"La sonámbula" y "Toca para mí", sendos filmes de Spiner y Fürth
El paraje Salitral de la Vidriera, ubicado a 30 kilómetros al sur de Bahía Blanca, y algunos sitios de Saavedra, Carhué y Epecuén, fueron los escenarios elegidos por el director Fernando Spiner para el rodaje de veinte secuencias de su filme La sonámbula. Eso ocurrió a partir del 10 de febrero de 1997.
El guión fue escrito por Ricardo Piglia y Fernando Spiner, con la colaboración de Fabián Bielinsky, quien obtuvo el premio opera prima del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
Los personajes fueron interpretados por Eusebio Poncela, Sofía Viruboff, Lorenzo Quinteros, Patricio Contreras, Gastón Pauls, Norman Briski y Pastora Vega. Los rubros técnicos estuvieron a cargo de José Luis García (fotografía), Leo Sujatovich (música) y Rolando Azpeitía (productor ejecutivo). Como apoyo local en la asistencia de producción figuran Carolina Goldman y Daniel Randazzo.
La sonámbula es un atípico filme de ciencia ficción, algo sórdido y existencialista, con influencias de Invasión, de Hugo Santiago. La historia se desarrolla en Buenos Aires de 2010, año del bicentenario de la Revolución de Mayo. El poder de la ciudad es detentado por una casta de funcionarios burócratas y represivos.
La explosión en una planta química donde se realizan experimentos, libera gases tóxicos que provocan trastornos psíquicos y una amnesia masiva en la población. Para controlar los efectos, el gobierno ordena al Centro de Investigaciones Psicobiológicas el desarrollo de un siniestro plan para la "rehabilitación" de los afectados.
Pero algunos desconfían, no aceptan la "ayuda" y se nuclean en torno a un mítico líder llamado Gauna. El objetivo del grupo es huir de la ciudad y hallar un sitio en el interior del país donde fundar una nueva comunidad. A partir de esta confrontación, se desarrolla una historia paralela donde lo policial se mezcla con lo sentimental, en un clima de aristas surrealistas.
Spiner dirigió el cortometraje Testigo en cadena (1982) y luego incursionó en la televisión con Zona de riesgo 4 y 5, Bajamar y los primeros capítulos de Poliladron.
Una travesía desde el alma.
Tocá para mí fue la opera prima de Rodrigo Fürth, basada en un guión co-escrito con Eduardo Ruderman. Las escenas de exteriores fueron filmadas en la zona cercana a Bahía Blanca: Estación de Tren Aguará de General Cerri, Calderón, Bajo Hondo, Estancia La Payanca y ruta 3.
La película fue producida por Mateína Producciones y protagonizada por Hermes Gaido, María Laura Frigerio, Alejandro Fiore, Bernardo Perco, Emilio Urdapilleta, Colomba, Beatriz Gutiérrez y Oscar Alegre. También intervinieron tres actores de Bahía Blanca: Jorge Bedini, Susana Landriscini y Mario Eriksen.
Las tareas técnicas fueron asumidas por Paula Grandío (fotografía), José Luis Almada (producción ejecutiva), Evelyn Bendjeskov (dirección de arte), Fernando Manuel Diéguez (música) y Pablo Mari (edición).
El director resumió en estos términos la historia y el mensaje de su película: "Desde un principio concebí Tocá para mí como un filme eminentemente musical. Carlos, el protagonista, es baterista en un grupo de punk rock y su padrastro, Genaro, es un viejo inmigrante italiano que se ganaba la vida tocando la `verdulera' en pueblos de provincia. La muerte de Genaro despierta en Carlos la necesidad de partir en busca de su verdadero origen".
Pero esta búsqueda se transforma en un viaje iniciático, una travesía desde el alma. Mientras Carlos avanza en la trama, retrocede en los recovecos de su memoria. Y es aquí donde la música cumple un papel dramático fundamental, completando el sentido de cada escena.
"Instalé la historia en un punto de vista altamente subjetivo de Carlos, donde se mezclan una realidad tangible y otra onírica. Así, el pequeño pueblo Los Angeles, dejado de la mano del tren hace diez años, parece naufragar en medio de una pampa inhóspita", indicó el director.
La búsqueda de la memoria encierra en nuestros días fantasmas recurrentes.
"Lograron detener el tren, pero el deseo de encontrar la verdad despierta pasiones imposibles de frenar", acotó.
Rodrigo Fürth trabaja en la industria del cine desde 1981. Después de estudiar guión, fotografía, teatro y literatura, se inició en la producción de cine publicitario. Dirigió los mediometrajes Bajo tierra (1985) y Mateína (1996), y los cortometrajes Oficina pública (1983), Marionetas (1984) y Roberta (1998).
También fue asistente de dirección de Luis Puenzo en La peste y Gringo viejo.
Agustín Neifert