Bahía Blanca | Domingo, 22 de febrero

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Bahía, en alerta por el avance de la sífilis: los números que preocupan

El balance final de 2025 representa un incremento cercano al 677% en comparación con 2020. La enfermedad sigue en ascenso en todo el país e impacta mayoritariamente a personas de 25 a 35 años. 

El crecimiento sostenido de los diagnósticos de sífilis en Argentina volvió a encender señales de alerta en el sistema sanitario. 

Los registros epidemiológicos nacionales confirmaron que 2025 cerró con la cifra más alta de casos de los últimos cinco años, mientras que en Bahía Blanca la tendencia replica ese escenario con números que preocupan a las autoridades sanitarias locales.

Según los datos del sistema de vigilancia sanitaria difundidos a partir del Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 se confirmaron 55.183 diagnósticos de sífilis en el país. Aunque distintas publicaciones mencionan cifras levemente menores —alrededor de 46.000 casos confirmados dentro de un universo mayor de notificaciones—, la diferencia responde a los procesos habituales de validación de datos y no modifica la lectura general: la enfermedad muestra una tendencia ascendente sostenida.

En Bahía Blanca, el fenómeno adquiere particular relevancia. De acuerdo con estadísticas oficiales de la Región Sanitaria I, durante 2025 se registraron 699 casos de sífilis, una cifra que representa un incremento cercano al 677% respecto de 2020, cuando se habían denunciado 90 contagios. Sin embargo, en comparación con 2024, los números se mantuvieron relativamente estables, lo que sugiere una consolidación de la curva alta de contagios.

La Región Sanitaria I comprende un amplio territorio del sudoeste bonaerense que incluye, además de Bahía Blanca, a distritos como Adolfo Alsina, Coronel Rosales, Coronel Suárez, Tres Arroyos, Monte Hermoso, Villarino y Patagones, entre otros.

Un salto epidemiológico que preocupa

Para las autoridades sanitarias regionales, el aumento no solo refleja un problema puntual vinculado a la sífilis, sino una tendencia más amplia en infecciones de transmisión sexual (ITS).

“Registramos casi 700 casos de sífilis durante el año, algo que era impensado hace tan solo cinco años; es un salto del 600% si lo comparamos con 2020. Es una gran preocupación porque no solo hablamos de sífilis sino también de VIH, gonorrea o herpes, entre otros, que siguen ascendiendo”, explicó la epidemióloga de la Región Sanitaria I, Jorgelina Scuffi.

La especialista advirtió que los números oficiales incluso podrían ser más altos. “Hay que considerar que en ambos casos existe subregistro. Este no es el número final, porque no se denuncian todos los casos, fundamentalmente lo que se diagnostica en consultorios privados”, señaló.

En cuanto al perfil epidemiológico, Scuffi detalló que la mayor concentración de diagnósticos se da en adultos jóvenes. 

“La predominancia de casos se da en adultos jóvenes, entre 25 y 35 años. Pero también hay contagiados en otras edades”, precisó.

Una enfermedad silenciosa

La sífilis es una infección de transmisión sexual provocada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite principalmente por contacto sexual —ya sea vaginal, anal u oral— cuando existen lesiones activas. También puede transmitirse durante el embarazo, lo que genera sífilis congénita, una de las mayores preocupaciones sanitarias por el riesgo que implica para el recién nacido.

Uno de los aspectos que dificulta su control es su evolución clínica. La enfermedad puede atravesar distintas etapas y, en muchos casos, cursar sin síntomas evidentes.

En su fase inicial suele aparecer el chancro sifilítico, una úlcera generalmente indolora que se manifiesta en genitales, boca o ano. Puede surgir entre nueve y noventa días después del contagio y desaparecer sin tratamiento, lo que muchas veces genera una falsa sensación de curación.

Luego pueden presentarse erupciones cutáneas, fiebre, malestar general o inflamación de ganglios. Si la infección no se detecta ni se trata, puede ingresar en una fase latente sin síntomas, pero con la bacteria activa en el organismo. En estadios avanzados puede comprometer órganos vitales, el sistema nervioso o el sistema cardiovascular.

Desinformación, barreras sociales y menor percepción de riesgo

El crecimiento de casos no responde a una única causa. Para Scuffi, el fenómeno es claramente multifactorial.

“Las redes juegan un papel importante. Hay gente sin conocimiento que dice cualquier cosa. A eso se une la desinformación con el desconocimiento. Por eso es importante remarcar que ante la necesidad de información acudan a sitios oficiales, como ministerios, OMS, OPS, universidades”, sostuvo.

La epidemióloga también remarcó el peso de factores sociales y económicos.

“Podemos estar hablando de falta de acceso a la prevención, porque las ETS están atravesadas por cuestiones sociales, porque son tabú. A veces nos cuesta ir a consultar ante alguna sospecha o posible contagio. Otra pata puede pasar por lo económico, teniendo en cuenta el precio de un paquete de preservativos. Luego está la desinformación que es enorme, y cuando se junta todo esto, el combo es letal”, advirtió.

En ese sentido, la profesional subrayó que la falta de uso del preservativo sigue siendo el principal factor de transmisión. 

“Lo que hay que preguntarse es por qué no se está usando el preservativo. Es multifactorial, tiene que ver con lo económico, con la información que circula, con el conocimiento. Evidentemente, dónde se está buscando esa información es incorrecto”, afirmó.

El miedo que se perdió

Desde el programa de VIH, ITS y Hepatitis Virales de la Región Sanitaria I, la bioquímica Natalia Belli coincide en que el cambio cultural es un elemento central para comprender la situación.

“Notamos como que la gente ha perdido un poco el miedo a las infecciones de transmisión sexual, ha perdido el miedo al VIH. Hoy todos sabemos que la gente que vive con VIH tiene una buena calidad de vida cuando tiene una buena adherencia al tratamiento. Entonces han decidido muchos no usar preservativo o tener uso inconsistente, tanto para las relaciones sexuales como para las prácticas de sexo oral, y esto es lo que para mí hace que se disparen los números”, explicó.

Belli aclaró que el fenómeno atraviesa a todos los grupos etarios. 

“Tenemos en todos los rangos etarios infecciones de transmisión sexual. Los jóvenes, sobre todo los adolescentes, no quieren usar preservativo. Pero también tenemos gente mayor que ha perdido el miedo a estas infecciones y que, como no tienen riesgo de embarazo, directamente ni se cuidan”, indicó.

La profesional también describió el impacto de la falta de información, incluso en jóvenes escolarizados. 

“Cuando salimos a hacer campañas y testeamos gente, les preguntamos si saben qué es la sífilis o qué es el VIH, y mucha gente nos dice que no sabe. Sobre todo los jóvenes”, comentó.

Detectarla a tiempo

En relación con la sintomatología, Belli explicó que el chancro sifilítico suele ser la puerta de entrada de la infección. 

“En el caso de los hombres, puede estar en el pene, en el glande, en la zona inguinal o en la mucosa oral. En las mujeres puede aparecer en la mucosa oral o en la zona de la vulva o la parte interna de la vagina”, detalló.

La especialista advirtió que la desaparición espontánea de la lesión suele inducir a error. 

“La lesión sola, sin tratamiento, se va. Entonces muchos piensan que ya está, que no tienen más nada. Y no, la infección sigue y sigue siendo transmisible”, subrayó.

El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio. Existen tests rápidos, pruebas no treponémicas como VDRL o RPR —que también se utilizan para el seguimiento— y pruebas treponémicas que detectan anticuerpos específicos.

Testeo gratuito en la ciudad

Uno de los ejes que remarcan las autoridades sanitarias es la accesibilidad a los estudios. Belli recordó que en Bahía Blanca el testeo es gratuito, voluntario y sin requisitos administrativos.

“Cualquier persona que desea hacerse un test de VIH y sífilis puede ir a cualquiera de los dos laboratorios de hospitales públicos que tenemos en Bahía Blanca, ya sea el laboratorio del Hospital Penna o el laboratorio del Hospital Municipal, a la mañana temprano, sin una orden médica, sin turno previo. Es totalmente gratuito y voluntario”, indicó.

Además, los testeos también se realizan sin turno previo en el Centro de Salud Héroes de Malvinas, ubicado en Caronti 76, de lunes a viernes de 8 a 16.

El preservativo, en retroceso

El incremento de las ITS también se vincula con un menor uso sostenido del preservativo. Según la ginecóloga Valeria Valko, solo el 17% de los jóvenes en Argentina utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales, de acuerdo con relevamientos realizados por la organización Aids Healthcare Foundation.

“En 2025 se registró un incremento del 20,5% de sífilis respecto del mismo período de 2024. La gonorrea también muestra una tendencia en alza, con un pico histórico en 2023”, señaló la especialista.

En relación con el VIH, Valko explicó que en el país viven alrededor de 140.000 personas con el virus y se notifican cerca de 6.900 diagnósticos nuevos cada año.

“El 98% de las transmisiones ocurre por relaciones sexuales sin preservativo y se calcula que un 17% de las personas que viven con VIH aún no lo sabe”, precisó.

La médica subrayó que el preservativo sigue siendo una herramienta de doble protección, ya que reduce el riesgo de ITS y embarazos no planificados. También recomendó realizar testeos periódicos y acudir a servicios de salud ante situaciones de riesgo.

Falta de campañas y educación sexual

El retroceso en el uso de preservativos también es señalado desde el sector privado. Victoria Kopelowicz, CEO de Tulipán Argentina, sostuvo que la baja utilización está asociada a la falta de campañas públicas de prevención.

“Se dejó de hablar de las enfermedades como se hacía en los 80. Es buenísimo que se perdió el miedo y la estigmatización, pero tampoco al punto de pensar que no existe más”, planteó.

La empresaria también cuestionó la implementación parcial de la Educación Sexual Integral. 

“Los jóvenes no tienen acceso a la información y cuando no la tienen la van a buscar a lugares equivocados, como la pornografía”, afirmó.

Un desafío sanitario y cultural

Mientras los números continúan en ascenso, los especialistas coinciden en que el desafío no pasa solo por difundir información, sino por lograr que la prevención vuelva a ser parte de la vida cotidiana.

La sífilis tiene tratamiento efectivo, principalmente con antibióticos —siendo la penicilina el esquema de referencia en múltiples situaciones clínicas—, pero requiere diagnóstico oportuno, seguimiento médico y tratamiento de las parejas sexuales para cortar la cadena de transmisión.

En Bahía Blanca, donde los casi 700 casos registrados durante el último año reflejan la dimensión local del problema, las autoridades sanitarias insisten en reforzar el acceso al testeo, promover la consulta temprana y recuperar prácticas preventivas que, aunque conocidas, hoy parecen haberse debilitado.

Porque, coinciden los especialistas, frente a una infección que puede avanzar sin síntomas visibles, la información, el cuidado y el diagnóstico temprano siguen siendo las herramientas más eficaces para frenar su expansión.