"Soy un personaje sin igual"
"¿Qué tipo de nota querés hacer?", se anticipó Angel David Comizzo mientras se dirigía al lugar que él mismo había elegido para "estar tranquilo".
Eran las 22.40 del día anterior al que su equipo, Atlético Rafaela, debía enfrentar a Olimpo. La confitería del hotel Argos estaba desierta.
"¿A qué se debe la pregunta?, ¿hay algún tema prohibido?", fue la respuesta.
"No, al contrario, me gusta hablar de todo, pero no tanto de fútbol; me aburre. Prefiero referirme a la vida o al tema que vos quieras".
El ex arquero de River dio en la tecla. Empezó la entrevista como estaba prevista, aunque se sorprendió con la primera pregunta.
--¿Cómo te presentarías?
--¡Uh!... Soy un personaje sin igual, pero es lo único que te voy a adelantar. Adolfo Pedernera, un prócer del fútbol, me dijo una vez: "no hablés de vos, dejá que los demás digan todo de vos". Eso me quedó grabado y por eso permito que opinen lo que quieran, aunque no le doy importancia.
--Más allá que te interese o no, ¿qué dicen de vos?
--Muchos hablan mal, pero algunos se tendrían que morder la lengua. Un día, en Méjico, Edgardo Prátola, quien ya no está pero fue un gran amigo, me dijo lo que pensaba cuando éramos rivales. Me `mató' con un montón de barbaridades, aunque me aclaró enseguida: "ahora que te conozco, opino totalmente distinto y sé lo que valés como persona".
--¿Te considerás un ganador?
--Soy un ganador para todo. Siempre apuesto al triunfo y no quiero perder a nada, pero lo que más me gusta es el camino que recorro para llegar al éxito. No deseo lograr nada a cualquier precio, aunque obtuve muchas cosas por el simple hecho de ser constante.
"Y eso que pasé por dos estilos futbolísticos distintos. De la época lírica y con jugadores exquisitos a este juego físico de hoy en día, donde se impone el que más corre. Me supe adaptar y no hay jugadores como yo, que se hayan mantenido dos décadas en el más alto nivel".
--¿Los fracasos en el fútbol nunca incidieron en tu vida?
--Al principio, sí. Cuando perdía, me iba "recaliente" y sufría como loco. Hasta que un gran entrenador, César Luis Menotti, me hizo ver las cosas de otro modo, no sólo en el fútbol sino en la vida.
"Me enseñó que el partido duraba hasta los 90 minutos. Después, una derrota o una mala tarde no nos debía afectar. Las horas laborales ya habían terminado y nuestra familia no tenía por qué soportarnos".
--¿Cuántas enseñanzas te dejó Menotti?
--Un montón. El "Flaco" hablaba de la pelota como si fuera una mujer y todo el amor que le podía profesar. Te incentiva como nadie y en él se acentúa mucho más la convicción futbolística. Trajo sus ideas de nacimiento, porque era imposible aprender tanto jugando o dirigiendo. Sabe cómo se maneja al jugador, qué es lo que quiere, dónde puede sacar ventajas y, a partir de allí, su óptica del fútbol se agiganta".
--¿Cómo hacés para mantenerte tan bien a los 41 años?
--Le debo agradecer a Dios el físico que me dio. Aunque también me cuidé. Sé lo que quiero y adonde voy.
--No hay otra forma para permanecer 20 años en Primera.
--No, no la busques porque no la hay. Es complicadísimo competir con chicos de 20 años. Antes era un pibe, pero como había varios, no desentonaba. Estábamos todos en lo mismo. Hoy en día, los grandes están más solos y nadie les da pelota.
--¿Nunca te ofrecieron ir a Boca?
--Oficialmente, no. Pero mucha gente me dijo: "por tu estilo, tendrías que atajar en Boca, porque te parecés a Gatti y a Navarro Montoya". Me siento respetado por mucha gente y por hinchas de otros equipos, lo que quiere decir que algo dejé.
--Siempre mostraste un carácter impulsivo. ¿Sos así?
--No, lo que demuestro en la cancha es totalmente distinto a lo que hago afuera. Soy tranquilo, pero cuando me pongo la ropa de futbolista, me transformo.
"No soy soberbio como muchos piensan, pero veo algo mal y me vuelvo loco. A veces hago muchas cosas sin pensar. Tengo reacciones malas y he tenido problemas, pero la misma sangre caliente que corre por mis venas me llevó a ganar muchas cosas y a mantenerme donde estoy".
Sus camisetas en Argentina
Talleres (1982-1988)
Así llegó. "Me fui rechazado de Rosario Central, cuando un entrenador me dijo que no servía para jugar al fútbol. Un amigo me llevó a Talleres y Angel Labruna me estuvo entrenando una semana hasta que lo conformé".
El debut. "Estaba como tercer arquero, detrás de (Héctor) Baley y (César) Mendoza. Pero a los seis meses debuté como titular, siempre ayudado por un gran maestro y un gran amigo como Baley. Por él soy lo que soy".
Otros tiempos. "Aquel Talleres se manejaba bien, hoy están tirando todo por la borda. Se van para abajo por el pésimo manejo de los dirigentes".
Su mejor momento. "No coincidió con mi pase a River, en 1988. Fue en el '83, cuando tenía 20 años y volaba de palo a palo".
La anécdota. "Cuando Amadeo Nuccetelli (presidente de Talleres), en 1986, me dijo que no iba a jugar más en el club. Me le subí arriba del escritorio y le apreté el cogote. Me tuvieron que sacar, porque lo quería matar...".
River (`88-`93 y 2001-`03)
El pase. "Siempre tuve claros mis objetivos y sabía que iba a llegar a un club grande. Soy jugador de fútbol desde que estaba en la panza de mi mamá, la única que sabía que no iba a parar hasta jugar en la Selección Argentina".
El club. "Es lo máximo, el mejor del fútbol argentino y uno de los más importantes del Mundo. El `Bambino' Veira lo definió como la Casa Blanca y no se equivocó. Me siento de River y me emociono cada vez que voy".
La ida del `93. "Me peleé con el entrenador (Daniel Passarella), quien tenía un problema personal conmigo. Luego, los mismos dirigentes que avalaron al técnico, nueve años después aprobaron, por unanimidad, mi contratación".
El retorno. "Volví a los 39 años y nadie se lo esperaba. Aunque una noche lo soñé, y al otro día se dio. Ramón (Díaz me llamó por teléfono y, casi sin saludarlo, le dije que sí. Y eso que en Méjico estaba bien, había salido campeón y no me podía quejar de lo que cobraba".
La sensación. "Entrar al Monumental, en los primeros partidos, era algo increíble. Después me acostumbré. Un día llevé a mi cuñado ("Checho") cuando la cancha estaba vacía y le dije: `cerrá los ojos e imaginate el estadio lleno con la gente coreando tu nombre'. Se emocionó, y ahí se dio cuenta de lo que sentía yo cada domingo".
La balanza. "Por supuesto que en River pasan cosas feas, pero todo lo bueno lo supera. Como institución te brinda todo, tanto en lo deportivo como en lo cultural y educativo. ¿Qué podés decir de un club así?".
¿Otra vez? "Me ilusiono con volver, y si lo tengo que hacer como utilero, acepto. No escondo lo que siento".
Una anécdota. "Tengo una de Carlos Enrique que lo pinta tal cual es. Terminamos de perder la final contra Cruzeiro por la Libertadores '88. Estábamos destrozados, pero saltó el `Loco': `A mí Tillico no me pasó nunca'. Y los periódicos le habían puesto 10 al brasilero y 3 a él".
Banfield (`93-`96)
"Me trataron muy bien, le tengo un gran cariño. Es un club chico, pero con un corazón enorme. Su gente y los entrenadores me protegieron, me dieron tranquilidad, me cuidaron y me hicieron volver a creer, que es lo que más valoro".
Rafaela (2003)
"Es una nueva aventura futbolística. Me sorprendió la seriedad de la dirigencia. Tenía cinco ofertas más, algunas superiores en lo económico. No estoy en Rafaela por la plata, quiero recuperar la alegría que había perdido en los últimos cinco meses en River".
Algunos centros
Bilardo
"Con él, en el Mundial '90, no saqué nada de positivo. No me convence, no me gusta su forma de ver el fútbol, de ponerlo en práctica ni como es él. Estamos en veredas totalmente diferentes".
Ramón Díaz
"Decían que Ramón no tenía capacidad para ser técnico de River, pero obtuvo 7 títulos y es el más ganador de la historia".
Maradona
"De Diego tengo los mejores recuerdos, sobre todo cuando me pateaba al arco y j... juntos. Es un tipazo, tan buena persona como jugador. Que se haya equivocado con la droga es otra cosa, no puedo decir nada, pero haber entrenado con él fue un lujo por donde se lo mire".
Olimpo
"Olimpo es muy difícil, porque tiene dos tanques adelante que te complican permanentemente. Cuando esté formado, va a andar muy bien. Tiene buenos nombres".
Algo personal
Angel David Comizzo nació el 27 de abril de 1962, en Reconquista (Santa Fe). En primera división del fútbol argentino disputó 355 cotejos y recibió 351 goles, fue expulsado siete veces y cosechó cuatro títulos, todos con River. También pasó por Talleres, América de Cali, Banfield, León de Méjico, Morelia de Méjico y hoy juega para Atlético Rafaela.
Sergio Daniel Peyssé