Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Una prueba de ADN confirmó que es la heredera de un millonario

Una jubilada de 68 años, que todos los meses cobra 680 pesos, ahora podría recibir campos y otros bienes por 40 millones de dólares luego de comprobarse por un análisis de ADN que es la hija de un hacendado muerto hace 24 años en La Pampa. Por esa herencia se tejió una historia de robos y cambios de cadáveres, con el claro objetivo de que esta mujer que vive en la pobreza no pudiera comprobar que era la hija de Rufino Otero, quien murió en la década de los '80 en la ciudad de General Acha.

 SANTA ROSA (NA) -- Una jubilada de 68 años, que todos los meses cobra 680 pesos, ahora podría recibir campos y otros bienes por 40 millones de dólares luego de comprobarse por un análisis de ADN que es la hija de un hacendado muerto hace 24 años en La Pampa.


 Por esa herencia se tejió una historia de robos y cambios de cadáveres, con el claro objetivo de que esta mujer que vive en la pobreza no pudiera comprobar que era la hija de Rufino Otero, quien murió en la década de los '80 en la ciudad de General Acha.


 El escándalo se había iniciado el 2 de agosto de 1999, cuando Eva Paola, hoy de 68 años y residente en la localidad de General Acha, se presentó en la Justicia y dijo ser la hija de Otero.


 Este hacendado, que murió en 1983 y no tuvo hijos con su mujer, dejó en La Pampa 26 campos por un total de 50 mil hectáreas, 15 casas y otros inmuebles, y hasta dos aviones.


 Su fortuna, que se calculó en ese momento en 40 millones de dólares, pasó a manos de la viuda, y en 1990, pocos antes de morir ésta mujer, todos los millones pasaron a su sobrino Darío Sarasola Arenaz.


 En 1999, Eva Paola, que nació y creció en la pobreza, se enteró por comentarios en el pueblo que era la hija del hacendado muerto y exigió la realización de un análisis de ADN para probar que había sido concebida fuera del matrimonio de Otero.

Cambiaron el cadáver




 Su madre era Josefa, una empleada doméstica que trabajaba en la casa de los Otero y que había mantenido una relación amorosa con el empresario ganadero, quien nunca había negado, frente a otros empleados, que Eva era su hija, pero tampoco la había reconoció legalmente.


 Cuarenta y cinco días después del reclamo judicial de Eva Paola, fue profanado el panteón del multimillonario muerto; alguien robó y cambió el cadáver del hombre y Sarasola recibió la herencia.


 El Primer Centro Argentino de Inmunogenética (Pricai), dependiente de la Fundación Favaloro, desechó el 11 de agosto de 2006 algún tipo de vínculo biológico entre el cadáver que apareció en la tumba de Rufino Otero y el cuerpo de su madre, según fuentes judiciales, por lo que se confirmó el robo.


 El año pasado, además, una denuncia anónima sostuvo que conocía a quienes habían sacado el cadáver y aseguró que el cambio de los cuerpos se hizo en un campo.


 El año pasado, en tanto, falleció Darío Sarasola Arenaz, el hombre que había recibido la multimillonaria herencia.


 Para tratar de establecer quién era padre de la mujer, se tomaron numerosas pruebas de ADN, hasta que ahora el Pricai confirmó que Eva Paole es nieta de Justina Porras, la madre de Rufino Otero, con un índice de abuelidad del 99,93 por ciento.


 "Estoy contenta porque se supo la verdad. Pasaron tantas cosas... Vamos a ver si queda algo de la fortuna. Se verá", dijo entre risas a la prensa.