Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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Crece el robo de cables: un “negocio” que provoca grandes inconvenientes

Es un delito que aumentó en los últimos meses y causa pérdidas económicas, usuarios sin servicios y riesgo para la salud.  

Fotos: Emmanuel Briane y Pablo Presti-LN.
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Audionota: Juan Ignacio Zelaya

   El robo de cables es un fenómeno delictivo que en los últimos meses registró un aumento notable.

   Pero estos hechos no están marcados solamente por la conducta de los delincuentes, generalmente motivada por la extracción de cobre y materiales que pueden ser vendidos para obtener un rédito económico, sino también por los graves inconvenientes que causan.

   Gran cantidad de vecinos que quedan sin servicios como electricidad, Internet o telefonía, pérdidas económicas de importancia para las empresas proveedoras y los usuarios, y hasta un riesgo para la salud de aquellos que llevan adelante los hechos.

   La preocupante situación generó reuniones en diferentes ámbitos, con la necesidad de tomar medidas para afrontar la problemática.

   “Es una modalidad que casi no teníamos y comenzamos a tenerla hace unos 7 u 8 meses. Uno puede pensar que es una misma banda que opera en diferentes lugares o algo organizado, pero no es así. Como los sitios son dispersos, también lo son los imputados, incluso hemos aprehendido a muchos menores que llegan caminando o en bicicleta y cortan un extremo, se desplazan 200 o 300 metros y seccionan el otro para llevarse el cable.

   “Luego sacan el plástico que lo recubre y venden el cobre”, describió el comisario Gonzalo Bezos, titular de la Estación de Policía Departamental.

Los detectados

   En los últimos tres meses la Policía llevó adelante 25 procedimientos relacionados con este tipo de sustracciones en jurisdicciones de las comisarías Primera, Tercera, Cuarta, Sexta y Séptima, así como en las subcomisarías de General Daniel Cerri y Harding Green.

   Durante los operativos fueron arrestadas 38 personas, de las cuales 16 eran menores de entre 13 y 17 años de edad.

   “Muchas de las aprehensiones fueron llevadas adelante por la policía cuando realiza recorridas y encuentra a estas personas colgadas de los postes cortando los cables, y en otros casos se actuó a partir de vecinos que advierten la situación y alertan a través del 911”.

   Sobre el aumento de casos, consideró que “para nosotros tiene que ver con el valor que ha cobrado el metal en la reventa, ya sea hierro, cobre o  como cuando sustraían las tapas de fundición de la empresa ABSA. El precio hace que este tipo de sucesos se lleven adelante y crezcan”, agregó Bezos.

   En nuestra ciudad, las chatarreras abonan en la actualidad alrededor de mil pesos por un kilogramo de cobre.

   El precio, de acuerdo a algunas fuentes consultadas, no ha variado ostensiblemente desde el tramo final del año pasado.

Informalidad

   La Policía realiza controles periódicos en los comercios para evitar la venta ilegal de estos elementos, aunque también existe un mercado informal, que generalmente se desarrolla a través de las redes sociales.

   “Hemos realizado inspecciones en los lugares de acopio. Los comerciantes deben llevar el registro de la compra y deberían alertar a las autoridades si advierten que los elementos podrían ser producto de un robo. Los lugares habilitados, que ya tienen una infraestructura montada en la actividad, mayoritariamente colaboran, porque no quieren problemas por comprar 200 metros de cobre”, explicó Bezos.

   “Uno controla en los lugares habilitados, pero en el medio hay también mucha informalidad, donde se complica la inspección, porque puede ser una casa o un comercio de otras características, como ocurrió días atrás en General Daniel Cerri (clausura de una forrajería que compraba cobre). En ese caso hay que documentarlo y luego pedir un allanamiento”, siguió diciendo.

La fuente laboral

   Hugo Astorga, secretario adjunto del Sindicato de Obreros Empleados y Especialistas de los Servicios e Industrias de las Telecomunicaciones de Bahía Blanca, expresó su preocupación por lo que está sucediendo y las consecuencias que esto tiene.

   “Tenemos una problemática muy grande con el robo de cables en la periferia de Bahía Blanca; en la provincia de Río Negro es abrumadora y también ocurre en Neuquén”.

   El sindicalista sostuvo que “nos está diezmando los planteles y es más grave de lo que trasciende. Tenemos mucho temor por la pérdida de la fuente de trabajo, porque cuando sucede este tipo de cosas la empresa repone un cable, en la segunda oportunidad ya no lo hacen y cambian la tecnología, pasando de la telefonía fija a la entrega de un dispositivo denominado FWT (es un terminal inalámbrico fijo, diseñado para integrar una línea de telefonía celular con un equipo telefónico convencional), que a veces funciona y otras veces no”.

Necesidades

   “La empresa tiene que entender que hay clientes de mucho tiempo, gente mayor acostumbrada al teléfono fijo y, al cambiar la tecnología, los pasa a tener incomunicados. Tenemos una serie de problemas enormes, creemos que la empresa no está a la altura de las circunstancias al darle respuesta a los clientes de la telefonía fija y entendemos que se debe abordar la situación también desde la parte política, para que aúnen los esfuerzos con la fuerza que corresponda para tratar de evitar esto”.

   Astorga explicó que “es una cuestión que genera preocupación en la familia de los trabajadores y por eso hemos recurrido al ENACOM para que intime a las empresas a la reposición y que la tecnología que se le brinde al usuario se pueda usar de una forma más simple”.

   “También entendemos que el robo de los cables tiene un costo altísimo, porque hay un trabajo de traerlo, de colocarlo y hay tarea del contratista, es decir, hay una serie de cuestiones que no son sencillas”.

   Finalmente, el sindicalista admitió desconocer el motivo por el que creció exponencialmente la cantidad de hechos, aunque aseguró que “nunca lo había visto en esta magnitud”.

EDES sufrió más
de 70 hechos
durante 2021


   Seguidilla. Respecto del hurto de tendido eléctrico, fuentes de la empresa EDES informaron que a lo largo del año pasado “se han contabilizados algo más de 70 casos, en los cuales se registraron sustracciones de entre los 50 a 70 metros en cada uno, superando los 4.000 metros lineales”.

   Alcance. Indicaron que “cuando acontece un hecho de estas características no solo se trata de reparar el daño ocasionado en las instalaciones".

   Otros riesgos. También se consideran los riesgos y situaciones de inseguridad, tanto para quien comete el delito como para los vecinos cercanos, además del valor material y los tiempos que conllevan la normalización del suministro.