Finalista de la Liga Sudamericana

Sebastián Ginóbili, el estratega de la hazaña de Bahía Basket en La Banda

3/11/2016 | 07:00 | El equipo de la ciudad se presentó sin Fjellerup, Juampi Vaulet y Johnson. Así y todo bajó al local. Mirá lo que dejó el histórico triunfo.

Foto: Pablo Presti-La Nueva.

   Con la misma serenidad con la que viene conduciendo a este grupo de pibes de Bahía Basket, que supo disfrazarse de grande en La Banda para llegar a la final de la Liga Sudamericana, el entrenador Sebastián Ginóbili analizó la hazaña de su equipo, venciendo a Olímpico por 80 a 72, en la segunda fecha del cuadrangular semifinal.

   “La verdad que es todo raro -admitió-, por lo que había pasado durante el día (3 jugadores intoxicados), sin poder tener una preparación ideal. Yo me tenía confianza de jugar un buen partido y sacarnos la obligación de ganar. Jugamos bien al básquet y eso nos dio resultado”.

   —¿Cómo fue la planificación, sabiendo lo cortos que estaban?

   —A la mañana sabía que no iba a tener a Maxi (Fjellerup), Juan Pablo (Vaulet) se levantó mal de la siesta y después apareció (Anthony) Johnson. Podíamos arriesgarlo y que jugara, venía con una molestia en la ingle, hablé con Lea (Amigo, el kinesiólogo) y me comentó que los problemas musculares generalmente vienen por la deshidratación. Pensando a futuro opté por no hacerlo jugar. Traté de hacer la rotación adecuada, pero fue todo mérito de los jugadores, de haberse entregado al juego, tener mucha confianza y personalidad, además de defender la idea de siempre.

   —¿Considerás que Olímpico de alguna manera se relajó ante el cuadro que presentaban ustedes?

   —Siempre pasa que cuando tenés ausencias el equipo se potencia y el rival no sale tan fuerte. Puede ser una razón. Pero ellos se vieron superados en el primer tiempo y después sintieron un poco la obligación de ganar. La presión de ser local a veces te juega a favor y otras en contra. No pudieron jugar nunca de la forma que querían. Llevábamos el tiempo del partido y eso fue una ventaja muy grande.

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   —¿A medida que pasaban los minutos la ventaja pesaba cada vez más?

   —La idea era mantener la línea de juego los 40 minutos. Era seguro que iban a tener una reacción, porque entraron con una diferencia de 11 puntos en el entretiempo, por eso empezaron a jugar más físico y empujaron. Todo costó mucho. Más allá del juego en el segundo tiempo, predominó el carácter.

   —Conseguiste muchos logros como jugador. Ahora como técnico, ¿esto es comparable con alguno de esos?

   —Creo que no se puede comparar. Si bien me considero parte importante del equipo, siento más orgullo por ellos, los jugadores. Verlos disfrutar cuando terminó el partido, sabiendo del esfuerzo que hicieron me enorgullece mucho. Disfruto mucho mirándolos jugar y viendo lo bien que la pasan. Mostraron mucho compromiso con el equipo.

   —¿Alguno te demostró algo diferente?

   —No. Sí quedó claro que cualquiera está en condiciones de jugar. El primer tiempo de Martín (Fernández) fue impecable; Francisco (Filippa) cuando entró lo hizo bien; "Lechu" (Ariel Ramos) los pocos minutos que jugó se fajó... Hay jugadores que tienen más margen de error que otros, pero todos dieron el máximo que tenían y pusieron el equipo por delante. Y dudar a quién poner en diferentes momentos es un lindo problema.

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