tener un valor, para ser visible, para ser elegida, tu cuerpo tiene que encajar en ese estereotipo, que es un estereotipo de una mujer blanca, delgada, joven, sexualizada, con el pelo largo y lacio”, describió Pasquinelli.
A su vez, aseguró que el género femenino en especial está atravesado por “imágenes y relatos” donde las únicas mujeres que “pueden tener un lugar en la sociedad” son aquellas que encajan con el ideal de belleza.
En coincidencia, Solano remarcó que los medios y las redes sociales funcionan como dispositivos que “producen sentido” y que, históricamente, “tuvieron más influencia por el poder económico que acumulan en su logística diaria”.
“Es un doble juego, porque son esos medios los que muestran determinados cuerpos y, al mismo tiempo, son estos medios los que generan el reflejo de cuáles son los cuerpos legítimos en quienes están por fuera de ese mundo televisivo”, sostuvo la socióloga.
De esta forma, tanto quienes están “por dentro o por fuera” de los medios y quienes son figuras famosas o no “sufren los mismos mecanismos de disciplinamiento” que, desde la infancia, ponen de relevancia una “imagen legítima de la belleza”.
Durante una entrevista con Susana Giménez en 2014, Silvina Luna reflexionó sobre las exigencias del ambiente artístico que la llevaron a tomar la decisión de operarse, y contó que “el medio tiene cierta exigencia por no hablar de que a mí no me pasó nunca, pero hay productores que te dicen: ‘¿por qué no te operás la nariz?’ o ‘estás gordita, tendrías que bajar de peso ¿por qué no te hacés una lipo?’”.
“Hay que hablar de estas cosas, el medio es muy exigente y uno tiene que estar bien del bocho, bien tratada y segura para no caer en eso”, reflexionaba Luna.
De esta forma, la obligación “no es necesariamente que te ponen un revólver en la cabeza, pero sí te condicionan para que hagas determinado tipo de cuestiones, en este caso cirugías, para permanecer”, aseguró la psicóloga y docente Debora Tajer.
“El imperativo de la belleza y de ciertos estándares de belleza es más fuerte hacia las mujeres, pero también el de juventud. Y hablo de juventud porque no es el caso exacto de Silvina Luna, pero sí hay una presión social para las cirugías estéticas cuando vas envejeciendo porque tenés que mantenerte joven, tanto para el mercado laboral y sexoafectivo”, agregó Tajer.
Finalmente, Solano concluyó que “lo que vemos hoy en el caso de Silvina Luna son los mandatos de belleza como sistema de valores, no exclusivamente como cirugía, porque los trastornos de la conducta alimentaria y las problemáticas de salud mental que se producen por este tipo de exigencias, también matan”.
“El producto que le inyectaron le produjo hipercalcemia”
Marcelo Bou, jefe de la división de Cirugía Plástica del Hospital de Clínicas José de San Martín, señaló que “el producto que le inyectaron a Silvina Luna le produjo hipercalcemia y finalmente insuficiencia renal crónica”, y recordó que de los “rellenos aprobados el más común es el ácido hialurónico”.
“Es probable que todo haya sido como consecuencia de su insuficiencia renal producto de la reacción que produjo el metacrilato o lo que haya sido que le pusieron, porque no hay datos concretos de cuál fue la sustancia inyectada hace muchos años en la región glútea a la modelo”, sostuvo Bou, quien dijo estar conmovido por la muerte de una persona joven que lamentablemente no debería haber sucedido”.
“Lo cierto es que esa reacción le produjo a lo largo de los años hipercalcemia o el exceso de calcio en sangre que genera una destrucción de los glóbulos renales y finalmente insuficiencia renal crónica, que finalmente sumado a las infecciones que después chica la llevó al fallecimiento”.
Sobre el uso de metacrilato, sostuvo que se “utilizó en medicina acertadamente en muchas ramas, pero ya no se usa”
Consultado en qué consiste este material, explicó que “es una especie de plástico que se puede utilizar como una malla para contener evisceraciones, pero no se puede inyectar libremente en los tejidos porque genera reacciones como la hipercalcemia”.
“Era un producto que venía en ampollas de un centímetro cúbico y estaba autorizado solamente la inyección de hasta cuatro centímetros cúbicos para rellenos mínimos en labios, surcos, arrugas, defectos pequeños o para mejorar alguna secuela de una cicatriz”, explicó,
“La cantidad que se necesita para inyectar la región glútea es 100 veces más. Este producto no pudo haber sido porque el costo es tan alto que es inviable. Es probable que le hayan inyectado cualquier otra cosa”, sostuvo.
Para el médico, el producto utilizado en el cuerpo de la modelo pudo haber sido “metacrilato industrial o silicona industrial, porque no hay productos sintéticos habilitados, o sea, aprobados que se puedan inyectar en esa magnitud”.
La intoxicación que sufrió Luna le provocó una hipercalcemia e insuficiencia renal, por la que recibía un tratamiento de diálisis.
“De los rellenos aprobados, el más común que es el ácido hialurónico, un producto sintético que es reversible con una duración limitada aproximadamente de un año y que se inyecta en bajas cantidades. Está permitido en la cara, pero hasta cuatro centímetros”, comentó.
Bou afirmó que “lo único que se utiliza en forma segura (como relleno) es la grasa propia del paciente, es decir, una lipotransferencia que es tomar grasa de un lugar y transportarla a otro”.
“La silicona libre no está aprobada, es un producto nocivo y genera consecuencias, e inyectada en una mama o un glúteo es un acto de mala praxis”, mientras que “una prótesis es legal”.
Respecto del fallecimiento de Luna, resaltó que “lo importante es recurrir a profesionales que estén capacitados, que tengan especialidades y que formen parte de sociedades científicas”.