Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Un negocio iluminado por la herencia familiar

No se sabe si fue por la guerra y el hambre, o por la búsqueda de una nueva oportunidad y las ansias de hacerse "la América". Lo cierto es que un día de 1913, Gregorio Sanza abandonó su tierra natal, en Aranda de Duero (España), para instalarse junto a su mujer y cuatro hijos en Bahía Blanca.




 No se sabe si fue por la guerra y el hambre, o por la búsqueda de una nueva oportunidad y las ansias de hacerse "la América".


 Lo cierto es que un día de 1913, Gregorio Sanza abandonó su tierra natal, en Aranda de Duero (España), para instalarse junto a su mujer y cuatro hijos en Bahía Blanca.


 Alentado por un amigo y compatriota, se dedicó al comercio.


 Primero lo hizo sobre calle Alsina, junto a un socio que vendía las tradicionales máquinas de escribir Underwood.


 Sin embargo, hacia 1914 Sanza quiso instalar su propio negocio de productos eléctricos e iluminación, rubro al que estaba relacionado tras haber trabajado en la generación de energía eólica en España.


 Instalada en San Martín 270, "G. Sanza e Hijos" se fue conformando con el paso del tiempo en una empresa familiar de importante tradición bahiense.


 Hoy son los nietos de Gregorio, Raúl y Luis, quienes continúan con la herencia de este local especializado en el rubro de iluminación.


 "Ahora el negocio tiene un valor afectivo irremplazable. Se logró hacer de este una tradición, tanto por su historia como por nuestra tónica de atención basada en la amabilidad y buenos modos", aseguró Luis.

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 Cuando San Martín era calle de mateos y tranvías, los trenes desde y hacia Buenos Aires pasaban diariamente, tanto en el turno mañana como por la tarde.


 En sus vagones traían, además de una innumerable cantidad de nuevos clientes, comisionistas que compraban en la "casa Sanza", para luego repartir los productos en los distintos pueblos de la zona.


 También, en los compartimientos de carga se trasladaban las últimas novedades que luego iban a formar parte del catálogo del local.


 Sin embargo, no todos los productos provenían de la Capital Federal. Muchos eran importados de países como Checoslovaquia y Alemania.


 "Algunos venían con fallas y no se podían devolver porque, al manejarse por barco, el proceso era demasiado engorroso", aclaró Luis.


 Y fue ese remanente lo que permitió que ahora, en el primer piso del local, se conserven, a manera de museo, numerosas piezas que conforman una muestra única de los artefactos que se utilizaron durante las primeras décadas del siglo pasado, junto con instrumentos de cirugía y peluquería cromados.


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 Hasta 1935 la atención a los clientes, así como la compra y venta de mercaderías, estuvo al mando de Gregorio.


 Luego fue sucedido por tres de sus cuatro hijos: Juana, Fausto y Alejandro, quienes adaptaron el cartel de entrada con la leyenda "Sanza Hijos".


 Ellos heredaron no sólo la responsabilidad del negocio, sino también del taller de cromado y niquelado, que por entonces funcionaba en la parte posterior del local.


 "Fue con la muerte de nuestro tío Alejandro que el taller de cromado perdió razón de ser y cerró definitivamente. Por entonces la evolución de los materiales ya había superado el trabajo que se hacía acá", destacó Luis.


 "Con mi hermano, en cambio, continuamos la función que cumplía nuestro padre Fausto al frente de las ventas", agregó Raúl, el primero de su generación en adaptarse al negocio.

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 A cuatro años de que su negocio cumpla el primer centenario, el mayor de los hermanos Sanza cree que el siglo de vida les llegará en buena forma y que posiblemente en el futuro, su labor será continuada por su hijo Diego.


 "Si algo hemos aprendido después de tantos años es que para que algo funcione se necesita plena dedicación. Siempre recibir a los clientes con un `Buen día' y, si las cosas se ponen difíciles, ser lo suficientemente versátiles como para enfrentar lo que toque".
SOLEDAD LLOBET


CRONOLOGIA

Aranda de Duero. Ubicada al sur de la provincia de Burgos en España, la ciudad Aranda de Duero cuenta con una población de más de 33 mil habitantes. Capital de la comarca de la Ribera del Duero, es el tercer municipio más poblado de Castilla y León. Asimismo, por dicho popular, es conocida por ser tierra de vino y de cordero.




La iluminación en la historia.

ANTES DE 1854
Velas de cera, faroles de gas y de petróleo, y lámparas de aceite vegetal y animal.

1854
El alemán Heinrich GÖbel parece ser el primero en inventar una lamparita eléctrica de muy baja potencia, por transformar la enérgica consumida en calor más que en luz.


1879
El 31 de diciembre, Thomas Alva Edison presenta públicamente la lámpara incandescente. Se trata de la primera bombilla práctica del mundo.

1913
Aparece en el mercado la primera lámpara de ahorro energético.

Década de 1930
Se crean los primeros tubos fluorescentes, que proporcionan una luz potente, casi blanca y con un consumo eléctrico inferior a las costosas lamparitas de filamento incandescente.

1959
Se crea la primera lámpara halógena de cuarzo y, dos años más tarde, las primeras de sodio a alta presión y de diodo electroluminiscente.

1974/1980
Surge el primer fluorescente de ahorro energético y potencia reducida, seguido por la primera lámpara fluorescente Long Life (larga vida).

2001
Nace la primera lámpara T8 de vida ultra prolongada (36.000 horas) para reducir los costes de mantenimiento. El vidrio de neodimio filtra la luz amarilla para producir colores más intensos y nítidos.

2002
Aparecen las lámparas fluorescentes energéticamente eficientes con reflectores de vidrio para obtener luz focal, entre otras aplicaciones.

2003
Surgen las tecnologías de película delgada HIR y reflector plateado, superior en un 46% a las lámparas halógenas convencionales. También, las primeras lámparas de halogenuro metálico cerámico de potencia doble, que pueden funcionar en dos balastos distintos y ofrecer el mismo color.