Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Adiós a "Santitos": el hombre que le puso voz a la gloria y corazón al boxeo

El gestor cultural José Valle hizo una despedida con sentidas palabras a una de las voces más emblemáticas del boxeo.

Hernán Santos Nicolini al centro, junto a José Valle, gestor cultural; y Virginia Linares, diputada nacional (MC)

Por José Valle

Hoy nos toca despedir a una persona por la que guardo un afecto profundo y un agradecimiento eterno. Se fue Hernán Santos Nicolini, pero para quienes tuvimos la suerte de conocerlo de cerca, se fue simplemente "Santitos".

Su partida deja un vacío inmenso, no solo en el periodismo deportivo, sino en todos los que dimos nuestros primeros pasos en este mundo bajo su ala. Cuando yo recién empezaba con mis "primeros pininos" en el boxeo, él estuvo ahí: me ayudó, me abrió puertas y, sobre todo, me enseñó muchísimo.

Santitos era un fuera de serie. Poseía una formación intelectual sólida que lo distinguía y una personalidad verborrágica que atrapaba a cualquiera. Fue un hombre multifacético que entendió el boxeo desde todos sus ángulos, pero siempre desde la generosidad de quien no se guarda nada para sí mismo.

Como representante y promotor, su huella es imborrable. Recorrió el mundo representando a más de 100 boxeadores y consagró a dos grandes campeones mundiales: Néstor Giovannini y Marcelo Domínguez. Su visión del negocio pugilístico era tan aguda como su voz frente al micrófono.

La redacción de su revista Cuadrilátero, en la calle Rodríguez Peña —frente al Círculo de Periodistas Deportivos—, fue mucho más que una oficina: fue un verdadero semillero de esperanzas para el periodismo boxístico.

Allí se formaron sueños y se defendieron principios. Santitos fue quien respaldó como pocos a Julio Ernesto Vila cuando fue prohibido en el Luna Park durante los años 70, demostrando una lealtad inquebrantable hacia sus colegas.

Guardo con especial orgullo el camino que recorrimos juntos. Fuimos los promotores de un hito histórico: el primer título nacional del boxeo femenino argentino.

Aquel 19 de enero de 2002, en el estadio de la Federación Argentina de Box, fuimos testigos y artífices de un éxito rotundo: Marcela "La Tigresa" Acuña noqueó a Patricia "La Leona" Quirico.

Fue una noche eléctrica que, a pesar de durar apenas 14 segundos, quedó grabada para siempre en la historia del deporte.

Para el gran público, Hernán será siempre esa voz legendaria que todavía hoy nos eriza la piel. Fue él quien, desde el ringside en Roma, le narró al país a través de la radio aquella mítica victoria de Carlos Monzón sobre Nino Benvenuti.

Su relato de 1970 persiste en el aire como si hubiera sido ayer; una narración que no envejece porque tiene la fuerza de la pasión.

Más allá de los hitos históricos y las luces del éxito, me quedo con el amigo. Con el consejo a tiempo, con las charlas interminables y con esa mano extendida que nunca faltó.

Te voy a extrañar mucho, viejo y querido amigo. Gracias por todo, Santitos. Tu voz y tu legado se quedan con nosotros.