Mendoza, última esperanza del macrismo...

24/9/2019 | 19:11 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

   "Tenemos que ganar allá el domingo...", le dijo Mauricio Macri a Alfredo Cornejo en una comunicación vía celular que mantuvieron el lunes por la noche, un rato antes de que el presidente se embarcara en un vuelo de línea rumbo a Nueva York para una visita relámpago de algo más de nueve horas en el marco de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas.

   Esa charla entre Macri y el gobernador mendocino, dicen en los costados de los despachos presidenciales, encierra una enorme paradoja. Es que Cornejo se convirtió casi en un enemigo de la Casa Rosada no solo por sus reiteradas críticas al ninguneo sistemático a que el PRO sometió a la Unión Cívica Radical en la interna de Cambiemos, sino porque desoyó expresamente en aquel entonces un pedido más parecido a un ultimátum para que no desdoblara la elección provincial de la nacional.

   Mendoza irá a las urnas el próximo domingo para elegir gobernador, un mes antes de la primera vuelta nacional del 27 de octubre. Todos los sondeos parecieran sostener que el delfín de Cornejo y actual intendente de la capital cuyana, Rodolfo Suárez, radical de pura cepa, se impondría a la camporista y senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, además una de las "hijas políticas" de Cristina Fernández de Kirchner.

   Resulta que ahora que los tiempos cambiaron, y la reelección de Macri pende de un finísimo hilo, Cornejo se convirtió en la figurita preferida del presidente y de Marco Peña, uno de los que con mayor furia lo había atacado por aquella desobediencia.

   Se entiende: en medio de la malaria y cuando todos los indicios parecen acentuar una victoria por amplio margen de Alberto Fernández sobre Macri en octubre, un triunfo de Cambiemos en Mendoza el domingo significaría para los estrategas del macrismo un enorme aliciente como para llegar con algo más de esperanza a la primera vuelta.

   Cornejo, debieran saber en la Casa Rosada porque según sus laderos oportunamente hizo saber a la cúpula del macrismo de su postura, podría aguarles la fiesta a Macri y Peña si efectivamente gana el candidato Suárez. El gobernador, que además encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales por Mendoza, y ya avisa que peleará la presidencia del bloque de Juntos por el Cambio en la Cámara baja, se hará dueño absoluto de esa eventual victoria, en lo que supondría un nuevo desplante a sus socios de la coalición gobernante.

   De todos modos, como en la mesa chica del gobierno lo que nunca falta es optimismo, igual se entusiasman con que podrán sacar tajada de ese eventual triunfo "puro" del radicalismo mendocino a los efectos --se autoconvencen ellos mismos-- de "crear clima" de cara a las elecciones de octubre.

   Puede ser así o no, eso se verá en la escena política el día después del domingo, para colmo con Alberto Fernández metido de lleno en esa campaña a tal punto que juntó a todos los gobernadores peronistas en la capital mendocina para una foto con la candidata del Frente de Todos.

   "Acá gana Cambia Mendoza, la coalición local de radicales y algunos macristas que encabeza Cornejo y apoyan todos los intendentes de la provincia", aclaran cerca del gobernador y también de Julio Cobos, que apadrina por su parte al candidato a vicegobernador, Mario Abed.

   Todo un mensaje que parece dirigido directo al corazón de la mesa chica de Olivos y la Casa Rosada, que ahora van a buscar con desesperación subirse a esa eventual victoria "personal" de Cornejo, cuando hasta no hace mucho casi le habían retirado el saludo.

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