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Héctor Decio Rossetto fue un coloso del deporte bahiense

Uno de los deportistas más formidables en la historia del deporte bahiense, el ajedrecista Héctor Decio Rossetto, dejó de existir ayer en la Capital Federal, a la edad de 86 años. Dueño de un estilo muy particular --en sus comienzos algo alejado de la ortodoxia del llamado juego-ciencia, según los expertos-- siendo muy joven al principio sorprendió a los más encumbrados tableros nacionales y, luego, a favor de su notable talento para combinar los trebejos, se fue consolidando hasta constituirse en una indiscutible gran figura argentina, al punto que mereció un lugar en las selecciones que representaron a nuestro país en las competiciones internacionales.
Héctor Decio Rossetto fue un coloso del deporte bahiense. El país. La Nueva. Bahía Blanca

 Uno de los deportistas más formidables en la historia del deporte bahiense, el ajedrecista Héctor Decio Rossetto, dejó de existir ayer en la Capital Federal, a la edad de 86 años.


 Dueño de un estilo muy particular --en sus comienzos algo alejado de la ortodoxia del llamado juego-ciencia, según los expertos-- siendo muy joven al principio sorprendió a los más encumbrados tableros nacionales y, luego, a favor de su notable talento para combinar los trebejos, se fue consolidando hasta constituirse en una indiscutible gran figura argentina, al punto que mereció un lugar en las selecciones que representaron a nuestro país en las competiciones internacionales.


 Sus primeras armas como federado las hizo en el Círculo de Ajedrez Bahía Blanca y en 1938 debía, con 15 años, ganó el derecho de enfrentar por el título al flamante campeón Voyan Lalich, pero no pudo hacerlo ya que fue suspendido "por burlarse del presidente de la entidad" (a la sazón Santos A. Ferreyra) y pronto se alejó de nuestra ciudad --a la que retornaba de tanto en tanto para brindar exhibiciones-- rumbo a la Capital Federal.


 "Su padre lo llevaba, cuando era muy niño, a los viejos cafés céntricos que antaño rodeaban la plaza Rivadavia y, avanzada la madrugada, Héctor solía seguir el trámite de las partidas hasta dormirse acodado sobre la mesa de los escaques", nos comentó en la víspera un veterano aficionado local.


 No extraña, entonces, que el proyecto de GMI dominara rápidamente los secretos de esta disciplina, y que también fuera un experto en otros juegos de salón, como billar, dominó, dados, bridge y naipes.


 Tampoco puede llamar la atención que, dado el ámbito donde transcurrió la mayor parte de su niñez y adolescencia, una vez afincado en Buenos Aires concurriera a confiterías donde solía jugar apostando dinero.


 Si bien sus mejores producciones las alcanzó en los años 40 y 50, oportunidad en que contando 20 años se consagró por primera vez campeón argentino (1942), título que acopió en otras cuatro oportunidades (1944, 1947, 1961 y 1972), su trayectoria fue extensa y siempre calificada, prolongando sus éxitos durante dos décadas más.


 Rossetto brilló en la que se conoce como la "época dorada" del ajedrez, lo que no es un dato menor, y se encolumnó junto a otros grandes maestros para competir como representante albiceleste en Juegos Olímpicos en seis ocasiones, a saber: Dubrovnik 1950, Helsinki 1952, Amsterdam 1954, Varna 1962, Lugano 1968 y Skopje 1972.


 Junto a Miguel Najdorf, Julio Bolbochán, Oscar Panno, Erich Eliskases, Carlos Guimard, Raúl Sanguinetti y Herman Pilnik, en tres oportunidades (Juegos de Yugoslavia, Finlandia y Holanda) se consagró subcampeón olímpico detrás de Yugoslavia y la Unión Soviética, respectivamente. Nunca antes, ni hasta nuestros días, la Argentina ocupó lugares tan destacados en la máxima puja internacional.


 Incluso, en Helsinki 1952 el bahiense conquistó para nuestro país la medalla de oro en su tablero, con un rendimiento del 80 por ciento al conseguir ocho victorias en diez partidas.


 De carácter afable aunque de fuerte personalidad y dotado de espíritu aventurero, Rossetto anduvo por los Estados Unidos, más concretamente Hollywood, donde llegó a conocer y alternar con estrellas de la pantalla grande como Bing Crosby, Humphrey Bogart y Charles Boyer y conoció figuras de la farándula de la talla de Marlene Dietrich, Margarita Xirgu y Carmen Miranda.


 Entre sus más celebradas victorias se cuentan las que logró frente a Kortchnoi, Alekhine, Pachman, Ivkov y Euwe, como también su partida tablas contra el no menos célebre Robert "Bobby" Fischer.


 También en ocasión de participar en el Magistral Capablanca, año 1964, visitó Cuba y llegó a jugar repetidamente con Ernesto "Ché" Guevara.


 Padre de la conocida actriz Cecilia Rossetto, el formidable ajedrecista había nacido en nuestra ciudad el 8 de septiembre de 1922 y su deceso enluta al deporte bahiense y argentino en general y al ajedrez en particular.

Enrique Nocent



Tuvo una dura infancia










 Huérfano de madre, durante su niñez Héctor Rossetto dependió exclusivamente de la atención, cuidados y formación que le brindó su padre, Arnaldo.


 Con escasa concurrencia al colegio, de su progenitor hizo el aprendizaje en las tareas que realizaba como maestro, traductor de idiomas y corrector de diarios.


 Héctor llevaba más de 60 años casado con Oneida, de cuyo matrimonio nacieron Cecilia y Pablo, quienes les dieron cuatro nietos y tres bisnietos.


 Su fallecimiento se produjo a raíz de un infarto en una clínica del barrio de Caballito, donde se había internado el 9 del corriente mes.