Bahía Blanca | Martes, 03 de marzo

Bahía Blanca | Martes, 03 de marzo

Bahía Blanca | Martes, 03 de marzo

A 25 años del encuentro artístico que generó el mejor de los paseos de Bahía

En 1993 se realizó el Primer Simposio Nacional de Escultura Monumental, que le dio vida al Paseo de las Esculturas.

 

Por Mario Minervino / [email protected]

   Este mes se cumplen 25 años de una de las convocatorias más singulares, exitosas y recordadas realizadas en nuestra ciudad dentro del mundo del arte.

   La referencia es al Primer Simposio Nacional de Escultura Monumental, realizado en octubre de 1993, un encuentro entre escultores invitados que trabajaron en el predio del ex ferrocarril Noroeste, sobre las primeras cuadras de calle Brickman, utilizando el rezago ferroviario allí depositado.

   La iniciativa nació del Museo de Arte Contemporáneo municipal y de su director, el arquitecto Andrés Duprat, quien a sus 29 años de edad se entusiasmó con la idea de que diez artistas trabajaran utilizando parte de las miles de toneladas de rezago ferroviario acopiado y sin destino (o mejor dicho: destinado a ser vendido como chatarra) en los terrenos ubicados a la altura de las hermosas casas del denominado barrio inglés.

   El intendente Jaime Linares y el director de cultura, Ricargo Margo, avalaron la propuesta y el evento se convirtió en uno de los desatacados del siglo pasado en la ciudad.

El lugar

   Con un presupuesto de 51 mil dólares --el cual incluía la adquisición de las diez esculturas, el alojamiento y la comida de los artistas, el pago a los operarios, los elementos de seguridad, la maquinarias y equipamiento-- siete escultores foráneos y tres locales trabajaron durante una semana en los terrenos del ferrocarril, al aire libre.

   Cada cual en un espacio asignado, eligiendo el material que consideraran apropiado, con completa libertad de acción, ayudado por operarios y por alumnos del colegio La Piedad, rodeados por cientos de curiosos que tenían entrada libre para ver como se se iba generando cada pieza.

   El espectáculo era maravilloso. De fondo: un paisaje ferroviario intimamente emparentado con la historia local: las casas del barrio inglés, la estructura metálica y ladrillera del puente Colón, las vías, los galpones ladrilleros, las ruedas, los elásticos, los tensores.

   A eso se sumaba el ruido de los amoladoras, las chispas de las soldadoras, los alumnos arrastrando hierros, los vagones y las grúas. En cada box cada artista modelaba su propuesta.

   Entre el óxido, la pintura, en altura, a lo largo, con formas reconocidas, con otras abstractas, con mucho de poesía, con algo de sorpresa.

   “Pájaro” Gómez, Patricia Landen, Mariana Schapiro, Edgardo Madanes, Alberto Bastón Díaz, Danilo Danziger, Claudia Aranovoich, Rodolfo Nardi, Fortunato Jorge y Hugo Pisani compartían sus experiencias.

   En una semana todo estaba terminado: diez esculturas con nombres y formas, pensadas, en principio, para ser repartidas entre distintos sitios de la ciudad.

Un paseo que cambia de historia

   No muy lejos de este lugar, la municipalidad diseñaba un particular paseo lineal.

   "El Paseo Napostá", materializado sobre parte del entubado del arroyo, en el serpeante tramo comprendido entre calles Casanova y Sarmiento.

   Una idea para dar vida a esa franja de tierra sobre un conducto de hormigón dentro del cual corrían las aguas del arroyo. La propuesta era forestar, construir canchas de padel, colocar bancos.

   Hasta que se generó la comunión entre las dos propuestas.

   El arquitecto Horacio Miglierina, que diseñaba ese paseo sin esculturas, tuvo la idea de pedirle una de las obras a Duprat. Duprat le dijo: "si te doy una, te doy todas".

   Pocos días después los artistas daban el visto bueno y todas las obras pasaron a ser parte del Paseo Napostá. Miglierina modificó entonces el diseño completo del paseo.

   Ubicó "Arco y Flecha", sobre Casanova, y "La Portuaria", de llamativo color Naranja, como hitos. El resto de las obras las fue distribuyendo a lo largo del paseo.

   Un camino central, con un diseño plástico de Cecilia Miconi terminó de armar el lugar. Tiempo después se construyó la fuente que, según asegura el entonces intendente Jaime Linares, "terminó de convertir al lugar en un éxito".

El presente

   Si el éxito de un paseo se mide por el uso que de él se hace y por cómo la gente lo siente propio, el Paseo de las Esculturas ha sido y sigue siendo un éxito. Incluso modificó hábitos y alentó a prácticas deportivas y recreativas.

   Sirvió de modelo para recuperar luego la rivera del arroyo Napostá a cielo abierto y ser parte de un rico enlace con el parque de Mayo.

   En ese contexto, las esculturas sumaron la valiosa propuesta de disponer de arte al aire libre, público, de todos.

   Una reciente intervención de "puesta en valor" del lugar resultó muy criticada por los autores de las obras, al decidirse cercar tres de ellas y reconstruir pesadas y macizas bases de hormigón.

   Han pasado 25 años del simposio.

   Andrés Duprat es hoy director del Museo Nacional de Bellas Artes y premiado guionista de cine --trabajó, junto a su hermano Gastón en películas como El Hombre de al lado y El Ciudadano Ilustre--, Linares ha cerrado una vasta carrera política y es dirigente de la biblioteca Rivadavia y Miglierina ha participado de la reciente puesta en valor del Paseo y ejerce la docencia en la UNS.

   Fueron tres de las partes de una propuesta artística inédita y única, de un acuerdo que derivó en uno de los mejores paseos urbanos. No es poco aporte para cualquier ciudad.