Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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El campus de la UNS: ¿Por qué es un sitio aislado y lejano?

El único recorrido para llegar presenta no pocas dificultades para quienes asisten al lugar, entre una demanda creciente y una oferta de servicios inadecuada en horarios pico.

Tiempo de ascenso a la 503, en Altos del Palihue, en una imagen de este martes. / Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Una sola línea del transporte urbano local —la Nº 503— llega hasta las puertas del campus que la Universidad Nacional del Sur posee en altos del Palihue.

   Operada por la empresa San Gabriel y con una frecuencia de 20 minutos, cumple un recorrido que comienza —y termina— en Villa Rosas, pasando a una cuadra de la plaza Rivadavia e ingresa al barrio Palihue para alcanzar el campus.

   Este único recorrido para llegar al lugar presenta, al menos, dos limitaciones inmediatas: la obligación de miles de concurrentes a las dependencias de la UNS que deben tomar dos colectivos para llegar a destino, y la limitada capacidad de respuesta de la 503 para atender una demanda creciente y que tiene horas pico durante todo el día, ya que la rotación de alumnos es constante y numerosa.

   Cualquier otro sector de la ciudad, por caso Villa Mitre, Universitario, San Martín, San Cayetano, Noroeste, Villa Floresta —por mencionar algunos de los más de 200 barrios de la ciudad— carece de líneas que permitan llegar hasta el campus.

La situación es preocupante si se considera el crecimiento que ha tenido el campus desde 2006, año en que se colocó la piedra fundacional y que, desde entonces, no ha dejado de crecer, sumando cerca de 30 aulas, más los edificios de tres departamentos, sala de lectura, comedor y cancha de básquet.

   Esto genera un intenso uso de las instalaciones desde primera hora de la mañana hasta las últimas horas del día, con lo cual el movimiento de estudiantes, trabajadores y docentes es incesante.

   Se estima que unas 20 mil personas concurren el lugar a lo largo de la semana.

   Eso se verifica, en parte, por la cantidad de estudiantes que transitan por las calles del Palihue, ya que llegar caminando, o en bicicleta, es la única alternativa que tienen.

   También es notoria la cantidad de automóviles que arriban y salen del campus donde, además, se ven completas todas las áreas destinadas a estacionamiento.

   En las últimas horas, muchos concurrentes al campus se manifestaron a través de las redes sociales, dando cuenta de los inconvenientes, limitaciones y molestias que les genera no disponer de alternativas de transporte público.

   “Realicé toda la carrera de enfermería yendo en bicicleta desde la zona del hospital Penna al campus, ya que no existía ninguna línea que me acerque”, señala Camila.

   Otra complicación surge de la variedad de horarios que tienen las distintas materias, con lo cual hay estudiantes que tienen clases en horarios dispares durante el mismo día, situación que los obliga a regresar a sus hogares y regresar más tarde.

   Para Rodolfo, otro estudiante que se manifestó en las redes, es indispensable “pensar en un circuito alternativo, en una línea que circule de acuerdo con las necesidades de la población estudiantil. Es algo que quedaría largamente justificado”.

   También se menciona que, cuando llega un ómnibus, son tantas las personas esperando que —muchas veces— depende de la buena voluntad del chofer y de quienes ya subieron hacer un espacio más para que todos puedan acceder.

   “Algunos choferes no les gusta que se llene, y nos dejan”, dicen.

   Para Nicolás, la 503 no siempre cumple con el servicio, con lo cual hay días que resulta muy complicado cursar.

“Ponen en circulación —básicamente— 3 o 4 colectivos que no alcanzan para la cantidad de alumnos que utilizan la línea. Lo que más enoja es que saben de esta situación pero no hacen nada; viajamos como en un corral”, sostuvo Nicolás.

   Carolina, otra estudiante, señala que tiene que recurrir a sus padres para que la acerquen al lugar.

   “Si no, con el descuento estudiantil, estamos hablando de un costo de 164 pesos diarios. Tampoco es muy confiable el colectivo que pone la universidad; muchas veces llega tarde y no alcanzan a subir todos”, agregó.

La municipalidad, en estudio

   Desde el área de Gestión Urbana del municipio de Bahía Blanca se mencionó —a este medio— que se tiene conciencia de la demanda que existe desde los distintos barrios para contar con un servicio al campus de la UNS.

   En ese sentido, se señaló que se están considerando distintas posibilidades, desde la de modificar algunos de los recorridos vigentes hasta la instrumentación de una nueva línea que cubra la mayor cantidad de barrios posibles.

   En este sentido, hace varios años que se viene hablando de la necesidad de realizar una reestructuración general de los recorridos de las líneas de ómnibus, la mayoría de las cuales mantiene un diseño realizado en la década del 70, todas pasantes por el centro y sin las adecuaciones necesarias para una ciudad que ha triplicado desde entonces su superficie ocupada y duplicado su población.

   El rector de la UNS, doctor Daniel A. Vega, mencionó a La Nueva. que la universidad dispone de un coche para el transporte de alumnos, con capacidad de 50 asientos, aunque es consciente de la necesidad de sumar más alternativas.

   “La mayoría de los estudiantes no tiene un ómnibus de recorrido directo al campus; están obligados a hacer trasbordos con el costo que eso significa”, dijo.

Dr. Daniel A. Vega, rector de la UNS.

   “Nuestra expectativa es que entre en vigencia el boleto estudiantil gratuito, que evitaría a los estudiantes afrontar un costo elevado para el transporte”, explicó.

   La UNS dispone de una unidad que cubre el trayecto entre 12 de Octubre y Perú hasta el campus, desde las 7 de la mañana hasta las 22, con una frecuencia de 20 minutos, pero también es un recorrido acotado.

   Sin embargo, siempre hay gran cantidad de estudiantes que recurren a este servicio.

   De todos modos, la posibilidad de instrumentar el boleto universitario gratuito parece cada vez más lejana.

   Desde la municipalidad mencionaron que el subsidio actual, que permite a los estudiantes pagar el 50 % del valor del pasaje, sale de las arcas comunales, mientras que la Provincia no ha incluido —en su presupuesto 2022— el subsidio que permitiría cubrir el otro 50 %.

   La otra alternativa posible, que tampoco se termina de concretar, es la instrumentación de un esquema de trasbordo, por el cual con el pago de un único pasaje permitiría utilizar dos líneas diferentes.

   Entretanto, hay una necesidad y una demanda clara, propia de la dinámica de una ciudad que va sumando actividades, que crece y se dispersa, y que exige respuestas ágiles y adecuadas.