Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

Un auténtico aristócrata del perímetro

"¡Qué hizo! ¿Cómo lo hizo?". Era frecuente escuchar este par de exclamaciones que brotaban de los espectadores, compañeros y, aun, rivales, al cabo de alguna muestra de su rico repertorio individual. Elegante, de figura estilizada por donde se lo mirara, Juan Carlos Boly trasladaba esa imagen a los rectángulos de juego, practicando un básquetbol con linaje.
Un auténtico aristócrata del perímetro. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 "¡Qué hizo! ¿Cómo lo hizo?". Era frecuente escuchar este par de exclamaciones que brotaban de los espectadores, compañeros y, aun, rivales, al cabo de alguna muestra de su rico repertorio individual.


 Elegante, de figura estilizada por donde se lo mirara, Juan Carlos Boly trasladaba esa imagen a los rectángulos de juego, practicando un básquetbol con linaje.


 Zurdo de 1m81, ayuda base (hoy, escolta) cerebral pero picante, con un enorme dominio de la técnica a favor de una destreza poco común, no hacía malabares por lucir, sino que su habilidad llevaba siempre un sentido práctico.


 Tenía muñeca muy fina para el tiro y sus pases partían como latigazos. Frecuentemente sus asistencias eran sorpresivas y sorprendentes.


 Emergía como figura dominante en el equipo, sea cual fuere la casaca que vistiera. Un caudillo que lideraba por clase más que por temperamento, aunque no le faltaba.


 En suma, más que gustar, admiraba.

Un par de sorpresas




 A Boly hace años, muchos, lo habíamos perdido de vista hasta que recientemente Miguel Simonetti, un amigo suyo e incondicional hincha, nos hizo llegar el dato: "Vive en la Capital Federal. Lo podés ubicar en tal número".


 Desde su domicilio en el barrio Norte, nos atendió con cálida cordialidad y, lo que en principio teníamos pautado como entrevista grabada, se transformó luego --por propuesta del propio entrevistado-- en un cuestionario vía Internet y respondido por el mismo sistema, aunque luego matizado con algún toque telefónico.


 Lo primero que nos sorprendió fue conocer su lugar de nacimiento. Siempre hubo dudas.


 "Es un porteño que vino a Pringles" o bien "Es un pringlense que fue a estudiar a Buenos Aires y luego retornó", eran las versiones de los corrillos de entonces, a poco que su (enorme) bagaje basquetbolístico comenzó a dar que hablar..


 Ni una ni otra especulación es verdadera.


 En rigor, Juan Carlos Boly es... bahiense.


 "Nací en una propiedad ubicada en la calle Castelli al 200 y allí viví hasta los nueve años, cuando mis padres se trasladaron a la Capital Federal".


 Hubo otro dato cuando menos llamativo. Uno lo imaginó como nacido en una cuna rectangular, con dos tableros y sus respectivos aros colgando de ellos en cada extremo a modo de juguete, en lugar de un sonajero, para entretener al bebé.


 Sólo así se explicaría tamaña habilidad.


 Pero no, nada que ver.


 "Me inicié en el básquetbol recién a los 14 años, en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Enrique Mazucheli fue mi primer entrenador".


 Sin embargo, alguna razón había para comprender cómo desarrolló su talento natural.


 "El que me hizo correcciones y pulió mi técnica fue Casimiro González Trilla", reconoce, agradecido.


 Ahora sí, con semejante maestro, aunque nunca lo tuvo en su equipo, se encuentra la explicación.


 Además, tuvo un espejo para emular.


 "En el Mundial de 1950 integrando el equipo de Estados Unidos vino un jugador que se llamaba René Herrerías. Un base de 1m83, moderno, con tiro a distancia muy bueno. El me enseñó lanzamientos y otros detalles que me ayudaron mucho en mi carrera".


 
Cambios de casacas



 "El Flaco", como solían llamarlo sus allegados, dejó GEBA para vincularse a Harrod's Gath y Chaves, un club recién ascendido a la primera división, que estaba reclutando talentos para reforzarse y no perder la categoría.


 "Jugué en cadetes, cuarta, segunda y, muy rápidamente, me incluyeron en el plantel superior. Para sorpresa de varios, ganamos las copas Ciudad de Buenos Aires y la O'Farrell y obtuvimos la clasificación para pelear el título. Terminamos en cuarto lugar", memora.


 A todo esto, en 1944 su padre había comprado un campo en la zona de Coronel Pringles.


 "Yo viajaba periódicamente, mientras estudiaba, pero en 1952 me establecí allí", comenta, respecto de los albores de trayectoria deportiva.


 Vinculado al club Independiente, inició la cosecha de éxitos que le dieron renombre. Tuvo varias etapas.


 "Mis primeros compañeros de equipo fueron Divito, Tártara, Lafaille, Lozano y Julio, Juan María y Joaquín De Adúriz. Luego Serantes, Alonso, Antoli, Leary, Penini, los hermanos De Adúriz y, también, un par de jovencitos que surgían con talento: Juan Carlos Ferreyra y José María Quetí. Por último, cuando se sumaron Palomeque y Poloni, conformamos una formación estimable", recuerda. Y con razón.


 Bahía, Punta Alta y, un escalón más abajo, Tres Arroyos eran las fuerzas dominantes de la región en los años 50. Pero, a partir de esa formación, los pringlenses se prendieron en la puja.


 Tanto fue así que en 1961 se consagraron campeones provinciales en casa propia, y luego fueron al argentino de Misiones, clasificando cuartos. Un año después se quedaron con el título regional disputado en Coronel Suárez. Fue el momento cumbre del básquetbol de Coronel Pringles y no es casualidad que era Boly quien comandara esa camada.


 
En Bahía



 Unos años antes, en 1954, Juan Carlos Boly había hecho una experiencia en Bahía.


 "Tuve una desinteligencia con el presidente de Independiente y estaba claro que tenía que dejar el club. Se dijo que iría a Estudiantes, de Bahía, pero no era exacto. Mi compromiso fue siempre con Lorenzo, presidente de Bahiense Juniors, y ahí fui. Pese a que residía en el campo, tenía algunos amigos que vivían en Juan Molina y Vieytes y a veces me quedaba en casa de ellos.


 "Mi paso por Bahiense Juniors no lo olvidaré jamás. La dirigencia que había en ese momento y todos lo que apoyaban esa gestión, sin duda aportaron los granos de arena para que a futuro Bahía fuera la Capital del Básquetbol".


 Lo que no cuenta el "Flaco" fue con que Nelson y Rubén Schena, Arnaldo Coleffi, Julio Turró, Rubén Ogliori, Carlos Caubet, Roberto Pagnanelli, Bruno De Marchi y Fortunato Cufré se adjudicaron el Ciudad de Bahía Blanca de primera división, aunque luego el oficial fue para Estudiantes.


 Según la prolija compilación del Ing. Roberto Seibane, Boly disputó sólo ocho juegos en el oficial, con un aporte de 11,50 puntos de media.


 Razones diversas hicieron que debiera retornar a Pringles, sin concluir la temporada.


 No obstante haber sido un claro referente, poco fue lo que actuó en selecciones bahienses y de provincia de Buenos Aires. Le preguntamos las razones.


 "Porque algunos personajes, que nunca faltan, así lo decidieron", respondió escuetamente, eludiendo aclarar episodios aún oscuros en ese tramo de la historia del básquetbol de nuestra ciudad.


 Se retiró de la práctica activa en 1964.


 "Sufrí un desgarro en el aductor de mi pierna izquierda. El médico me recomendó que parara un año para evitar males mayores. Ya tenía 34 años, así que tomé la decisión de dejar".

Respuestas al milímetro




 Así como era cuidadoso en la administración del balón, Juan Carlos Boly nos dio respuestas lacónicas, evidentemente sopesadas y medidas, como para no equivocar el rumbo.


 De ellas, escogimos las siguientes.


 * "Como era perfeccionista, muy autoexigente, me entrenaba mucho y fuerte. Para la época, claro. Esa forma de ser me trajo algunos problemas. Cada vez que entraba a jugar, no importa qué partido, la responsabilidad que sentía era la misma. Y el resultado también".


 * "Para la zona, Bahía era el 'poderoso' y es lógico que todos pensáramos en ganarle. Eso sí, BB se encargaba por todos los medios de hacerlo saber..."


 * "Los mejores que ví de por entonces fueron Alberto Cabrera y Genaro Bauchi, de Punta Alta".


 * "Una vez reforcé a La Plata en un argentino de selecciones. Creo que se disputó en Mendoza. Fue una experiencia nefasta".


 * "Para llegar a ser un basquetbolista destacado hay que contar con, en este orden: técnica, carácter, altura y fundamentos".


 * "Cuando iba a Bahía, siempre René Giménez, con quien cultivé buena amistad, me llevaba a entrenar con ellos, en Estudiantes".


 * "¿Con quiénes me hubiera gustado integrar un quinteto? Con Ricardo González, Roberto Viau, Oscar Furlong y Alberto Cabrera. ¡Cómo nos hubiéramos divertido!".


 * "¿Escenarios o ciudades difíciles? Bueno...había partidos bravos, espectadores exaltados... pero hay mucha fantasía sobre esto. Si hubo problemas en algún lado, ni la cancha ni la ciudad nunca tuvo la culpa".


 * "Mi mayor satisfacción, a título personal, fue que en Coronel Pringles se me eligiera como el Mejor Deportista del Siglo XX, una distinción que valoro enormemente y estaré agradecido por siempre".


 * "Conservo recuerdos y amistades de mis tiempos de basquetbolista. Por eso, en estos momentos, cada vez que suena el teléfono tengo cierto temor de recibir alguna noticia desagradable".


 * "¿Si tuve roces o mala relación con otro basquetbolista? Decime, ¿logro algo si lo nombro?"


 * "Actualmente no concurro a las canchas de básquetbol. Veo la NBA por TV por los argentinos que juegan. Pero, no lo tomes como una pedantería lo que voy a decir: observo en esos partidos jugadas de distracción que practicábamos en nuestro equipo de Pringles".


 * "Sí, por supuesto, las épocas en básquetbol no se pueden comparar. Cambiaron muchas cosas, sobre todo la mentalidad del jugador".


 * "No te puedo decir cuál fue mi mejor partido. Pero sí el triunfo que más festejé. Fue contra La Plata, en una final de un Provincial".


 * "¿Un par de anécdotas?. Bueno, cierta vez invitamos a Palermo de la Capital Federal para venga a Pringles a jugar amistosos. Cuando llegan y ven que una tormenta amenazaba lluvia, preguntan: '¿hay cancha cerrada?'. El dirigente de la comitiva que los atendía les respondió que sí. Los palermitanos se tranquilizaron: 'Entonces, si llueve igual se puede jugar...', a lo que le replicó el dirigente: 'Ah, no, si llueve no hay partido'. '¿Y cómo es esto?', le repreguntaron. Y llegó la aclaración: 'es cerrada, porque tiene paredes alrededor...".


 * "Esta otra la cuenta mi mujer. Cuando éramos novios y teníamos una fiesta en un club social, me vino a buscar al campo en avión particular porque había llovido mucho y los caminos de tierra estaban intransitables. Pero yo no pude acompañarla porque tenía que jugar un partido en Bahía. Así que a Pringles regresó...sola. ¡Es el día de hoy que todavía me lo reprocha!".

"Es mi ídolo"




 "Contra lo que se suele opinar, Boly era muy buen defensor. Una de las primeras veces que lo ví jugar, y desde entonces es mi ídolo, fue en el Luna Park, contra Palermo. El "Flaco" defendió sobre Ricardo González (NdelR: capitán de la selección argentina, campeona del mundo en 1950) y lo secó en tres puntos", refiere Miguel Simonetti, un ex basquetbolista pringlense, que conoce vida y milagros de su admirado compoblano.


 "Cuando cumplí 17 vine a vivir a Bahía porque quería jugar acá. Boly me aconsejó: 'fichate en Estudiantes'. Estás loco --le repliqué-- ahí están René Giménez, Quique Storti, Oscar Cúperman, los Pancirolli, Losada. No me van a dar nunca una oportunidad. ¿Sabés que me dijo? 'No importa, Miguel, vas a aprender y podrás jugar en cualquier otro equipo de Bahía".


 "Te cuento otra-- propuso Simonetti. "Una final en Coronel Dorrego, resultó un mano a mano contra Mario Marchesino, de Punta Alta. Boly debe haber hecho como 40 puntos y ganó Pringles por 60 a 59".


 Para cerrar, el simpatizante Nº 1 del inolvidable zurdo, se divirtió recordando una dedicatoria que le prodigaban al "Flaco" cuando jugaba por la selección pringlense y lo querían hacer enojar: "Boly, el chacarero/se vistió de petitero', cantaban".

Personal




 Juan Carlos Boly nació en Bahía Blanca, el 3 de noviembre de 1930.


 Está casado con Ana María Arateguy, de cuyo matrimonio nacieron Juan Carlos (44), Ricardo (43) y Melanie (40).


 Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Industrial Nº 4, de Capital Federal.


 Durante casi toda su vida fue productor agropecuario y su ocupación actual es la de productor, como asesor en seguros.

Enrique Nocent/"La Nueva Provincia"