Los gimnasios sufren la crisis y muchos tienen un futuro incierto

23/5/2020 | 07:00 |

De unos 80 locales que existen en Bahía muy pocos accedieron a préstamos para pagar sueldos. Los que pagan alquiler son los más comprometidos

Sergio Prieta/ sprieta@lanueva.com

   La flexibilización y reactivación económica en el nuevo periodo de aislamiento social obligatorio ya benefició a cientos de comercios bahienses que pudieron reabrir sus puertas en los últimos días.

   Sin embargo algunos rubros todavía esperan y tiene un panorama de crisis e incertidumbre que pone en peligro no solo la continuidad, sino también miles de puestos de trabajo directos e indirectos.

   Es que a pesar de haber elaborado protocolos de seguridad para poder volver a funcionar y respetar las medidas de distanciamiento que rigen desde el 20 de marzo, todavía esperan respuestas del gobierno provincial.

   Mientras tanto, algunos decidieron alquilar sus máquinas entre los clientes o volcarse a las redes sociales para mantener activos a sus clientes.

    Mancuernas, cintas para correr o caminar que forman parte del patrimonio del rubro se pusieron a disposición de particulares  con el objetivo de recuperar algo del dinero que pierden mes a mes.

   A eso se suman las rutinas de zumba, crossfit o funcional a través de  transmisiones vías redes sociales, aunque tampoco alcanza para mantener la estructura o pagar los alquileres.

   “La situación de unos 80 gimnasios de Bahía es crítica e insostenible. Vemos como en 60 días estamos por tirar lo que nos costó construir durante 20 años de trabajo, porque la gran mayoría está al borde de la quiebra”, dijo Fabián Suan, titular de la Cámara de Gimnasios de Bahía Blanca.

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   En los últimos días y ante la situación imperante se reunieron en varias oportunidades con el intendente Héctor Gay y sus funcionarios para plantear una salida.

   “Estamos convencidos de que con el protocolo de seguridad que elaboramos podríamos volver a funcionar sin peligros para la gente”, opinó.

   “La respuesta desde el Municipio fue que el visto bueno para reabrir depende del gobierno nacional, pero al parecer desde ese lugar no quieren habilitarnos, a pesar de que la actividad física es fundamental para tener buena salud”, agregó.

    En cuanto a la situación económica, contó que salvo muy pocos gimnasios grandes, que tienen un poco más de “espalda” para sobrellevar la paralización, para el resto fue imposible obtener créditos para pagar sueldos, como el que ofrecía ANSES, o préstamos en bancos privados, ya que los requisitos eran prácticamente imposibles de cumplir.

   “Me parece muy arbitrario que desde Nación,  y que sin tener en cuenta que en Bahía hay pocos casos,  no nos permitan volver a  trabajar. Además nos cargan con la estigmatización de ser un foco de contagio, a pesar de que si reabrimos tomaríamos todos los recaudos para brindar seguridad”, afirmó Suan.

   “Cerramos el gimnasio el 13 de marzo y por el momento no tenemos fecha de reapertura. Estimamos que cuando se permita va a ser con un sistema de turnos y protocolo de seguridad, pero que la normalidad recién se podría lograr en un año o año y medio”, dijo Edgardo Piangatelli, gerente de UNO Bahía Club.

   “Hemos tenido varias reuniones en el Municipio pero nos dicen que todo depende del gobierno nacional y que no hay mucho para hacer. En medio hay gimnasios que están muy complicados porque alquilan y tienen gastos que no pueden asumir”, contó.

   En el caso de UNO se pudo acceder a un crédito de ANSES para pagar el 50% de los salarios de sus empleados y el hecho de tener un edificio propio no pone en riesgo la continuidad “Estamos en medio de la incertidumbre y esperando las resoluciones del gobierno nacional”, afirmó

 

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