Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

Parque Norte: una aldea de 28 manzanas

En sus inicios, Parque Norte parecía perfilarse como un barrio destinado a las casas de fin de semana, con quinchos y piletas, pero la tranquilidad que se respira en ese espacio terminó de seducir a quienes decidieron construir sus residencias permanentes. El sector, de 28 manzanas, contiene a unas 45 familias, que, entre otras necesidades, no gozan de los servicios de agua corriente y obras sanitarias.

 En sus inicios, Parque Norte parecía perfilarse como un barrio destinado a las casas de fin de semana, con quinchos y piletas, pero la tranquilidad que se respira en ese espacio terminó de seducir a quienes decidieron construir sus residencias permanentes.


 El sector, de 28 manzanas, contiene a unas 45 familias, que, entre otras necesidades, no gozan de los servicios de agua corriente y obras sanitarias.


 El presidente de la sociedad de fomento, Héctor Alvarez, señala que, a estos problemas, para los que reclama una solución urgente, se suman la falta de mantenimiento de las calles de tierra y la ausencia de un transporte público.


 Alvarez considera que muchos de estos inconvenientes se comparten con los distintos barrios que componen la delegación Norte, pero que, puntualmente en lo que respecta a Parque Norte, los argumentos oficiales frente a la falta de servicios de agua por red y cloacas se basan en que no se ha extendido lo suficiente.


 "Nos dicen que no tenemos una densidad poblacional que justifique una obra de semejante envergadura e inversión. No es nuestro problema, ya que, en ese caso, no hubieran autorizado el barrio en primera instancia. Además, pagamos los impuestos como cualquier vecino", indica.


 En el caso de luz y gas, están cubiertos, aunque el último no en su totalidad, ya que, hacia el sector sur, aún quedan unas siete manzanas sin ese servicio.


 En otro orden, la falta de una línea de colectivos resulta una de las mayores preocupaciones de los padres, quienes deben acomodar sus rutinas diarias a las de sus hijos.

Acceso denegado




 Los accesos a Parque Norte también fueron, un par de meses atrás, motivo de enérgicos reclamos vecinales.


 Sobre la ruta 33, aparece una dársena de bajada, que carece de iluminación suficiente y está muy cerca de una curva.


 A la altura del otro ingreso, sobre el Camino de Circunvalación, suelen formarse largas colas de camiones que se dirigen hacia el puerto, además de existir un desnivel de unos 20 centímetros.


 "Hace un tiempo, tiraron tres cargas de tierra, pero, con los días de viento que hubo, no queda nada. Esto representa un peligro; sobre todo, porque es una salida muy usada, dado que da a la avenida Cabrera", dijo Alvarez.


 Lo cierto es que, en poco más de una década, el barrio pasó de contener 4 casas de familia a unas 45 y las necesidades se multiplicaron al mismo ritmo, al igual que la tasación de sus terrenos. Poblado por vecinos en su mayoría profesionales y jóvenes/adultos, el futuro se asoma como venturoso, desde un presente que conjuga esfuerzos y reclamos.

Algunos detalles

* Límites: Las calles Vera (al sur), Rega Molina (norte), El Ceibo (este) y El Resero (oeste).
* Agua: 0%.
* Cloacas: 0%.
* Luz: 100 %, con escasez de alumbrado público.
* Gas: 70% (5 o 6 manzanas sin el servicio).
* Pavimentación: 0%.
* Obras sanitarias: 0%.
* Transporte: 0%.
* Instituciones: Sociedad de fomento.
* Plaza: No tiene.
* Actividad comercial: Ninguna, por ser barrio parque.
* Actividad cultural: No tiene.

Los vecinos tienen la palabra



















 Sandra Fedi vive, desde hace poco más de dos años, en Parque Norte. A sus 34 años, está casada y tiene dos hijos.


 "Por los chicos, pasamos de un departamento a una casa en medio de la tranquilidad. Hoy, tenemos muchas necesidades, como la falta de agua de red y de pavimento, pero elegimos quedarnos", dice.


 Según explica, el agua de pozo no sirve para su consumo porque "es muy mala, con mucho arsénico, salitre y cloruro", por lo que la familia opta por consumir la de un surgente cercano.


 "Esperamos que el barrio progrese, que arreglen las calles de tierra, extiendan el alumbrado y que dispongan un transporte público cerca, por el bien de nuestros hijos", concluye.


 A unos metros de distancia, en otra de las casas ubicadas en medio de extensos terrenos de pastos amarillos, Gabriela Fernández, de 40 años, afirma que la falta de un transporte que los conecte con el resto de la ciudad es una de las principales falencias.


 "Acá, mis hijos se mueven libremente. No hay que preocuparse ni por el tránsito ni por la inseguridad. Pero tienen que adaptarse a los horarios y a la disponibilidad del auto o de las combis, para no quedar aislados".


 También señala que, en los últimos tres años, nada cambió, respecto de la ausencia de servicios básicos.


 "Sin embargo, nunca dudamos de que el lugar en que queremos vivir es acá".

Paihuen, el barrio de las grandes extensiones




 En 2005, el sector conocido como Villa del Parque cambió su nombre a barrio Paihuen, de origen mapuche y cuyo significado es "estar en calma y paz". Para entonces, la sociedad de fomento ya atravesaba su segundo año y sus límites se habían fijado, comprendiendo un total de 84 manzanas.


 Es así que, hoy, la ruta nacional 33 define su lado norte, noroeste y oeste, mientras que el Camino Parque Sesquicentenario marca la línea noreste, en tanto que, al sur y sudeste, la calle Erize completa el perímetro.


 Según el presidente de la sociedad de fomento, Mariano Gattari, Paihuen es un barrio de casas de fin de semana y sólo viven allí en forma permanente unas 50 familias.


 Electricidad y alumbrado público son los únicos servicios con los que cuentan sus vecinos, quienes están a la espera del comienzo de las obras de las redes de gas y de agua.


 "También se espera la conformación y aprobación de los consorcios", agrega Gattari, quien señala que, entre las primeras necesidades del barrio, se cuenta, además, el problema de la inseguridad en las calles.


 A pesar de su gran extensión, Paihuen no cuenta siquiera con una plaza propia o con una sede para la sociedad de fomento.


 Sin embargo, la situación no amedrenta a los vecinos, quienes proyectan, algún día, tener una sala médica o, incluso, instituciones educativas destinadas a las nuevas familias del sector.


 Así lo afirma Gattari, quien, además, cree que la participación de este barrio en la diagramación del nuevo trazado de la línea de colectivos 520 podría conectarlos con otras áreas de la ciudad, sin que esto implique "dejar de respirar naturaleza".