A 30 años de la extraña muerte de Bruce Lee
BUENOS AIRES (Télam) -- El 20 de julio de 1973, Lee Jun Tan, a quien la industria cinematográfica inmortalizó como Bruce Lee, considerado el más grande entre los grandes luchadores de las artes marciales, falleció cuando apenas tenía 32 años y había intervenido para entonces en más de 20 filmes.
Hacía muy poco había terminado de filmar Operación Dragón, que algunos califican como su obra cumbre y estaba destinada a estrenarse en los próximos 60 días, y se encontraba en proceso de elaboración su siguiente película, Juego con la muerte, cuyo rodaje quedó inconcluso por su desaparición.
Para hablar de la marcha de este filme, Bruce Lee, esa noche del 20 de julio de 1973, concurrió al departamento de la actriz Betty Ting Pei, su compañera de actuación en la misma.
Cenaron, charlaron y de repente él dijo tener un fuerte dolor de cabeza; ella le alcanzó un calmante, él lo tomó, se acostó, se durmió y nunca se despertó.
El diagnóstico del médico que extendió su certificado de defunción indicó que ésta fue resultado de un aparente edema cerebral, tal vez agravado por una reacción alérgica provocada por el medicamento que le facilitó su coprotagonista, que pudo haber hecho expandir los aneurismas que sufría como consecuencia de la acumulación de golpes contra su cabeza y del consumo de drogas.
Esta es la explicación oficial sobre el fallecimiento del luchador-actor, claro que no la única. Si bien parece la más creíble no se descarta otra, según la cual su muerte fue planeada y ejecutada por la mafia china, de la cual él no era devoto.
En tal sentido se dice que jamás aceptó contribuir con ella, precisamente cuando la mafia, por tradición, manejaba las carreras de muchos artistas asiáticos.
A tres décadas del fallecimiento de aquel hombre que logró catapultar a los mayores niveles de popularidad a la práctica de las artes marciales, sólo quedan sus películas y una hija, Shannon, nada interesada en la temática de su progenitor.
Desde entonces murieron sus padres, su hijo Brandon y casi todos sus discípulos. Su esposa, Linda, se volvió a casar y tiene nueve hijos de su actual marido.