El ex Hotel Italia espera en busca de un nuevo destino
Considerado durante décadas como el alojamiento predilecto para buena parte de los turistas, visitantes ilustres y viajeros en general que pasaban por Bahía Blanca, cuesta comprender que el centenario edificio en donde funcionó el Hotel Italia, sobre la esquina de Brown y Donado, permanezca en una situación que bien podría calificarse como paradójica: en perfecto estado arquitectónico pero, a su vez, en un virtual abandono desde su cierre en enero de 2011.
Ante esta situación cabe preguntarse cuál será el futuro próximo del inmueble, cómo se conservarán sus rasgos edilicios característicos y qué clase de emprendimientos rentables podría cobijar en sus instalaciones, sólo por mencionar tres de los interrogantes que se acumulan entre muchos vecinos.
Entre tantas dudas, sin embargo, sí sobrevuela un par de certezas. La primera de ellas es la más importante: el edificio no será demolido. También se sabe que se encuentra en venta, aunque todavía sin oferentes. Y, además, es casi un hecho que no volverá a funcionar como plaza hotelera.
Hubo en los últimos meses algunos rumores, respecto del interés que tendría un conocido empresario de la ciudad para adquirir el edificio, con intenciones de reconvertirlo en un paseo de compras. Sin embargo los trascendidos no superaron ese estado y una vez más todo quedó suspendido en un aire de incertidumbre.
Tradición. Detrás de las puertas y ventanales clausurados, dentro de las habitaciones y salones vacíos, y a lo largo de escaleras y pasillos olvidados, permanecen los ecos de una historia que se prolongó durante 90 años, tres meses y algunas semanas, en las cuales el hotel se convirtió en uno de los emblemas de la hospitalidad bahiense.
Inaugurado por la firma "Luis Godio y Compañía" el 20 de septiembre de 1919, con un banquete para las personalidades locales de la época, el Hotel D'Italia --tal su nombre original-- se presentó como uno de los pocos en la ciudad que ofrecía baño, ascensor y calefacción, sin olvidarse de las 83 habitaciones amuebladas lujosamente y del restaurante a la carta. Un verdadero palacio para la época.
Con una etapa de esplendor que se prolongó desde la apertura hasta bien entrada la década del '60, el hotel supo adaptarse a las curvas veloces que le impuso la modernidad, acomodando sus características y servicios a las necesidades de los huéspedes, pero también comprendiendo el valor de seguir posicionado entre los mejores de su rubro, ante la creciente competencia.
Solitario y final. Pese a los esfuerzos e inversiones de sus dueños en los últimos años, la seguidilla de descalabros económicos nacionales fue opacando el prestigio ganado en otros tiempos y empujando la situación comercial hacia una pendiente inimaginable años atrás. De pronto el negocio dejó de ser rentable y el cierre se transformó en una consecuencia tan natural como dolorosa.
Las últimas versiones conocidas del Italia estuvieron centradas en noticias desangeladas. Primero, con el remate de sus muebles, pocos días después del cierre, y luego con el alquiler de la planta baja para montar una sede del Frente Amplio Progresista (FAP) durante la etapa previa a las últimas elecciones presidenciales.
Desde entonces, el inmueble ha vuelto a quedar sumergido en el silencio, como una especie de mansión abandonada en pleno centro de la ciudad, a la que sólo le faltan las historias de fantasmas y aparecidos para completar la imagen de desazón.
Este edificio no merece terminar así.