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Cuando los jóvenes volvieron a la radio de la mano del rock

La radio estuvo en el centro de la escena en la década del 80 de la mano del rock y de la aparición de varias FM, con transmisiones de 24 horas.

Lalo Mir.

   La proliferación de las radios FM, con transmisiones durante las 24 horas y una programación orientada a los jóvenes, a partir de un cocktail de rock e irreverencia, volvió a poner a la radio en la década del 80 en el centro de la escena, aún en detrimento de la televisión, actualizando historias de sus padres de etapas pre-televisivas en las que la familia se reunía alrededor de los imponentes aparatos radiofónicos para disfrutar de distintos envíos pensados para un amplio público.

   Aunque ya existían programas dedicados a la juventud desde hacía varios años, el activo rol innovador en materia artística por parte de los jóvenes a partir del regreso de la democracia, en 1983, preparó el terreno para la aparición de la Rock & Pop, un hito en la historia de la radio, que operó como modelo para el desarrollo de otras señales que apuntaron a nichos bien marcados dentro de ese espectro.

   Las delirantes mañanas del programa “Radio Bangkok”, con Lalo Mir, Bobby Flores, Douglas Vinci y Quique Prosen a la cabeza; o las tardes de “Feedback”, con los entonces jóvenes Mario Pergolini y Ari Paluch, fueron algunas de las propuestas que renovaron el éter y lograron convocar nuevo público para la radio.

   Pero también la posibilidad de encontrar en el dial las novedades musicales o la obra de artistas de un género que no había tenido hasta entonces un espacio exclusivo en el medio también marcaron el pulso de las frecuencias moduladas de la época.

   A partir de estos elementos, estas señales se convirtieron en aquellos años en un espacio prácticamente orientado a los jóvenes, que encontraron allí como una especie de extensión, caja de resonancia o articulador de los habituales consumos culturales para su esparcimiento, como la asistencia a conciertos o cualquier otro tipo de espectáculos, y la adquisición de discos.

   Con la Rock and Pop a la cabeza, las FM de aquellos años captaban y adaptaban al medio la revolución cultural ocurrida durante la llamada “primavera democrática”, que tuvo al rock como gran faro pero que incluyó otras expresiones artísticas, como las que ocurrían en el Parakultural, por citar apenas un ejemplo.

Con todo.

   La supremacía del rock como gran excusa para las transmisiones, sumado al desparpajo de los locutores, atravesados por el humor absurdo e irreverente, hizo que los jóvenes optaran por la radio como su gran compañía, tanto en la soledad de sus habitaciones como en reuniones sociales, en donde no solo se sintonizaban emisoras para que sonaran como música de fondo, sino que también eran el gran motivo del encuentro. Fue en la época en donde no era extraño para un adolescente juntarse con otros exclusivamente para escuchar un programa.

   Es cierto que transmisiones de fines de los años 60, como el caso de “Modart en la noche” podían incluir en su programación los éxitos de Los Beatles y las novedades del incipiente rock argentino, pero siempre mezclado con otros géneros no tan atractivo para los jóvenes, quienes no tenían más remedio que esperar, en medio de tangos, boleros, canciones italianas o la entonces llamada “música complaciente”, para poder disfrutar de apenas unas pocas composiciones de su gusto.

   También hubo en los 70 envíos dedicados al rock, como el caso del envío “Flecha juventud”, de Juan Alberto Badía; o “El tren fantasma”, con Omar Cerasuolo, con obras de artistas extranjeros casi de culto por su nula difusión en nuestro país, pero estos casos tenían un espacio acotado en un horario determinado, en medio de una programación integral que presentaba opciones para todo tipo de público.

   Pero lo que sí es cierto que, de alguna manera, estos últimos ejemplos, como la aparición en los tempranos 80 de envíos como “9 PM”, por la FM de Radio del Plata, conducido por Lalo Mir y Elizabeth Vernaci; o “El submarino amarillo”, de Tom Lupo, fueron una especie de anticipo de lo que vendría.

Subgrupos

   Con el éxito garantizado de las transmisiones durante las 24 horas orientadas a los jóvenes, comenzaron a aparecer señales que focalizaron en distintos subgrupos, como el caso de FM Horizonte, caracterizada por la difusión de la música conocida como AOR (Adult Orient Rock) o la Z 95, especialista en música tecno.

   En una larga charla en la que analizó la actualidad del rock y los cambios de los últimos años, el periodista Alfredo Rosso destacó que "muchos dicen que no pasa nada porque no lo ven en los medios pero, en realidad, el rock nunca ocupó un lugar privilegiado, salvo en una franja de años en los 80".

   Precisamente, aunque la decisión de distintas emisoras de apuntar a un estilo o un público determinado en los años siguientes, incluso avanzados los años `90, como ocurrió con la aparición de la Mega, espacio exclusivo para el rock argentino; sí hubo un declive en distintos aspectos.