Convivencia

3/11/2019 | 06:30 |

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   Pasada ya una semana de las elecciones, da la sensación de que un clima de civilización democrática dio lugar a la fuerte confrontación que caracterizó la campaña en todos los estamentos.

   A nivel nacional, esto será clave para transitar con cierta calma el poco más de un mes que queda hasta el 10 de diciembre, momento en que el nuevo gobierno asuma con su propio perfil, sus hombres y su plan para tratar de superar la gravísima crisis económica. Lo mismo vale decir para la provincia de Buenos Aires, donde el electo Axel Kicillof y la gobernadora María Eugenia Vidal también han caminado hacia una convivencia política inusual durante una reunión de transición en la que hubo fuertes desacuerdos, pero no portazos.

   En Bahía Blanca, en tanto, el intendente Gay, incluso habiendo obtenido una victoria histórica, no dudó en actuar en el mismo sentido y a las pocas horas de haber sido reelecto invitó a todos sus contrincantes a una reunión en su despacho, en el convencimiento de que cada uno tendrá algo para aportar.

   Una actitud de diálogo alejada de la fantasía hipnótica de superioridad en la que se puede caer luego de protagonizar un gran éxito, y que para Héctor Gay y, en consecuencia para la ciudad, será clave durante los próximos cuatro años en los que su administración deberá convivir con una Provincia y una Nación de un signo político históricamente duro con los opositores. 

   Es que tender y mantener este tipo de puentes –que de esto se trata la política en el buen sentido– será la obligación de todos aquellos bahienses que tengan alguna responsabilidad política o institucional, pública o privada. 

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