Bahía Blanca | Domingo, 05 de abril

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Jabón de ballena

Hace 68 años, en julio de 1941, fue capturada, en Puerto Belgrano, una ballena que había aparecido, una semana antes, en la zona de Arroyo Pareja. Tras una sorpresiva incursión, incluso por el área de Ingeniero White, la ballena había "desaparecido" tan misteriosamente como llegó. Por eso, sorprendió la noticia de que, finalmente, se le había dado caza en Puerto Belgrano, donde el cetáceo, "que no es un ejemplar mayor", apareció herido, tras chocar contra una draga. El ejemplar en cuestión medía 15 metros de largo y pesaba unos 22 mil kilos.

 Hace 68 años, en julio de 1941, fue capturada, en Puerto Belgrano, una ballena que había aparecido, una semana antes, en la zona de Arroyo Pareja.


 Tras una sorpresiva incursión, incluso por el área de Ingeniero White, la ballena había "desaparecido" tan misteriosamente como llegó. Por eso, sorprendió la noticia de que, finalmente, se le había dado caza en Puerto Belgrano, donde el cetáceo, "que no es un ejemplar mayor", apareció herido, tras chocar contra una draga. El ejemplar en cuestión medía 15 metros de largo y pesaba unos 22 mil kilos.


 Y si cabían dudas sobre el origen del animal, no ocurrió lo mismo con su destino: de inmediato, se interesaron por su cuerpo los dueños de la fábrica de jabones El Puma y el señor Vicente Maghetti, para convertirlo en aceite.


 Concretada la operación comercial, la ballena fue embarcada en un vagón chata del Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano. Para cargarla, fue preciso utilizar una grúa de 30 toneladas. Poco antes de las 15, el convoy llegó a la estación terminal de Bahía Blanca, donde una muchedumbre se acercó para ser testigo de tan inédito acontecimiento. Ni mencionar la conmoción que generó ver a avezados hombres del cuchillo comenzar la tarea de cortarla, sacando panes de grasa, que era depositada en tambores colocados sobre camiones.


 Nadie, por entonces, parecía atender demasiado que las ballenas no pasaban por su mejor momento. Los cerca de 300 mil ejemplares existentes en 1800 se habían reducido, caza indiscriminada mediante, a poco menos de 10 mil. Sin contar jabones y aceites bahienses.