Bahía Blanca | Domingo, 22 de febrero

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Un mural con raíces bahienses brilló en la élite mundial del arte urbano

La arquitecta y artista Mikele Irazusta fue distinguida por Street Art Cities por su homenaje al juego de la pelota en el País Vasco, elegido entre las mejores obras callejeras del año. 

Street Art cities es la comunidad de arte urbano más grande del mundo, un sitio web donde los llamados “cazadores de murales” de todo el planeta suben obras del Arte Callejero y donde cada mes se elige la mejor del mes para luego realizar la elección del trabajo más ponderado del año. 

La elección se realiza mediante la evaluación de un jurado de expertos –que realiza la primera selección de obras a votar-- y una posterior votación abierta a todo el público.

“Se premia el mejor arte callejero del mundo. Buscamos que los premios sean justos, divertidos y significativos para todos los participantes, tanto artistas, como ciudades y la comunidad global de rubro”, señala la entidad.

En la búsqueda del mejor mural 2025 participó Mikele Irazusta con su trabajo, cuya decisión final se llevó a cabo la primera semana de febrero de este año. 

Se trata del mural que realizó en la pared medianera de un edificio de seis pisos en Markina-Xeneim, un pequeño pueblo del país vasco.

La pintura rinde homenaje al Cesta Punta (Jai Alai, en euskera), deporte de paleta tradicional que ha llevado la cultura de ese pueblo a los frontones de todo el mundo destacando la importancia de este juego como medio para transmitir valores.

La obra de Mikele fue impulsada por el Gobierno Vasco, convencido de que el arte público puede activar memoria, identidad y proyección exterior.

El tema del mural, tomado de una fotografía histórica, muestra dos cestas de mimbres, las paletas usadas para el juego, y una pelota, todo colocado sobre un paño rojo. Como fondo se ve un frontón verde en el cual se detectan las marcas de los pelotazos.

El mural fue uno de los 15 elegidos por el jurado de expertos entre los trabajos realizados en distintas ciudades de España, 13 de los cuales quedaron luego entre los 30 mejores del planeta, algunos de ellos ubicados en Madrid, Cartagena, Fuente Obejuna y Alcalá de Henares. El trabajo de Mikele se ubicó en el puesto Nº 26.

El resto de las 50 obras distinguidas se sitúan en Lisboa (Portugal), Palermo (Italia), Lovaina (Bélgica), Amberes (Bélgica), Culiacán (Méjico), San Pablo (Brasil), Drogheda (Irlanda), North Shield (Reino Unido) y Bremen (Alemania), entre otros. 

Las razones

“El arte callejero llega a más personas que casi cualquier otra forma de arte. Hemos dedicado años a construir una plataforma para esta cultura y vemos a estos premios como un acelerador que ayuda a alcanzar esta ambición”, señalan los autores del sitio.

La elección termina por destacar 50 trabajos a partir de un veredicto que combina tres perspectivas: lo que el público ama, lo que los artistas respetan y lo que los expertos consideran significativo.

Para los artistas genera visibilidad e impulso profesional, para las ciudades recompensa su inversión en arte público y para la comunidad convierte a los espectadores en participantes.

El Mejor Mural del Mundo –la categoría de la cual participó Mikele-- es una de las cuatro que se premian, la única que se define con la votación del público.

El premio no tiene compensación monetaria, medalla o regalo, los ganadores reciben reconocimiento y publicidad y son parte de la idea de celebrar el arte callejero. 

“El objetivo es visibilizar las obras, apoyar a los artistas y reconocer a las ciudades que acogen esta práctica”, se indica.

El lugar 

Markina-Xemein es un pintoresco pueblo de cinco mil habitantes del municipio Vizcaíno, en el País Vasco. Ubicado a 50 kilómetros de Bilbao, ocupa una geografía accidentada que genera una calidad espacial única. 

Fue fundado en el año 1355, aunque se han encontrado restos de actividades humanas de unos 12 mil años antes de Cristo. La villa ostenta el título de “muy noble y muy leal”.

Mikele, parte de la diáspora vasca

Aunque hoy reside en Uruguay, Mikele Irazusta nació en Bahía Blanca y creció en una comunidad marcada por la diáspora vasca, es decir por vascos que por distintas razones debieron abandonar su tierra.

Su abuelo, Andoni Irazusta, fue una figura del tejido cultural vasco de la ciudad, legado que la artista reconoce como determinante en su identidad.

Formada como arquitecta, Mikele dio el salto al arte urbano tras su etapa como tenista profesional antes de reenfocar su carrera hacia lo artístico. Una combinación de disciplina, composición espacial y expresión libre define su estilo.

“La arquitectura me dio estructura y el arte me dio alas”, ha explicado en distintas entrevistas, una idea que se refleja en murales de gran formato donde el espacio urbano es parte esencial del mensaje. También trabaja con pintura, cerámica y textil y prepara la apertura de un taller artístico.

En los últimos años realizó una sólida trayectoria, incluso con varios murales pintados en nuestra ciudad, entre ellos el realizado en la esquina de Lamadrid y Lavalle, sede social de la Unión Vasca. 

También fue contratada por la municipalidad para realizar unos trabajos en la plaza Ricardo Lavalle y el mercado Municipal, tarea que dejó inconclusa luego de que varios artistas locales criticaran su propuesta.

Los tres más votados

María Callas en Kalamata, Grecia

Reflexión profunda, Belgrado, Serbia

Niño perdido, Fuenlabrada, España