Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Los bahienses aún no hacen suyo el Parque de la Ciudad

Mientras algunos espacios públicos como el Parque de Mayo y Paseo de las Esculturas desbordan de gente durante los fines de semana, el Parque de la Ciudad, tras 15 años de existencia, continúa sin imponerse como un lugar de esparcimiento para los bahienses. La antigua y frondosa forestación, que incluye más de 1.500 eucaliptos, un centenar de acacias y coníferas, cercos de lambertianas y tamariscos, fue uno de los principales motivos que impulsó al municipio, en 1993, a comprar la ex Quinta González Martínez y su redefinición como nuevo "pulmón de la ciudad".
Los bahienses aún no hacen suyo el Parque de la Ciudad. El país. La Nueva. Bahía Blanca

 Mientras algunos espacios públicos como el Parque de Mayo y Paseo de las Esculturas desbordan de gente durante los fines de semana, el Parque de la Ciudad, tras 15 años de existencia, continúa sin imponerse como un lugar de esparcimiento para los bahienses.


 La antigua y frondosa forestación, que incluye más de 1.500 eucaliptos, un centenar de acacias y coníferas, cercos de lambertianas y tamariscos, fue uno de los principales motivos que impulsó al municipio, en 1993, a comprar la ex Quinta González Martínez y su redefinición como nuevo "pulmón de la ciudad".


 Sin embargo, su apertura al público no fue suficiente para captar la atención de una ciudadanía que parece no querer abandonar los espacios de recreación tradicionales.


 Así, pese a contar con una vasta arboleda y espectáculos programados para las fechas patrias, el Parque de la Ciudad no representa una propuesta lo suficientemente atractiva para que los bahienses lo hagan suyo de manera masiva.


 Durante la semana y en los días más grises, sólo habitantes de los barrios vecinos se acercan al lugar para compartir asados, rondas de mate y la tranquilidad que son capaces de ofrecer 15 hectáreas plenas de naturaleza.


 Para estos visitantes, las canchas de fútbol conforman, también, una buena excusa para el encuentro, ya que todos los sábados logran convocar a jugadores de las ligas de veteranos, y los domingos quedan libres para los más pequeños.


 Otro de los atractivos indiscutidos del parque es el Museo de Ciencias, que los últimos años ha aumentado su poder de convocatoria durante los fines de semana, sobre todo gracias a la visita de numerosos grupos de estudiantes, scouts y gente de la zona.


 A pesar de ello, los bahienses que residen en sectores alejados a la ex quinta González Martínez siguen eligiendo otras áreas más tradicionales y afianzadas como los parques de Mayo e Independencia.


 Quizás sea por desconocimiento, por temor a cambiar e incluso por no haber probado nunca la sensación placentera de pasar una tarde en familia en el predio de Castelli al 3.700.

Mirada vecinal




 Marcelo Almendras es un vecino de Villa Belgrano que adoptó el Parque de la Ciudad --desde sus inicios-- como un lugar propicio para compartir el tiempo libre con su esposa e hijos.


 Este asiduo visitante asegura que el espacio mantiene siempre el mismo estilo y que, a pesar de los esfuerzos municipales, no percibe ningún cambio notable en cuanto al mejoramiento de la infraestructura.


 A pesar de ello, opina que en Bahía Blanca no existe lugar como éste en cuanto a tranquilidad.


 "Si tuviera que comparar, el Parque de Mayo sería como Monte Hermoso y el Parque de la Ciudad, Pehuen Có", asegura Almendras.


 "En el Parque de Mayo hay mucha juventud que se pasea con sus autos provistos de equipos de música a todo volumen para mostrarse."


 "En cambio --agregó--, el Parque de la Ciudad es más campechano. Resulta especial para descansar y ver, de vez en cuando, destrezas y actividades tradicionalistas."

Reformas




 Eduardo Bidondo, titular de la delegación municipal Norte no dudó en definir a este espacio verde como un "parque de Mayo en miniatura".


 Según el funcionario, importantes obras de refacción se realizaron en materia de infraestructura y servicios con el objetivo de atraer a la mayor cantidad de gente posible.


 Entre los trabajos más relevantes, se construyeron diez fogones con sus respectivas mesas, que se sumaron a una decena preexistente. También se realizaron obras de alumbrado con encendido automático, y dispusieron nueve columnas en el frente del predio, todas provistas con lámparas de sodio.


 "Pasó de ser un parque oscuro y considerado como una boca de lobo, a uno iluminado y atractivo para que la gente pueda reunirse durante las noches de verano", dijo Bidondo.


 Asimismo, adelantó que "está en proyecto terminar las edificaciones destinadas a Los Reseros del Sur, que hacen anualmente sus encuentros tradicionalistas en el lugar".


 "También se está planificando la construcción de nuevos baños, dado que los seis existentes no se encuentran en óptimas condiciones y son pocos para la cantidad de gente que concurre".

Una compra para engrosar los pulmones verdes de la ciudad




 El área de 15 hectáreas, incorporada al patrimonio comunal en abril de 1993 tras una polémica gestión de compra había conformado una explotación agropecuaria de 32 hectáreas perteneciente a la firma González Martínez.


 Bahía Blanca sólo disponía por entonces de los parques de Mayo, Independencia, Campaña al Desierto (apenas un nombre en el mapa) e Illia, tramos forestados en el Camino de Acceso Sur a Puertos y áreas verdes interurbanas.


 Ante la falta de planeamiento en la materia, la ex Quinta González Martínez se transformó en un parque con un rol definido: convertirse en una reserva verde.


 Así se posibilitó implementar un cambio ecológico, ante los escasos macizos forestales y espacios recreativos dispuestos en la ciudad. La pérdida de quintas tradicionales, como las de calle Juan Molina --que se extendían más allá del canal Maldonado--, habían producido medio siglo atrás la erradicación de bastas zonas arboladas.


 Cinco años después de la adquisición comenzaron a percibirse las reformas municipales en el lugar.


 Se construyeron fogones y sanitarios, se instaló un museo, se iluminó con farolas y se organizaron con regular periodicidad exposiciones y muestras culturales.


 También, el parque se convirtió en sede permanente de una exposición de carruajes antiguos adquirida en 1996.


 Los vehículos formaban parte de una colección reunida durante 45 años por el escribano Eurípides Rivarola, que actualmente se encuentra incompleta, por robos y traslados de algunas de las piezas a General Cerri.