Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

CAFAYATE, SALTA

En el viejo predio de la Bodega Encantada, en Cafayate, se inauguró este establecimiento, uno de los espacios temáticos más importantes de América Latina que ya integra la Ruta del Vino de Salta. Los dos creadores de este espacio sabían muy bien hacia dónde apuntaban: iban a contar la historia del vino como nadie, nunca, la había contado. Tarea nada fácil la de contar una historia volátil, indomable y tan exaltada como la sensación que produce esta bebida en la boca.


EL MUSEO DE LA VID Y EL VINO


En el viejo predio de la Bodega Encantada, en Cafayate, se inauguró este establecimiento, uno de los espacios temáticos más importantes de América Latina que ya integra la Ruta del Vino de Salta.












 Los dos creadores de este espacio sabían muy bien hacia dónde apuntaban: iban a contar la historia del vino como nadie, nunca, la había contado. Tarea nada fácil la de contar una historia volátil, indomable y tan exaltada como la sensación que produce esta bebida en la boca.


 Uno de ellos, Héctor Berra, es filósofo y realizador de espectáculos audiovisuales.


 El otro, Gustavo Borlasca, arquitecto.


 Durante cuatro años y secundados por un equipo, trabajaron para lograr efectos visuales, sonoros y lumínicos.


 Coincidieron en que algunas cosas de la mítica Bodega Encantada tenían que mezclarse con el proyecto vanguardista.


 Y, también, en usar conceptos de otras de sus obras: el Museo del Hielo, de la ciudad santacruceña de El Calafate y del Centro de Interpretación Juan Crisóstomo Lafinur, aledaño al Museo de la Poesía Manuscrita, que está en el pueblo minero La Carolina, en San Luis.


 Sabían que estaban haciendo un museo con destino de emblema para Salta y la Argentina --el vino es la bebida nacional--, y de ícono cultural para Cafayate, la ciudad de los Valles Calchaquíes donde madura la cepa del varietal Torrontés, un vino blanco de aroma intenso y sabor a frutas.


 Además de informar, el objetivo era exaltar los sentidos del visitante y montar escenarios en los que combinaron, sabiamente, la arquitectura y la tecnología. Y así surgieron dos espacios y dos ejes narrativos.


 Uno de ellos, en el edificio nuevo, está dedicado a la "Memoria de la Vid", que según la mitología --una rama privada de rigor científico-- ya era cultivada por el dios egipcio Osiris, en tiempos más que remotos.


 El otro, en la primitiva construcción, cuenta la Memoria del Vino, una historia mucho más azarosa donde se mezclan hechos que pudieron ser reales y fantasías que son simplemente eso: fantasías.


 En el primer espacio, el de la Memoria de la Vid, un río fluye debajo de un piso trasparente y provoca la sensación de ir caminando sobre esas aguas clarísimas.


 Y, de pronto, sobrevienen otras dos sensaciones, la del frío y la del calor, tan reales como la oculta tecnología que las produce.




 Interminables días de sol.


 El visitante asciende hacia el cielo por pasarelas y rampas suaves, como si traspasara una última frontera.


 Aquella en la que la tierra, el sol y el agua maduraron los frutos que alumbraron el milagro del vino.


 Primero la tierra y un conjunto de elementos en tres dimensiones --los dioramas-- que muestran el corte transversal del suelo, mientras el arte se manifiesta como un homenaje al terruño y lo expresa en una canción.


 Y, después, el homenaje al sol de los Valles Calchaquíes. A los soles intensos que desatan delirios y prometen misterios.


 La pasarela transita ahora por un escenario que muestra cómo fue la sucesión de días y noches del año y devela el gran secreto: los muchos días en que alumbra el astro amarillo.


 Finalmente, el agua aparece en un camino virtual, un curso de agua proyectado, casi mágico, donde uno se pierde pero antes comprende su enorme capacidad de dar vida, de fecundar la tierra.


 De pronto, el escenario cambia y recrea, allí, al alcance de las manos, un viñedo en tiempos de vendimia.


 Dos filmaciones, una a cada costado del oscuro túnel, recrean el tiempo vendimial y el trabajo de los viñateros.


 Entonces, entre el murmullo de la tarea y el ir y venir de hombres y mujeres con racimos de uvas en las manos, es cuando el visitante se entrega y se convierte en protagonista de la historia que le están contando. El momento en que pierde el sentido del espacio.


 Y después de sentirse parte de los viñedos más altos y bellos de América del Sur, la rampa alcanza su punto más alto y el alba comienza a despuntar.


 El sol ilumina las montañas, las fincas y los viñedos y rápidamente atardece, llega el ocaso y sobreviene la noche.


 "El concepto de museo está cambiando vertiginosamente", le dijo a "La Nueva Provincia" Daniel Brandimante, el director de Arte de este espectáculo fenomenal, quien creó para el tramo de la vendimia un túnel en el que reunió escenografías e imágenes, estas últimas filmadas con la técnica Omnivisión 360 grados.


 Una experiencia alucinante en la que el cuerpo y la mente se desdoblan y huyen hacia un territorio desconocido.


 Es el poder inconmensurable de la tecnología y el talento del hombre.


 Para Brandimante los museos dejaron de ser sitios pasivos y recoletos, para convertirse en escenarios activos.


 Tan activos que el visitante interactúa con guías virtuales, que aparecen, informan y se esfuman quién sabe hacia dónde. Guías que, a veces, adoptan forma humana y otras de sutiles figuras intangibles.


 Y siempre, como telón de fondo, las luces que van y vienen, los sonidos que emergen desde los cuatro costados y envuelven al visitante. En suma, efectos que consiguen exaltar los sentidos.


 En el final del primer espacio son las uvas las que cuentan su historia y su relación con la tierra, el agua y el sol, en una película que se proyecta en una escultura que representa un racimo.


 En el segundo espacio es el vino el que recuerda que su origen fueron las vides que vinieron al nuevo mundo, en las alforjas de los monjes Jesuitas, mientras en una pantalla se proyectan filmaciones en blanco y negro que muestran el armado de los barriles, escenas que se completan con elementos que pertenecieron a la Bodega Encantada.


 Hay herramientas, máquinas de prensar, alambiques y vasijas y en paneles gigantes aparecen poemas de poetas salteños, como Jaime Dávalos, y otros de Jorge Luis Borges, todos ellos referidos al vino.


 Para contar el trabajo se eligió una docena de "Cubos de Interpretación Histórica", que muestran los trabajos y los progresos de la vitivinicultura en los Valles Calchaquíes.


 Se exhiben maquinarias de aquella época, documentos, fotografías y personajes de quienes hicieron de Cafayate --"Cajón de Agua" en lengua nativa-- esta maravillosa tierra de vinos.



CORINA CANALE


PARA RECUADRO


SECRETOS DE ALTURA
















 Una serie de maquetas, a escala, muestran las instalaciones donde se realizan los procesos de elaboración del vino.


 Una interesante, inteligente y didáctica experiencia que permite comprender los modernos procesos con los que actualmente se elaboran los vinos de Cafayate.


 Las maquetas, animadas con recursos audiovisuales, muestran el trabajo de operarios y técnicos, lo que les confiere dinamismo y realidad.


 A más de 2 mil metros de altura la naturaleza favorece la producción de uvas singulares, favorecidas por un sol que asoma 350 días al año y una amplitud térmica que va de los 12 a los 38 grados, lo que aumenta notablemente la acidez de los frutos.




PARA RECUADRO


EL VINO HABLA














 "Yo les levantaba el ánimo a los guerreros y cuando había pestes y el agua no se podía beber. Yo era el que mojaba los labios de los enfermos", le cuenta el vino a sus fieles devotos, desde una filmación que se proyecta sobre un tonel gigante.


 Con el vino hablando de sí mismo, culmina el recorrido del Museo de la Vid y el Vino, que demanda, aproximadamente, una hora.


 El vino asume, en su mensaje, que era parte de todas las castas. Desde los presos que lo tomaban en la prisión, hasta su presencia en las mesas lujosas de los señores feudales.


 Y sostiene: "Estuve con los hombres en la guerra y en la paz".


 El relato también alude a la religión católica, en la que representa a la sangre de Cristo y reconoce a la Ultima Cena como su momento más trascendental.


 El final del circuito desemboca en un patio donde hay una cascada, un arroyo virtual, una fuente y cuatro olivos.


 El objetivo de las autoridades es que este nuevo museo sea un sitio que cobije otras formas de la cultura.


DATOS DE INTERES

Años y años

La Banda es la bodega en producción más antigua de Cafayate. Fue fundada en 1857.

La capital

Cafayate es la Capital del Vino Torrontés, con aroma a duraznos blancos, miel, manzanilla y uva moscatel.


Gran potencial

Mendoza es la principal provincia vitivinícola de la Argentina. Desde el 2005 es la Octava Capital del Vino, internacionalmente reconocida (Great Wine Capitals) Posee 150.000 hectáreas cultivadas de vid y unas 1.200 bodegas.