El legado del deporte y los Juegos: una oportunidad para que Rosario vuelva a encontrarse
La llegada de visitantes de toda Sudamérica pondrá en movimiento a una comunidad que por muchos años tomó notoriedad por episodios poco felices.
Periodista y comunicadora. Forma parte del equipo de redacción de La Nueva desde 2022, donde cubre eventos locales, nacionales e internacionales, generando contenido para las ediciones impresa y digital, además de sus redes sociales.
Hubo un momento en que Rosario parecía no poder escapar de las noticias sobre violencia. Balaceras, homicidios y disputas vinculadas al narcotráfico ocuparon durante años buena parte de la agenda nacional. La situación atravesó a los barrios, modificó rutinas y construyó una imagen de la ciudad que terminó instalándose mucho más allá de sus límites. Durante un tiempo, Rosario quedó asociada al miedo.
Sin embargo, de la mano del deporte, y sin que implique que aquella problemática haya desaparecido completamente, la ciudad empieza a mostrar otras postales.
Una de ellas se verá durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, cuando reciba —junto a Santa Fe capital y Rafaela— a delegaciones de distintos países y se convierta, durante varios días, en escenario de competencias internacionales y encuentros culturales.
"Era necesario llevar adelante políticas de seguridad, pero también de desarrollo humano, con espacios en condiciones y con la infraestructura necesaria para practicar deporte", afirmó el gobernador Maximiliano Pullaro oportunamente. "Entendimos que teníamos un desafío inmenso por delante. No es sencillo organizar lo que estamos a punto de vivir", agregó.
No se trata solamente de deporte ni de borrar lo ocurrido durante los años más difíciles. Es, en todo caso, una señal de que la ciudad vuelve a recuperar espacios para otras actividades y a proyectarse hacia afuera desde un lugar diferente.
Atletas llegando a los escenarios, delegaciones recorriendo sus calles, familias siguiendo las competencias y deportistas entrenando serán, durante un par de semanas (del 12 al 26 de septiembre), algunas de las imágenes que representarán a Rosario (recibirá el 57 % de la actividad). Son postales muy distintas de aquellas que durante años dominaron la cobertura nacional.
Recibir un acontecimiento internacional también exige condiciones concretas: que miles de personas puedan desplazarse, alojarse y participar de distintas actividades. Nada sencillo.
La idea nació allá por 2019, con los Juegos Suramericanos de Playa, un evento mucho más humilde que el que se viene, pero importante para dar ese primer paso hasta convertirse en un polo deportivo nacional. Le siguieron los Juegos Suramericanos de la Juventud, en 2022. Y el año pasado, la cuna de la bandera recibió los I Juegos Argentinos de Alto Rendimiento.
También será local en la primera versión juvenil de esos JADAR, el año que viene. Y sueña con albergar los III Panamericanos Junior de 2029.
Además, la preparación para los Juegos dejará obras y equipamiento que no deberían agotarse con la competencia. La renovación de los escenarios deportivos puede beneficiar a clubes, federaciones y deportistas locales. Instalaciones adaptadas para recibir a atletas de toda Sudamérica podrían seguir utilizándose para torneos, entrenamientos y actividades durante los próximos años.
"Estadios multipropósitos en Rosario, Rafaela y la ciudad de Santa Fe; la Villa Suramericana, el Arena de Rosario, el velódromo de Rafaela, el complejo acuático en Rosario y espacios públicos...", enumeró Pullaro, en ese sentido.
"El deporte deja valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el compañerismo, que queremos promover en Santa Fe", finalizó el mandatario.
Rosario vuelve, así, a ser una ciudad que recibe.
La violencia no deja consecuencias solamente en las estadísticas, también modifica la manera en que una comunidad habita y utiliza su territorio. El miedo puede llevar a cambiar el camino de regreso a casa, alejarnos de determinados lugares o reducir actividades que deberían formar parte de la vida cotidiana.
El deporte funciona en sentido contrario. Necesita espacios abiertos, clubes activos, chicos entrenando, familias acompañando y público en las tribunas. Necesita que las personas se encuentren. Y ahí está la clave.