Condenado por un violento asalto
Un sujeto encontrado culpable de cometer hace un año un violento robo con armas, en una vivienda del barrio Rosendo López, fue condenado a cumplir siete años de prisión.
Se trata de Maximiliano Sosa, de 29 años, a quien el Tribunal en lo Criminal Nº 3, le imputó el delito de robo calificado por el uso de armas.
El hecho se perpetró en los primeros minutos del 24 de abril de 2009, cuando Raúl Ariel Meriño llegaba a su vivienda de San Lorenzo 3050, en compañía de su mujer y sus dos hijos menores de edad.
En esas circunstancias fue abordado por un ladrón, quien no sólo le exigió la entrega de dinero, sino que lo golpeó.
Meriño entregó, sin resistirse, los 200 pesos que llevaba encima, pero igualmente los actos de violencia continuaron, ya que el malviviente exigía más plata.
La situación fue tan tensionante, que el malhechor llegó a disparar su arma antes de emprender la fuga.
Sosa también llegó a juicio porque, supuestamente, había amenazado de muerte a Meriño --por medio de un pariente suyo-- para que no acudiera a la rueda de reconocimiento, pero el delito de coacción no llegó a acreditarse, según los magistrados.
La víctima, un trabajador de la construcción, de 30 años de edad, sufrió heridas y traumatismos de cráneo y rostro.
"Cuando mi señora estaba cerrando el portón, vino un muchacho corriendo y le pegó una patada. Enseguida le apuntó con un revólver y le dijo que se tirara al suelo porque la iba a matar", relató en aquel entonces el damnificado a "La Nueva Provincia".
Dijo que el delincuente siguió golpeándolo aún después de entregarle todo el dinero que tenía.
"Me seguía pegando, entonces lo único que hice fue cubrirme y defenderme. Me llevó hacia la parte de atrás del patio y me hizo arrodillar, entonces me dijo: 'ahora sí te voy a matar'. Le agarré el caño del revólver y se lo corrí hacia el costado, que fue cuando salió el tiro y el tipo se fue", señaló.
Fallo por otro caso
El Tribunal en lo Criminal Nº 3 dará a conocer hoy, a las 9.30, el fallo en la causa que se le siguió a Ezequiel Di Santo, acusado de ser vendedor de drogas y de la tenencia ilegítima de armas de fuego.
El procesado afronta un pedido de pena de diez años de prisión, solicitado por la fiscal Olga Cristina Herro, mientras que el defensor oficial, Germán Kiefl, reclamó su absolución, tras plantear la nulidad de las actuaciones y manifestar que la droga secuestrada no estaba destinada a la venta.
Para la fiscal, se acreditó que el 15 de febrero de 2008, cuando personal policial allanó el inmueble de Vieytes 2311, secuestró algo más de un kilo de cocaína y 81 gramos de marihuana.
También se incautaron un fusil FAL, que le había sido robado a un militar en jurisdicción de la comisaría Segunda; una escopeta de doble caño, calibre 16; una pistola 45, y una carabina 22, además de unos 400 proyectiles de distintos calibres, entre otros elementos.
En esos momentos en la casa se hallaban el padre de Di Santo, su madre y una hermana.
Luego, el 20 del mismo mes, el sospechoso fue interceptado por personal policial en la ciudad de Carmen de Patagones, y habrían hallado en su poder un trozo compactado de marihuana, dos pastillas de éxtasis, elementos de corte de estupefacientes, una balanza y numerosos elementos electrónicos de dudosa procedencia.
El caso está a cargo de los jueces Daniela Fabiana Castaño, Raúl Guillermo López Camelo y Gabriel Luis Rojas.